La Capilla Cristiana Reformada Bethuel de
Esparza pone a tu disposición uno de los mas recientes talleres
recibidos por nuestra Congregación en el presente mes de Mayo.
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La Iglesia Cristiana
Versión para el Alumno
Por
Kenneth J. Vanderwal
Introducción
El propósito principal de esta investigación es poner
al lector al día sobre el gobierno, oficios, oficiales, y asambleas
de la iglesia cristiana. Pero, para darnos un contexto adecuado, voy
a compartir primeramente las características claves de la naturaleza
de la iglesia.
I. La Naturaleza de la
iglesia
A. Diferentes usos de la palabra iglesia
en Las Escrituras
El término castellano iglesia procede, a través del latín
ecclesia, del griego ekklesía.
El término griego ekklesia se usa en el NT de por lo menos 8
maneras:
· Una iglesia que se reúne en la casa de cierta persona
(Ro. 16:5, 23; 1 Co. 16:19; Col. 4:15; Flm. 2).
· Una “asamblea” (Hch. 19:32, 39- 41).).
· La congregación (de Israel) (Hch. 7:38; He. 2:12)
· La iglesia, reunida para el culto (1 Co. 11:18; 14:19, 34,
35).
· La iglesia como comunidades locales (Mt. 18:17, Hch. 8:1, 3;
9:31; 11:22; Ro. 16:1; 1 Co. 7:17; 16:19; Flm 2);
· La iglesia, como comunidad universal de cristianos (Mt. 16:18;
1 Co. 12:28; Ef. 1:22; 5:28-32).
· Para designar el conjunto de los redimidos por Cristo (Ef.
5:25-27).
· Para designar una congregación particular de los creyentes.
Este es el sentido más común. De las 108 veces que este
vocablo ocurre en el NT, 90 se refiere a la iglesia local.
Por lo tanto, en la mayoría de los casos la palabra iglesia significa:
la congregación local de los santos, organizada conforme al NT,
ya sea grande o pequeña, y que se reúne periódicamente
en un lugar de la localidad para propósitos religiosos.
B. La esencia de la iglesia
1. El punto de vista católico romano
Los católicos romanos ubican la esencia de la iglesia en su organización
externa y visible. Esta organización no incluye a todos los creyentes
que constituye su iglesia, sino a la jerarquía, es decir, a los
sacerdotes, obispos, arzobispos, cardenales y el papa. Separan cuerpo
jerárquico o iglesia enseñante del cuerpo común
de creyentes, o iglesia oyente. Este cuerpo jerárquico comparte
directamente los atributos gloriosos de la iglesia tales como su unidad,
santidad, catolicidad y apostolicidad, mientras que el cuerpo general
de los creyentes es adornado con estos sólo en forma indirecta.
2. El punto de vista protestante
La Reforma reaccionó en contra de este concepto externo de la
iglesia y determinó que la esencia de ella se encontraba en la
comunión invisible y espiritual de los creyentes. Esta iglesia
incluye exclusivamente a los creyentes de todos los tiempos, y fuera
de ella no hay salvación; es el cuerpo espiritual de Cristo,
destinado a reflejar la gloria de Dios tal como ha sido manifestada
en la obra de la redención.
C. El carácter multilateral de la
iglesia
1. La iglesia militante y la iglesia triunfante
` La iglesia, tal como existe ahora en la tierra, es una iglesia militante,
es decir, ha sido convocada a una guerra santa y de hecho está
involucrada en ella. Debe involucrarse en una incesante guerra contra
el mundo hostil, sea en cualquier forma que éste se manifieste,
y contra las potestades que dominan este mundo de tinieblas.
La iglesia en los cielos es la iglesia triunfante, en la que la espada
es cambiada por la palma de la victoria, los gritos de batalla son cambiados
en cantos de triunfo, y la cruz es reemplazada por la corona.
2. La iglesia visible y la iglesia invisible
La única iglesia de Jesucristo es tanto visible como invisible.
Esta diferencia se aplica a la iglesia tal como existe en la tierra.
La iglesia es visible en la profesión y conducta
de sus miembros, en el ministerio de la Palabra y los sacramentos, y
en su organización externa y gobierno. La iglesia visible es
el conjunto de los elegidos que han sido llamados por el espíritu
de Dios.
La iglesia es invisible en cuanto a su íntima
esencia espiritual, ya que es invisible la regeneración que nos
imparte la vida divina, como invisibles son también las operaciones
del Espíritu en los creyentes y en la Iglesia, y la comunión
de los fieles con el Señor y entre sí.
3. La iglesia como organismo y la iglesia como institución
(u organización)
Esta distinción se aplica solamente a la iglesia visible.
El término organismo es: un cuerpo compuesto
de diferentes órganos o partes que realizan funciones especiales
que son mutuamente dependientes y esenciales para la vida.
Un organismo es algo que tiene vida, como una planta, un animal o el
cuerpo humano.
· Organismo se refiere a la iglesia que manifiesta su fe en todas
las esferas de la vida tales como la educación, la justicia,
la política, la familia y la diversión.
· Se caracteriza la iglesia como organismo, por la vida de comunión
de los creyentes, y por su oposición al mundo.
La iglesia como organismo:
El apóstol Pablo escribió a la iglesia en Roma:
Así nosotros,... somos un cuerpo en Cristo,
y todos miembros los unos de los otros (Ro. 12:5).
A la iglesia en Corinto escribió:
Por un solo Espíritu fuimos todos bautizados
en un cuerpo (1 Co. 12:13).
En estos, y muchos otros pasajes, la Biblia compara
la iglesia con el cuerpo humano. Es obvio que así piensa en la
iglesia como un organismo.
El vocablo organización es la unión sistemática
de individuos en un cuerpo cuyos oficiales, agentes y miembros trabajan
juntos para un fin común.
Una organización, aunque consiste de seres vivientes, no es viva
en si misma.
· Institución se refiere a la iglesia como se manifiesta
en el ministerio oficial de la Palabra y los Sacramentos bajo la dirección
de los oficiales de la iglesia local.
· Se caracteriza la iglesia como institución por sus oficios,
administración de la Palabra y de los sacramentos y por ciertas
formas de gobierno eclesiástico.
La iglesia como institución
La Biblia habla repetidamente de la iglesia como un edificio. Un edificio,
a diferencia del cuerpo humano, no tiene vida. Cuando Jesús dijo:
Y sobre esta roca edificaré mi iglesia (Mt.
16:18)
El estuvo pensando en la iglesia como una organización.
Fue práctica de los apóstoles formar
una organización eclesiástica dondequiera que había
un grupo de creyentes. Por ejemplo, Pablo y Bernabé
“constituyeron ancianos en cada iglesia”
(Hch. 14:23).
D. Definición de la iglesia
1. Definición esencial
Una iglesia es una congregación de discípulos de Cristo,
bautizados, unidos en la creencia de lo que él ha dicho y comprometidos
a hacer lo que él ha mandado.
2. Definición descriptiva
Una iglesia es una congregación de discípulos de Cristo
bautizados, que Le reconocen a él como su Cabeza, que confían
en Su sacrificio expiatorio para la justificación delante de
Dios, que dependen del Espíritu Santo para la santificación,
que están unidos en la creencia del Evangelio y comprometidos
a mantener Sus ordenanzas y a obedecer Sus preceptos, reuniéndose
para el culto y cooperando para la extensión del reino de Cristo
en el mundo.
3. Definición del Catecismo de Heidelberg, pregunta
y respuesta 54:
¿Qué crees de la Santa Iglesia Católica (Universal)
de Cristo?
Que el Hijo de Dios, desde el principio hasta el fin del mundo, de todo
género humano, congrega, guarda y protege para sí por
su Espíritu y su Palabra, en la unidad de la verdadera fe, una
comunidad, elegida para la vida eterna, de la cual yo soy un miembro
vivo y permaneceré siéndolo para siempre.
E. La iglesia en los diferentes períodos
de la historia
La iglesia existió desde el momento en que Dios puso enemistad
entre la simiente de la mujer y la simiente de la serpiente (Gn. 3:15),
pero no siempre tuvo la misma forma.
1. La Iglesia en el período de los patriarcas
En el período de los patriarcas, la iglesia estuvo representada
por familias piadosas, en las cuales el padre de familia servía
como sacerdote. En el principio no había adoración comunal.
En el tiempo del diluvio la iglesia fue salvada por medio de la familia
de Noé. Y cuando la verdadera religión se hallaba otra
vez a punto de morir, Dios separó del resto a la familia de Abraham.
Hasta el tiempo de Moisés el temor de Dios se mantuvo vivo en
las familias.
2. La Iglesia en el período mosaico
Después del éxodo, el pueblo de Israel se organizó
como nación y constituyo también la iglesia de Dios. Se
estableció un culto ceremonial el cual permitió que se
expresara la religión de la nación. La iglesia no poseía
una organización independiente, sino que existía como
parte del Estado. Israel era a una iglesia-estado. Los extranjeros podían
incorporarse a la iglesia solamente haciéndose parte de la nación.
La adoración religiosa fue reglamentada hasta el más mínimo
detalle; era bastante ritual y ceremonial; su más alta forma
de expresión se encontraba en los cultos del santuario mayor
en Jerusalén.
3. La Iglesia en el período del Nuevo Testamento
En el día de Pentecostés, la iglesia se separo de la vida
nacional de Israel y logró una organización independiente.
Lo que hasta ese entonces había sido una iglesia nacional, asumía
ahora un carácter universal. Y a fin de cumplir el mandato de
evangelizar a todas las naciones, tuvo que convertirse en una iglesia
misionera. Además, la adoración ritual del pasado fue
remplazada por una adoración más espiritual, que armonizara
con los grandes privilegios que el Nuevo Testamento había otorgado.
F. Los atributos de la iglesia
Los atributos de la iglesia pertenecen principalmente a la iglesia invisible,
aunque los católicos romanos los atribuyen casi exclusivamente
a la iglesia visible.
1. La unidad de la iglesia (Juan 17:20-26)
Según los católicos romanos, la unidad de la iglesia consiste
en su imponente organización mundial que se propone incluir a
todas las naciones. Se centra especialmente en la jerarquía eclesiástica.
Los protestantes sostienen que la unidad de la iglesia
posee principalmente un carácter espiritual. Es la unidad del
cuerpo místico de Cristo, del cual todos los creyentes son miembros.
Esta unidad se expresa en cierta medida en la profesión y conducta
cristiana, en la adoración pública y en la organización
externa de la iglesia.
2. La santidad de la iglesia
En los tiempos de la Reforma, los católicos romanos concebían
la santidad de la iglesia de una manera externa. En lugar de la santidad
interior de sus miembros, enfatizaban la santidad ceremonial de sus
dogmas, sus preceptos morales, adoración y disciplina.
Los protestantes aplican el concepto de la santidad
a los miembros de la iglesia. Consideran que son objetivamente santos
en Cristo; que en principio son subjetivamente santos, dado que poseen
una nueva vida; y que su destino es la perfecta santidad. Esta santidad
se expresa externamente en una vida de devoción a Dios.
3. la catolicidad de la iglesia
La iglesia de Roma se atribuye esta característica de manera
especial, dado el hecho que se ha diseminado por toda la tierra, ha
existido desde el principio y continúa existiendo.
Los protestantes enfatizan el hecho de que la iglesia
invisible es la verdadera iglesia católica, porque incluye a
todos los creyentes de todos los tiempos, tiene sus miembros entre todas
las naciones del mundo y ejerce una influencia que controla la vida
entera de la persona.
G. Las señales o marcas características
de la iglesia.
Las marcas de la iglesia pertenecen a la iglesia visible y sirven para
distinguir la iglesia verdadera de la falsa. Las tres señales
de la iglesia son las siguientes:
1. La verdadera predicación de la Palabra de Dios.
Esta es la marca más importante de la iglesia (Jn. 8:31, 32,
47; 14:23; 1 Jn. 4:1-3; 2 Jn. 9). Esto no significa que, para que una
iglesia sea considerada verdadera, su predicación de la Palabra
debe ser perfecta y absolutamente pura. Tal idea es imposible de lograr
en esta tierra. Sin embargo, significa que su predicación debe
ser fiel al mensaje esencial de la Biblia y que debe influenciar vigorosamente
la fe y la vida cristiana.
2. La correcta administración de los sacramentos
Los sacramentos jamás deben ser separados de la Palabra de Dios,
dado que son una predicación visible de la Palabra. Deben ser
administrados de acuerdo a la institución divina, sólo
a creyentes y sus hijos, y por ministros ordenados de la Palabra. Su
administración se destaca prominentemente como una marca de la
iglesia primitiva (Mt. 28:19; Mr. 16:16; Hch. 2:42; 1 Co. 11:23-30).
3. El fiel ejercicio de la disciplina
El fiel ejercicio de la disciplina es muy esencial para mantener la
pureza de doctrina y salvaguardar la santidad de los sacramentos. Las
iglesias que son flojas en la administración de la disciplina
pronto encuentran eclipsada la luz de la verdad y profanado aquello
que es santo. La Palabra insiste en una disciplina apropiada en la iglesia
de Cristo (Mt. 18:18; 1 Co. 5:1-5, 13; 14:33, 40; Ap. 2:14-15, 20).
II. El Gobierno de la Iglesia Institucional
A. Unos principios bíblicos para
el gobierno de la iglesia
1. En la Iglesia Cristiana del primer Siglo d. C.,
los oficiales de la iglesia eran elegidos por los miembros (Hch. 1:23;
6:5, 6).
2. Los oficios del obispo y ancianos eran idénticos
(Fil. 1:1; Stg. 5:14; Tito 1:5, 7; Hch. 20:17, 28).
3. En cada iglesia existía una pluralidad de
ancianos (Hch. 14:23; 20:17; Fil. 1:1)
4. La ordenación era el acto de la pluralidad
de ancianos en su capacidad colectiva (Hch. 6:6; 1 Ti. 4:14).
5. Existía el privilegio de apelar a la asamblea
de los ancianos y el derecho de gobernar en su carácter corporativo
(Hch. 15:6, 22; 16:4).
6. Cristo es la cabeza de la iglesia (Ef. 1:20-23;
4:15; 5:23; Col. 1:18; 2:10).
Cristo instituyó la iglesia (Mt. 16:18).
· El instituyó los medios de gracia
El bautismo (Mt. 28:19-20)
La Santa Cena (1 Co. 11:23-29).
· El está siempre con la iglesia a través del Espíritu
Santo (Jn. 14:16; ver también Mt. 28:20)
· El gobierna la iglesia a través de su Palabra (Juan
Calvino).
B. Cuatro sistemas de gobierno de la iglesia.
Aunque existen otras teorías respeto al gobierno de la iglesia,
hay básicamente cuatro sistemas de gobierno de la iglesia; a
saber: el católico-romano, el episcopal, el congregacional y
el reformado o presbiteriano. En cada sistema se confiesa que Cristo
es la cabeza de la iglesia, pero cada uno tiene una perspectiva diferente
sobre como el poder de Cristo está relacionado con la iglesia
y sus oficiales.
1. El sistema Católico-romano.
Según este sistema los obispos son los sucesores de los apóstoles.
El obispo de Roma es el sucesor de Pedro. Como Pedro tenía la
primacía entre los apóstoles así el obispo de Roma
tiene preeminencia sobre los demás. El obispo de Roma es el representante
de Cristo en la tierra. Como tal en él reside el poder de Cristo
y el control absoluto sobre la iglesia. El gobierno de la iglesia reside
en la jerarquía del obispado, encabezado por el obispo de Roma
o papa.
Iglesia enseñante:
El papa
|
Cardenal
/ \
Arzobispo Arzobispo
/ \ / \
Obispo Obispo Obispo Obispo
/ \ / \ / \ / \
Sacerdote Sac. Sac. Sac. Sac. Sac. Sac. Sac.
Iglesia oyente:
Los Laicos
Los laicos no tienen voz, ni voto en el gobierno pero
tienen que someterse al orden jerárquico del obispado. La verdadera
iglesia consiste en la iglesia enseñante. Los laicos, la iglesia
oyente, pertenecen a la iglesia a la medida en que hagan caso al orden
jerárquico de obispado. El obispado se auto-perpetua, los laicos
no tienen autoridad de nombrar.
Este sistema entra en conflicto con la Biblia, la que no reconoce aquella
supremacía de Pedro sobre la cual se edifica este sistema, pues
ella reconoce muy distintamente la voz del pueblo en los asuntos eclesiásticos.
Además, la pretensión de la iglesia católica-romana,
de que ha habido una línea interrumpida de sucesión desde
el tiempo de Pedro hasta el día presente, está contradicha
por la historia. El sistema papal es insostenible tanto exegética
como históricamente.
2. El sistema Episcopal.
Este sistema es semejante al católico-romano en que el poder
de Cristo reside en el orden de los obispos como los sucesores de los
apóstoles. La comunidad de los creyentes no participa en el gobierno
de la iglesia. El Arzobispo de Canterbury, el líder con el más
alto rango en la Iglesia Anglicana, difiere del papá en que no
tiene control absoluto en los asuntos eclesiásticos. La Iglesia
Anglicana debe su derecho de existir a un acto del gobierno. Comenzando
con el rey Enrique VIII (1491-1547) el monarca Inglés es la cabeza
titular de la iglesia Anglicana. El obispado se auto-perpetua, los laicos
no tienen autoridad.
Pero la Biblia no autoriza la existencia de tal clase
separada de oficiales superiores, que tenga el derecho de ordenación
y jurisdicción, y por tanto no representa al pueblo ni derivan
su oficio de los laicos. La Biblia enseña con claridad que el
oficio apostólico no fue de naturaleza permanente. Los apóstoles
formaron una clase del todo distinta e independiente, pero no era su
tarea especial gobernar y administrar los asuntos de las iglesias. Era
su deber llevar el evangelio a los distritos no evangelizados, fundar
iglesias y luego designar otros de entre el pueblo para la tarea de
gobernar esas iglesias. Antes de que terminaran el primer siglo el apostolado
había desaparecido por completo.
3. El sistema Congregacional.
En este sistema el poder de Cristo está en manos de la iglesia
local que es autónoma e independiente. Los oficiales de la iglesia
reciben su poder de los miembros por la elección y pueden ser
relevados del oficio por votación de la congregación.
Los oficiales son simples funcionarios de la iglesia local, designada
para enseñar y administrar los asuntos de la iglesia, y no tiene
poder para gobernar más allá del que poseen como miembros
de la iglesia.
No reconocen asambleas que tienen autoridad sobre las
iglesias locales.
Si se considera conveniente que varias iglesias ejerzan comunión
con otras, este compañerismo encuentra expresión en concilios
eclesiásticos y en conferencias locales o provinciales, para
la consideración de sus intereses comunes. Pero las acciones
de tales cuerpos asociados son tenidos como admonitorias, y no comprometen
a ninguna iglesia en particular. Las Iglesias Bautistas y Congregacional
son ejemplos de este sistema.
Este sistema de gobierno popular, que hace del oficio
del ministro algo completamente dependiente de la acción del
pueblo, no esta en armonía con lo que enseña la Palabra
de Dios. Además, la teoría de que cada iglesia es independiente
de cualquier otra, no explica la unidad de la iglesia de Cristo, tiene
un efecto desintegrante y abre la puerta a toda clase de arbitrariedades
en el gobierno eclesiástico. No hay nada a donde apelar respeto
a las decisiones de la iglesia local.
4. El sistema Reformado o Presbiteriano
En este sistema la iglesia local recibe su poder de Cristo. La iglesia
local elige a sus oficiales. Los ancianos y diáconos, sin embargo,
no representan a la congregación sino a Cristo. La pluralidad
de los ancianos y diáconos gobierna la iglesia. La congregación
no tiene autoridad máxima sino la pluralidad de los ancianos
y diáconos (el consistorio o concilio). La congregación
local sí tiene poder de escoger y llamar a un pastor, bajo la
dirección de los ancianos y diáconos. El pastor en un
anciano entre otros.
En el sistema reformado las iglesias locales pueden
actuar corporativamente por medio de asambleas como clasis o presbiterios
y sínodos cuyas decisiones deben ser aceptadas por las iglesias
locales unidas por una constitución y confesión común.
Este es el sistema de las iglesias reformadas y presbiterianas. La Iglesia
Cristiana Reformada tiene este sistema de gobierno.
a. La Iglesia Cristiana Reformada es una
denominación.
Denominación se refiere a la federación de dos o más
iglesias locales con el propósito común de manifestar
el señorío de Cristo. Punto de concordancia se expresa
por compartir perspectivas teológicas, credos y un sistema de
gobierno. La federación de tales iglesias se rige por una constitución.
Tal federación de iglesias locales es una expresión positiva
del carácter universal de la iglesia de Cristo.
Hay eruditos que a los que no les gusta el término
denominación. Francisco Lacueva es uno de ellos. Sin embargo
el vocablo es solamente una forma de decir que pertenecemos al rama
del cristianismo que se llama La Iglesia Cristiana Reformada.
b. La Iglesia Cristiana Reformada tiene una Constitución.
La Constitución (o Los Estatutos) de la ICR rigen la fe y conducta
de la iglesia. Como tal, se aplica a todos los miembros y oficiales.
La Constitución tiene sus raíces históricas en
la constitución aprobada por el Gran Sínodo celebrado
en la ciudad holandesa de Dordrect (Dort) en los años 1618 y
1619. Ese sínodo era de carácter internacional puesto
que asistieron 27 delegados del extranjero. La Constitución de
la ICR en Norte América tiene una introducción seguida
por cuatro secciones o capítulos:
· Introducción: Artículo 1
· Los oficios de la iglesia: Artículos 2-25
· Las Asambleas de la iglesia: Artículo 26-50
· La tarea y actividades de la iglesia: Artículos 51-77
· La amonestación y disciplina de la iglesia: Artículos
78-86.
C. Los principios fundamentales del sistema
reformado o presbiteriano.
Los principios generales del sistema reformado se derivan de la Escritura,
aunque el sentido común o las circunstancias determinan muchos
de sus detalles.
1. Cristo es la cabeza de la iglesia y la fuente de
toda su autoridad.
Cristo es Cabeza de todas las cosas; es Señor del universo, (Mt.
28:18; Ef. 1:20-22; Fil. 2:10, 11; Ap. 17:14; 19:16). Sin embargo, en
un sentido muy especial, él es Cabeza de la Iglesia, la cual
es su cuerpo. Cristo es la Cabeza de de la iglesia en un doble sentido.
· El es la Cabeza de la iglesia en un sentido orgánico.
La iglesia es el cuerpo con el cual Cristo mantiene una relación
vital y orgánica, al cual llena con su vida y controla por medio
de su Espíritu (Jn. 15:1-8; Ef. 1:10, 22-23; 2:20-22; 4:15; 5:30;
Col. 1:18; 2:19; 3:11).
· El es Cabeza de la iglesia como su rey, que tiene autoridad
y la gobierna (Mt. 16:18-19; 23:8, 10; Jn. 13:13; 1Co. 12:5; Ef. 1:20-23;
4:4-5, 11-12; 5:23-24).
En esta capacidad Cristo establece la iglesia, provee lo necesario para
sus ordenanzas, instituye sus oficios, otorga autoridad a sus oficiales
y está siempre presente en ella, hablando y actuando a través
de sus oficiales.
2. Cristo gobierna a la iglesia por medio de su Espíritu y la
Palabra de Dios.
Todos creyentes están obligados a obedecer la palabra del Rey.
Así como Cristo es el único gobernante soberano de la
iglesia, también su palabra es la única ley en un sentido
absoluto. Es la palabra del rey y por eso nuestras conciencias se ven
obligadas a obedecerla. Todos aquellos que gobiernan en la iglesia están
revestidos de la autoridad de Cristo y deben someterse al control de
su Palabra.
No hay poder gobernante independiente de Cristo. El papa de Roma queda
condenado en esto en que aunque profesa ser vicario de Cristo sobre
la tierra, suplanta, prácticamente al Señor y reemplaza
su Palabra mediante innovaciones humanas. El papa no solamente coloca
la tradición en pie de igualdad con la Biblia, sin que también
pretenda ser el intérprete infalible de las dos cuando habla
ex cátedra, respecto a materias de fe y de moral.
3. Cristo rey le otorgó poder a su iglesia.
¿A quienes comisionó Cristo con este poder? Los católico-romanos
y los episcopales contestan: “A los oficiales como una clase separada,
en contra-distinción de los miembros ordinarios de la iglesia.”
Según los independientes este poder fue concedido a la iglesia
en su totalidad, y que los oficiales son nada más que los órganos
del cuerpo como un todo.
Sin embargo, hay otro concepto que representa el medio entre estos dos
extremos, y que parece merecer la preferencia. Según eso la autoridad
eclesiástica fue concedida por Cristo a la Iglesia, a los miembros
ordinarios lo mismo que a los oficiales; pero además los oficiales
reciben una medida adicional de poder tal como se requiere para el cumplimento
de sus deberes respectivos en la iglesia de Cristo.
4. El poder gubernamental radica principalmente en
la iglesia local.
El poder gubernamental de la iglesia radica principalmente en los consistorios
locales y estos lo delegan
a los clasis o presbiterios y a los sínodos. Toda iglesia local
goza de cierta medida de autonomía, pero
una que se asocia con otras iglesias, dicha autonomía queda limitada
en varios aspectos, los intereses de
la iglesia en general no deben ser puestos debajo de los intereses de
cualquier iglesia local.
Cada iglesia local es una iglesia completa, plenamente equipada con
todo lo que necesita para
gobernarse. Pero al afiliarse con otras iglesias para formular acuerdos
comunes, deja de ser enteramente
independiente. El orden eclesiástico sirve para preservar los
derechos e intereses de la iglesia local, así
como los derechos e intereses colectivos de las iglesias afiliadas.
De esta manera el sistema Reformado da honor a la
autonomía de la iglesia local, aunque la considera
sujeta a las limitaciones que puedan recaer sobre ella como resultado
de su asociación con otras iglesias
en una denominación, y asegura este sistema el más completo
derecho a que la iglesia local maneje sus
asuntos internos por medio de sus oficiales. También sostiene
el derecho y deber de la iglesia local para
unirse con otra iglesias similares sobre una base común confesional,
para formar una organización mas
amplia con propósitos doctrinales, judiciales y administrativos,
con estipulaciones adecuadas de
obligaciones y derechos mutuos.
III. Los Oficios de la Iglesia
A. Los Oficios de Privilegio
1. Representantes de Cristo
El nombre Cristo significa ungido. Cristo fue ungido con el Espíritu
Santo para el ejercicio del triple oficio de profeta, sacerdote y rey.
En esta capacidad Cristo gobierna a la iglesia. Pero él lo hace
a través de los hombres como sus instrumentos. Cristo otorga
a algunos la autoridad de profeta, a otros la de sacerdote y a otros
la de rey; y a quienes les otorga estos oficios, le representan a él
en su triple oficio.
a. Profeta
La tarea del profeta es entregar el mensaje de Dios a los hombres; por
lo tanto, los que proclaman la Palabra de Dios representan a Cristo
como profeta. Porque el Espíritu de Cristo habló a través
de ellos, profetizaron en su nombre. Fue el Cristo resucitado quien
dijo a sus discípulos: “Como me envió el Padre,
así también yo os envío” (Jn. 20:21), y les
comisionó a ellos que fueran y enseñaran a “todas
la naciones” (Mt. 28:19). Todo aquel que predica el evangelio
puede declarar con el apóstol Pablo:
“Así que, somos embajadores de Cristo,
como si Dios los exhortara a ustedes por medio de nosotros: En nombre
de Cristo les rogamos que se reconcilien con Dios” (2 Co. 5:20).
b. Sacerdote
Una importante tarea del sacerdote es mostrar misericordia. Por lo tanto,
aquellos cuyo trabajo es ayudar a los pobres y a los necesitados en
la iglesia representan a Cristo como sacerdote. En la antigua dispensación
los sacerdotes y los levitas tenían que compartir con “el
extranjero, el huérfano y la viuda” los diezmos que recibían
del pueblo israelita (Dt. 14:29; 26:12).
Cuando los apóstoles estaban tan ocupados en
la predicación de la Palabra que ya no podían atender
debidamente a los pobres en la iglesia de Jerusalén, diáconos
fueron escogidos para esta importante tarea (Hch. 6:1-6). En la iglesia
del NT el diaconado es el oficio de la misericordia.
c. Rey
La ocupación de un rey es gobernar. Así los que gobiernan
la iglesia representan a Cristo como rey. Cuando Pablo instó
a los ancianos de la iglesia de Efeso a “mirar por todo el rebaño”,
les recordó no sólo que el Espíritu Santo les había
puesto como obispos sobre la iglesia, sino que también el Señor
Jesucristo había comprado la iglesia con su propia sangre (Hch.
10:28). Partiendo del hecho de que la iglesia pertenece a Cristo se
sigue que todos los que son encargados por él para ejercer el
oficio del obispado deben hacerlo en su nombre. Leemos Hebreos 13:17
Aquel a quien ellos deben dar cuenta no es otro sino
el Rey de la iglesia, en nombre de quien ellos gobiernan. Pedro dijo
a los ancianos de las iglesias que el Príncipe de los pastores
les recompensaría por su fidelidad en alimentar el rebaño
y ejercer cuidado sobre él (1 P. 5:2-4).
2. Subordinados a Cristo
Los oficiales de la iglesia representan a Cristo. Sin embargo, ellos
no son iguales a él. La iglesia de Roma asume prácticamente
tal posición. Ella asigna a la iglesia la infalibilidad que pertenece
únicamente a Cristo. Sostiene que cualquier cosa que la iglesia
dice oficialmente, lo declara Cristo. Por eso afirma que el papa es
el vicario de Cristo. Sin embargo, la Biblia enseña que mientras
los oficiales de la iglesia representan a Cristo, su autoridad es limitada
por él y ellos están subordinados a él.
a. La autoridad de Cristo es original, la de los oficios
es derivada.
He aquí algunos aspectos en los cuales la autoridad de Cristo
trasciende la de los oficios de su iglesia.
Así como la autoridad de un monarca sobrepasa a la de su embajador,
así la autoridad de la cabeza de la iglesia es incomparablemente
más grande que lo que es la autoridad de sus representantes
b. La autoridad de Cristo es soberana, la de los oficios
es ministerial (servicial).
Leemos Efesios 1:19b-22
Tal cosa no puede decirse de los oficiales de la iglesia
de Cristo. Al contrario, muchas veces necesitan que se les recuerde
que no deben tener “señorío sobre” los que
están a su cuidado (1 P. 5:3).
(Leemos 2 Corintios 4:5) El apóstol Pablo aseguró
a los cristianos de sus días:
c. Cristo es infalible en el ejercicio de su autoridad;
los oficiales son falibles.
Según la Iglesia de Roma ciertos pasajes del NT atribuyen infalibilidad
a la iglesia y a sus oficiales. Prominentes son entre ellos Mateo 16:19;
18:18, y Juan 20:22, 23. (Leemos Mateo 16:19)
Que estas palabras fueron dirigidas a Pedro, no como
individuo, sino como el representante de los doce, se hace claro en
Mateo18:18, donde la misma autoridad se asigna a todos los doce. Leemos
Mt. 18:18
En el pasaje de Juan (Jn. 20:22-23), el Cristo resucitado,
después de soplar y decirles a los apóstoles: “Recibid
el Espíritu Santo”, agrega:
“A quienes remitiereis los pecados, le son remitidos,
y a quienes se lo retuvieseis, les son retenidos” (Jn. 20:23).
Es claro que estos pasajes hablan de específicas
privilegios apostólicos que no pertenecen a la iglesia de las
edades posteriores. Entonces, los oficiales de la iglesia están
subordinados a Cristo.
B. El oficio universal
Hay en la iglesia tres oficios. Estos oficios representan a Cristo,
la Cabeza de la iglesia, como profeta, sacerdote y rey. Cada miembro
de la iglesia ejerce los tres oficios. Consideremos como esta verdad
es enseñada en la Escritura, y como fue reconocida en la historia
de la iglesia.
1. El oficio universal en las Escrituras
a. Toda persona regenerada es un profeta, rey y sacerdote
La doctrina del oficio universal de los creyentes se revela en la Biblia
en forma progresiva. El hombre fue creado a la imagen de Dios. Esa imagen
consistía principalmente en el conocimiento, la justicia y la
santidad (Ef. 4:24; Col. 3:10).
· En virtud de su conocimiento el hombre era profeta, porque
el conocimiento es el principal requisito de un profeta.
· En virtud de su justicia él era un rey, porque la justicia
es el primer requisito de un rey.
· Y en virtud de su santidad era un sacerdote, porque la santidad
es el primer requisito de un sacerdote.
Cuando cayó en el pecado, el hombre perdió
estos aspectos de la imagen de Dios. Sin embargo, son restaurados con
el nuevo nacimiento. De eso resulta que toda persona regenerada es un
profeta, rey y sacerdote. Cada miembro verdadero de a iglesia ejerce
este triple oficio.
b. El oficio universal de los creyentes como profetas
El oficio universal de los creyentes como profetas es enseñado
en la Escritura. Números 11 relata una historia sobre este particular.
Setenta hombres de los ancianos de Israel fueron escogidos para ayudar
a Moisés en el gobierno del pueblo. En una hora señalada
se reunieron junto al tabernáculo para recibir al Espíritu.
Sesenta y ocho de ellos lo hicieron; el Espíritu vino sobre ellos,
y profetizaron. Los otros dos, cuyos nombres fueron Eldad y Medad, no
se congregaron con los otros junto al tabernáculo; sin embargo,
aun así el Espíritu vino sobre ellos también, y
profetizaron en el campo. Cuando se le informó a Moisés
de tal irregularidad, Josué dijo: “Señor mío
Moisés, impídelos”. Moisés contestó:
“Ojalá todo el pueblo de Jehová fuese profeta, y
que Jehová pusiere su Espíritu sobre ellos”.
El cumplimiento de ese deseo profético fue predicho
por el profeta Joel: Leemos Joel 2:28-29
Esta profecía llegó a cumplirse siglos después
en Jerusalén Leemos Hechos 2:1-4
c. El oficio universal de los creyentes como sacerdotes
El sacerdocio universal de los creyentes también es enseñado
en la Biblia. Quizá el ejemplo más sobresaliente es cuando
el velo del templo se rasgó al momento de la muerte del Salvador
en la cruz. El velo separaba el lugar santo del lugar santísimo,
donde moraba Dios entre los querubines. En la antigua dispensación
solamente el sumo sacerdote, le era permitido, una vez al año,
en el día de la expiación, entrar al lugar santísimo
a través del velo, y cuando lo hacía, debía rociar
la sangre de la expiación sobre el asiento de la misericordia.
Pero cuando el gran sumo sacerdote, Jesucristo, entró en el santuario
celestial con su propia sangre, Dios rasgó el velo de arriba
hacia abajo (Mt. 27:51). Esto significa que desde ese momento en adelante,
todo creyente en Cristo tendría el privilegio de entrar en la
presencia de Dios sin la mediación de un sacerdote según
el orden de Aarón. Cada creyente ahora es un sacerdote.
d. El oficio universal de los creyentes como reyes
El oficio universal de rey de los creyentes se enseña en el libro
de Apocalipsis.
(Leemos Apocalipsis 1:5-6) Dirigiéndose a las siete iglesias
en Asia Menor, Juan escribió:
(Leemos 1 Pedro 2:9) El apóstol Pedro atribuye
a los creyentes los tres oficios:
Los creyentes son un sacerdocio de reyes y una realeza de sacerdotes.
Y su trabajo es proclamar las alabanzas de Dios, su Salvador. Esta es
la tarea del profeta.
2. El oficio universal en la historia
En la era apostólica el oficio universal de los creyentes recibió
mucho énfasis. Desgraciadamente, muy pronto esta doctrina quedó
relegada a la penumbra, y después de algún tiempo quedó
perdida casi por completo. La Iglesia de Roma traza una línea
de demarcación bien definida entre el clero y el laicado. El
clero debe gobernar, el laicado debe ser gobernado. El clero debe enseñar,
el laicado debe ser enseñado. El laicado debe aceptar con fe
ciega lo que enseña el clero, y debe hacer reverencia ante la
autoridad eclesiástica.
Uno de los logros más significativos de la
Reforma protestante fue que restauró el oficio universal de los
creyentes al lugar de honor que le correspondía. Ya en los siglos
XII y XIII los valdenses hicieron revivir esta verdad bíblica,
y lo mismo hicieron posteriormente ciertos precursores de la Reforma.
En el siglo XVI llegó a ser una doctrina protestante distintiva.
Los reformadores enfatizaron de un modo muy particular
y especial el sacerdocio universal de los creyentes. La razón
por qué hicieron especial énfasis sobre este oficio es
evidente. La Iglesia de Roma tenía un orden sacerdotal que se
enseñoreaba sobre la membresía de la iglesia. Lutero,
Calvino y los otros reformadores enseñaron que cada creyente
es un sacerdote, profeta y rey. Cada creyente, insistieron, tiene el
derecho y la responsabilidad, de aplicar el criterio de la Sagradas
Escrituras a las enseñanzas de la iglesia, y, en el caso de que
estas enseñazas no pasen por la prueba, alzar su voz en clara
protesta. Y los miembros deben tener voz y voto en el gobierno de la
iglesia.
C. Los Oficios Especiales
Además del oficio universal por lo cual queremos decir que cada
miembro de la iglesia es al mismo tiempo profeta, sacerdote y rey, hay
también en la iglesia los oficios especiales a los cuales pertenecen
ministros, ancianos y diáconos.
1. Los oficios especiales son autorizados por Las Escrituras
El oficio universal de los creyentes fue firmemente sostenido por los
protestantes en tiempos de la Reforma en contra de la posición
de la Iglesia Católica Romana. Pero había ciertos extremistas
entre ellos que hicieron demasiado énfasis en el oficio universal
en perjuicio de los oficios especiales. Sostuvieron que el oficio universal
hacía innecesario y aun superfluo los oficios especiales.
Sin embargo, los oficios especiales tienen una firme
base bíblica. En Efesios 4:11-12 Pablo menciona cinco oficios
especiales en la iglesia y el propósito de sus ministerios (Leemos
Efesios 4:11-12)
Pablo y Bernabé, en su primer viaje misionero
nombraron ancianos en cada iglesia y “con oración y ayuno
los encomendaron al Señor, en quien habían creído”
(Hch. 4:23).
En 1 Timoteo 5:17 Pablo puso en claro que la predicación
y la enseñanza son parte clave del ministerio de los ancianos
(Leemos 1 Timoteo 5:17):
En Hechos 20:28 Pablo subraya la importancia del ministerio
pastoral de los ancianos
Leemos Hechos 20:28
“Tengan cuidado de sí mismos y de todo
el rebaño sobre el cual el Espíritu Santo los ha puesto
como obispos, para pastorear la iglesia de Dios, que él adquirió
con su propia sangre”
La base del oficio del diaconato encontramos en Hechos
seis. Los apóstoles instruyeron a los creyentes de la iglesia
en Jerusalén que escogieran diáconos para el cuidado de
los pobres. Se realizó la elección y luego los elegidos
fueron presentados “ante los apóstoles, quienes, orando,
les impusieron las manos.
¡Claro esta que los apóstoles reconocieron
los oficios especiales dentro de la iglesia! Concedido esto, dadas las
condiciones peculiares de la iglesia apostólica, que algunos
funcionarios fueron designados para las necesidades de esos días,
es evidente que Dios, a través de los apóstoles, ordenó
ciertos oficios eclesiásticos permanentes. Estos son los oficios
por medio de los cuales Cristo como Profeta, Sacerdote y Rey continúa
gobernando su iglesia.
2. Los oficios especiales se basan en el oficio universal
La membresía de la iglesia es gobernada por sus propios oficiales,
y por su propio consentimiento. Ningún ser humano o grupo de
ellos, tiene el derecho de imponer el gobierno a la membresía
de la iglesia contra su voluntad. Ningún obispo, ni arzobispo,
ni ningún colegio de cardinales, ni ningún papa tiene
derecho de hacer esto. Cuando es hecha tal cosa, significa que se niega
el oficio universal de los creyentes.
Una iglesia local escogerá sus ancianos y diáconos
de entre sus propios miembros. Generalmente una iglesia local escogerá
su pastor de entre los pastores de su denominación. Y si sucede
ocasionalmente que sea llamado un pastor de otra denominación,
no puede ser posible que él llegue a ser el pastor de tal iglesia
sin antes afiliarse a denominación de la cual esa iglesia es
parte constitutiva. Los oficios especiales se basan en el oficio universal.
3. Los oficiales especiales son responsables ante Cristo
Aunque los oficiales especiales gobiernan con el consentimiento de la
membresía y son escogidos de entre los miembros y por ellos,
aun así, su responsabilidad máxima y fundamental no es
a la congregación sino a Cristo, la Cabeza divina de la iglesia.
Eso hace a la iglesia una monarquía. Cristo es su único
soberano. La ley de Cristo es su única ley. Sus oficiales especiales
no son puestos para agradar a los hombres sino a Cristo. Después
de todo, fue Cristo quien, a través de la instrumentaliza del
oficio universal de los creyentes, les designó para los diferentes
oficios. Fue Cristo quien les dio la autoridad. Es a Cristo como profeta,
sacerdote y rey a quien representan. Y su responsabilidad máxima
es a Cristo únicamente.
IV. Los oficiales de la iglesia
Efesios 4:11 nos dice:
“El mismo (Cristo) constituyo a unos, apóstoles,
a otros, profetas; a otros evangelistas; y a otros, pastores y maestros,”
La intención de Pablo no es darnos una lista
completa de oficiales de la Iglesia Cristiana como vemos en 1 Corintios
12:28. El énfasis en este pasaje no se halla en los apóstoles,
profetas, etc., como oficiales, sino como dones de Cristo a su iglesia.
En la Iglesia Primitiva había tres clases de
responsables. Había unos pocos cuya autoridad se extendía
por toda la iglesia. Había bastantes cuyo ministerio no estaba
confinado a un lugar, sino que tenían un ministerio ambulante,
e iban adonde el Espiritu los movía. Había algunos cuyo
ministerio se limitaba a una congregación y a un lugar.
A. Los oficiales extraordinarios
Existen varias clases de oficiales que se pueden distinguir en la iglesia.
Una de las más conocidas es la que existe entre los oficiales
extraordinarios y los ordinarios. De los oficiales extraordinarios el
NT menciona tres clases: apóstoles, profetas y evangelistas.
1. Apóstoles
Los apóstoles eran los que tenían autoridad en toda la
iglesia. Ellos incluían a más de los doce. Bernabé
(Hch. 14:4, 14); Santiago, el hermano de nuestro Señor, (1 Co.
15:7; Gá. 1:19); Silvano (1 Ts. 2:6); Andrónico y Junias
(Ro. 16:7) y Pablo (Ef. 1:1), eran apóstoles también.
Los apóstoles poseían las siguientes cualidades especiales:
· Recibieron su mandato directamente de Dios (Mr. 3:14; Gá.
1:1);
· Fueron testigos de la resurrección de Cristo (1 Co.
9:1);
· Estaban conscientes de la inspiración que recibieron
(1 Co. 2:13; 1 Ts. 4:8);
· Confirmaron su mensaje por medio de milagros (2 Co. 12:12;
He. 2:4);
· Fueron bendecidos como señal de aprobación divina
(1 Co. 9:1; 2 Co. 3:2-3; Gá. 2:8).
El apostolado era un oficio especial al comienzo de la iglesia. Ellos
no tuvieron sucesores. Recibieron una misión especial del Señor
Jesús (Ef. 2:20).
* Por eso los líderes evangélicos que se autodenominan
Apóstoles (mayúscula) para describir su propia función
en la iglesia están maltratando la verdadera tradición
apostólica.
* Por otro lado todos los cristianos son apóstoles (minúscula)
porque la palabra griega significa "enviado, mensajero". Todos
somos enviados por Cristo para representar a él en el mundo.
2. Profetas
El NT también habla de profetas (Hch. 11:28; 13:1-2; 15:32; 1
Co. 12:10; 13:2; 14:3; Ef. 2:20; 4:11). Fueron personas que poseían
el don especial de hablar en beneficio de la edificación de la
iglesia, y sirvieron en ocasiones como medios para revelar misterios
y predecir eventos futuros.
Los profetas se movían por toda la Iglesia.
Su mensaje no era el resultado de su pensamiento o estudio, sino les
era revelado por el Espiritu Santo. No tenían hogar ni familia
ni medios de subsistencia. Iban de iglesia en iglesia proclamando la
voluntad de Dios tal como el Señor se le había revelado.
El profeta era el portavoz de Dios. En el uso común
de la Escritura este término se refiere a alguien a quien ha
sido comunicada una revelación directa, para transmitirla a los
hombres (ver Ef. 2:20). En su sentido más estricto, este vocablo
también designaba un oficio temporal en la iglesia, porque después
de la conclusión del NT no hubo más profetas en el sentido
técnico.
El profeta era la voz humana de Dios. Dios habló
al pueblo mediante los profetas. Sus palabras eran: "Así
dice el Señor." El oficio del profeta fue reemplazado por
la revelación en Jesús y por las Escrituras que hablan
de este Jesús. Hebreos 1:1 dice:
Dios, que muchas veces y de varias maneras habló
a nuestros antepasados en otras épocas por medio de los profetas,
en estos días finales nos ha hablado por medio de su Hijo.
El periodo antes de la venida de Cristo (en otras épocas)
se contrasta con la era mesiánica inaugurada por la encarnación
(en estos días finales). Dios es el autor tanto del AT como del
NT. Los escritores del AT se ven como profetas en el sentido de que
sus testimonios prepararon la venida de Cristo una nueva y singular
categoría de revelación en contraste con la de los profetas.
No negamos que el don de profecía esta vigente
hoy en día como sostienen los pentecostales, mas no en la misma
forma como los profetas bíblicos como Isaías, Jeremías
y Daniel cuyas revelaciones y hechos son incluidas en la Biblia.
* Por eso debemos tener mucho cuidado con los que se
auto proclaman profetas en el sentido bíblico de la palabra.
Por otro lado, en un sentido real, cada pastor, maestro y laico que
predica y enseña fielmente la voluntad de Dios revelado en las
Sagradas Escrituras, esta ejerciendo el oficio profética.
3. Evangelistas
Algunos pasajes del NT mencionan a evangelistas (Hch. 21:8; 1 Co. 14:3-4;
Ef. 4:11; 2 Ti. 4:5). Felipe, Marcos, Tito y Timoteo pertenecían
a esta clase de siervos del Señor. A menudo acompañaron
y ayudaron a los apóstoles en su obra, predicando, nombrando
oficiales y imponiendo disciplina (Tit. 1:5; 3:10; 1 Ti. 5:22).
Los evangelistas eran también ambulantes. Corresponden
a los que nosotros llamaríamos misioneros en la actualidad. Eran
los que daban a conocer Las Buenas Nuevas. No tenían el prestigio
ni la autoridad de los apóstoles; ni ejercían la influencia
de los profetas; eran los obreros habituales de la Iglesia que llevaban
la Buena Nueva a los que todavía no la conocían.
Poco se sabe acerca de estos evangelistas. Acompañaban
y asistían a apóstoles y algunas veces fueron enviados
con misiones especiales. Su trabajo era predicar y bautizar, pero también
ordenar ancianos (Tit. 1:5 1Ti. 5:22), y aplicar la disciplina (Tit.
3:10). Su autoridad parece haber sido más general y un poco superior
a la de los ministros regulares.
El oficio del evangelista todavía esta vigente
actualmente. Algunos son llamados a ser evangelistas, sean misioneros,
evangelistas de grandes cruzadas, o evangelistas locales. Ellos dedican
su tiempo a proclamar las buenas noticias a todos. En cada sector de
Honduras donde hay grupos de iglesias cristianas reformadas hay líderes
con el don específico de evangelizar.
B. Los oficiales ordinarios
Los oficiales ordinarios son los maestros, ancianos, y diáconos.
Mencionaré aquí en forma resumida los tres oficiales ordinarios.
Entonces daré un tratamiento más amplio a los ancianos
y diáconos. Luego, trataremos los pastores y maestros mencionados
en Efesio 4:11.
1. Maestros
Inicialmente no hubo necesidad específica de maestros, dado que
había apóstoles, profetas y evangelistas. Sin embargo,
la labor de enseñanza se fue paulatinamente relacionando al oficio
de anciano o de obispo (Ef. 4:11; 1 Ti. 5:17; 2 Ti. 2:2). Finalmente,
las crecientes herejías causaron que la labor de los maestros
se volviera más rigurosa, de la manera que se requirió
una preparación especial (2 Ti. 2:2; Tit. 1:9). Los que se preparaban
para esta labor eran exoneradazos de otras tareas y recibían
apoyo de las iglesias.
2. Ancianos
El término “ancianos” se usa algunas veces para describir
a los hombres más viejos de la comunidad, y otras veces para
una clase de oficiales similar a la que operaba en la sinagoga. En los
Hechos de los Apóstoles se los menciona repetidamente (11:30;
14:23; 15:2, 6, 22; 16:5; 20:17; 21:18). Según su significado
eclesiástico, el vocablo fue eclipsado gradualmente e incluso
reemplazado por el de obispo. Ambos términos se usan indistintamente
en algunos pasajes (Hch. 20:17, 28; 1 Ti. 3:1; 5:17, 19; Tit. 1:5, 7;
1 P. 5:1-2). Si bien ambos vocablos fueron usados para describir la
misma clase de oficiales, anciano enfatizaba la edad, y obispo la obra
de supervisor.
3. Diáconos
El NT menciona a los diáconos reiteradas veces (Fil. 1:1; 1 Ti.
3:8, 10, 12). Según la opinión predominante, Hechos 6:1-6
registra el establecimiento del diaconado. Algunos opinan que los siete
hombres mencionados allí fueron más bien nombrados ancianos;
otros incluso crean que fueron nombrados temporalmente para cumplir
una labor especial. No obstante, aunque la labor de estos hombres asumió
una forma especial debido a las circunstancias de su nombramiento, es
casi seguro que fueron los primeros diáconos.
C. El Oficio del Anciano
1. El significado de las palabras anciano y epískopos
En el NT hay dos palabras que describen a los dirigentes principales
de la Iglesia, es decir, los encargados que se habían de encontrar
en todas las congregaciones y de cuya conducta y administración
dependía su buena marcha; anciano y epískopos (español:
obispo).
a. Anciano (griego: presbyteros)
Estaba el hombre que se llamaba el anciano. El cargo de anciano es el
mas antiguo de todos los de la Iglesia. Los judíos tenían
sus ancianos, y remontaban su origen a la situación en que Moisés
nombró a 70 hombres para que le ayudaran en la tarea de controlar
y cuidarse del pueblo (Nm. 11:16). Todas las sinagogas tenían
sus ancianos, que eran los verdaderos dirigentes de la comunidad judía.
Presidían el culto de la sinagoga; administraban reprensión
y disciplina cuando era necesario; zanjaban los pleitos que en otros
países se habrían llevado a los tribunales. Entre los
judíos los ancianos eran hombres respetables que ejercían
una supervisión paternal sobre los asuntos espirituales y materiales
de cualquier comunidad judía.
b. Epískopos (español: obispo)
Pero algunas veces el NT usa otra palabra epískopos, y que quiere
decir supervisor o superintendente. Este vocablo también tiene
una historia larga y honrosa. La Septuaginta, la versión griega
del AT, la usaba para describir a los capataces, que estaban a cargo
de las obras publicas y los proyectos de edificación (2 Cr. 34:17).
Los griegos la usaban para describir los nombrados para poner en orden
los asuntos de una ciudad. Los romanos la utilizaban para describir
a los magistrados nombrados para supervisar la venta de los alimentos
dentro de la ciudad de Roma. Episkopos siempre implica la supervisión
de algún área de trabajo y la responsabilidad ante autoridad
superior.
c. La relación entre el “presbyteros”
y el “epískopos”
La mayoría de los eruditos hoy en día están de
acuerdo que para la iglesia primitiva el presbyteros y el epískopos
eran lo mismo. Entonces ¿por qué se usaban dos nombres
para designarlos? La respuesta es que presbyteros describía a
aquellos dirigentes de la Iglesia tal como eran personalmente. Eran
los hombres más ancianos, miembros respetados en la comunidad.
Epískopos, por otra parte, definía su función,
que era supervisar la vida y el trabajo de la iglesia. Una palabra describía
al hombre; la otra definía su tarea.
Si el anciano y el obispo eran lo mismo en un principio, ¿como
llegó a ser el obispo lo que llegó a ser? Era inevitable
que el cuerpo de los ancianos requiriese y adquiriese un moderador.
Era esencial que alguien asumiese la dirección, y eso fue lo
que sucedió. Cuanto más organizada llegó a estar
la Iglesia tanto más era normal que surgiera tal figura. El anciano
que sobresalía como dirigente llegó a ser conocido como
el episkopos, el superintendente de la iglesia. Entonces, históricamente,
el obispo era el gobernante o anciano local. Pero más tarde llegó
a ser el gobernante espiritual de una región, como el obispo
de Roma.
d. El significado del oficio del obispo hoy en día
El Diccionario define el vocablo obispo como un
Prelado dotado de jurisdicción sobre una diócesis
en la que ejerce la triple potestad de enseñar, gobernar y santificar,
conferida por Cristo a la iglesia cristiana.
Para no causar confusión, especialmente tomando en cuenta que
la Iglesia Católica Romana usa el vocablo obispo para nombrar
uno de sus oficiales, tanto como sea posible, a menos que sea usado
de una cita directa, dejamos de usar este término y nos limitamos
a usar la palabra anciano. Con este nombre evocamos una persona sabia
y respetada quien supervisa la iglesia local.
2. El trabajo del anciano
A. C. Leder dice:
Los ancianos se encargan, junto con el pastor, de ejercer el gobierno
y cuidado pastoral de la congregación. Deben vigilar y comprobar
que se enseñe la sana doctrina, y que la disciplina sea practicada
correctamente. Velan por las necesidades espirituales de la congregación
y participan en la enseñanza y el evangelismo. Son miembros del
consistorio, juntamente con el pastor.
El formulario para la confirmación de ancianos
y diáconos que utiliza la Iglesia Cristiana Reformada dice que
el cargo de los ancianos implica:
En primer lugar vigilancia espiritual sobre los miembros
de la congregación que les ha sido confiada. Los ancianos han
de velar para que todos se comporten cristianamente en doctrina y práctica.
A tal fin, amonestarán a los que no guardan las normas de la
iglesia, cuidarán de la ortodoxia en las predicaciones y en la
observancia de los sacramentos, aplicarán las normas disciplinarias
cuando sean necesarias y admitirán en el seno de la Iglesia a
quienes se conviertan y confiesen su fe en Cristo el Salvador.
En segundo lugar, el anciano debe tener cuidado de
que todas las cosas en la Iglesia sean hechas decentemente y con orden
(1 Co. 14:40). Ellos han de velar, también, para que sólo
aquellos que han sido llamados y elegidos según las normas de
la Iglesia, ocupen cargos en la misma.
En tercer lugar, los ancianos han de velar para que
en todo momento la enseñanza y vida de los pastores sean de provecho,
bienestar y edificación para la congregación; y al mismo
tiempo han de vigilar para que no se introduzcan herejías en
la Iglesia (Hch. 20:28-31ª). Por consiguiente, los ancianos están
bajo la obligación de examinar con solicitud la Palabra de Dios
y ejercitarse continuamente en la meditación de los misterios
de la fe.
En forma resumida podemos enumerar el trabajo de los
ancianos así:
· Velar por las necesidades espirituales de la congregación
· Encargarse del cuidado pastoral de la congregación
· Asegurarse y proveer verdadera predicación de la Palabra.
· Certificar y llevar a cabo el fiel ejercicio de la disciplina.
· Otorgan la debida administración de los sacramentos.
En la ICR solamente los clérigos ordenados tienen permiso para
administrar los sacramentos. Los ancianos deben asegurar que los sacramentos
son administrados regularmente y en armonía con los lineamientos
bíblicos
· Promover el evangelismo.
Los ancianos no tienen necesariamente el don de evangelizar, pero como
miembros del consistorio, son responsables de asegurarse que los ministerios
del evangelismo llevan a cabo.
· Asegurar que los diáconos desempeñen el ministerio
de la misericordia.
3. Como hacer su trabajo: aquí hay algunas sugerencias
a. Supervisar lo que se enseña y se predica.
Los ancianos observarán la predicación y las enseñanzas
para ver si son fieles a las Escrituras. Ellos también serán
responsables para que solamente los que sean autorizados por la iglesia
ocupen el pulpito y predican la verdad.
(1). Periódicamente, los ancianos deben evaluar
el ministerio del pastor, enfocando en tales temas como:
· Sermones
¿Son bíblicos? ¿Son relevantes para las necesidades
del rebaño? ¿Dan evidencia de una buena preparación?
· Enseñanzas
¿Usa material adecuada? ¿Se prepara adecuadamente antemano?
¿Tiene el pastor control de sus alumnos? y ¿se relaciona
bien con ellos?
· Visitas pastorales
¿Visita fielmente el pastor a las personas con necesidades? En
las visitas ¿muestra el pastor los debidos dones para ministrar
eficazmente en las diversas situaciones que encuentra?
· Su estilo de vida (o testimonio) en la iglesia y en la comunidad
¿Cómo vean los miembros de la iglesia y la comunidad el
pastor?
¿Tiene un hábito o actitud que es una tropieza para todos?
(2). Los ancianos deben asegurar que los predicadores
invitados que no son ministros ordenados en la ICR o laicos aprobados,
cumplan los debidos requisitos.
(3). Los ancianos deben evaluar los programas educativos
en la iglesia.
· ¿La capacitad del maestro? ¿Su forma de enseñar?
¿La calidad de la material utilizado? (¿concuerda con
la punta de vista doctrinal de la ICR?) ¿Tiene el maestro control
de sus alumnos y relaciona bien con ellos?
· Los laicos que buscan un puesto en la iglesia deben ser evaluados
y aprobados antemano por los ancianos, tomando en cuenta tales cosas
como su punto de vista doctrinal, capacidad para enseñar y testimonio
(KJV).
b. Encargarse de la membresía
En cuanto a la membresía, los ancianos tomaran la responsabilidad
de examinar a los candidatos para el bautismo y la profesión
de fe, y recibir los traspasos de miembros.
c. Visitar
Para desempeñar su trabajo como ancianos, tendrán que
hacer visitas. Habrá muchas oportunidades de servir al rebaño
en el desempeño de estas visitas. Sus visitas no deben ser formalidades
frías, sino visitas en búsqueda de ver como ayudar. Los
miembros de su rebaño son seres humanos con necesidades, con
dolores, tristezas, alabanzas y desesperanzas.
Visita de información
Las visitas de información son para ver el estado espiritual
de los miembros. En Norte América el pastor y los ancianos, a
menudo funcionando en equipo, visitan cada hogar en la iglesia una vez
por año (o más a menudo si sea necesario) para averiguar
donde están ellos en su vida espiritual. Esto funciona como un
rayo x espiritual, se hacen preguntas como las siguientes:
· ¿Están creciendo espiritualmente, estancados
o atrasados?
· ¿Esta siendo bendecido por las predicaciones y enseñanza?
· ¿Experimentan el compañerismo de los santos con
los demás feligreses?
· ¿Cómo funciona el hogar? ¿Existe armonía
entre la pareja y los niños?
Visita de amonestación
Las visitas de amonestación son para aconsejar a débiles
de la iglesia. Cristo los ha mandado a hacer estas visitas. Vayan con
su amor divino.
La disciplina es uno de los marcos o características de una iglesia
verdadera. Los ancianos desempeñan un papel clave en este proceso.
Leemos 1 Tesalonicenses 5:14 y 2 Tesalonicenses 3:15
d. Enseñar en la iglesia
El anciano debe prepararse y estar listo para tomar parte del ministerio
de la enseñanza. Tendrá que enseñar clases o cursos
en la iglesia como parte de su desempeño normal.
Además, en casos de emergencia, los ancianos
deben estar listos para exhortar cuando el pastor está enfermo
o el predicador de visita no viene. El consistorio siempre debe tener
listo un anciano con un mensaje a mano (KJV).
e. Reunirse con regularidad
En las reuniones los ancianos deben dar informes sobre sus visitas y
otras actividades que han llevado acabo desde la última reunión.
Así, pueden pedir consejo de sus hermanos sobre casos de disciplina
y necesidad que son muy complicadas. Además, tratan asuntos que
tienen que ver con su rol como supervisores y administradores. Sin embargo,
las reuniones no tienen ningún sentido si los ancianos no cumplan
sus deberes como oficiales en la iglesia (KJV).
Gary Teja tiene toda la razón cuando dice:
Si los ancianos nos visitan, no supervisan, no
sirven a los demás, las reuniones pueden ser una formalidad nada
más. Pero si ellos…procuran el bien del rebaño,
sus reuniones tendrán sentido para comentar los éxitos
y fallas, gozos y tristezas de los hermanos. Esto dará mucha
oportunidad para hacer oraciones, llevando sus peticiones a los pies
de Cristo.
Teja agrega estas palabras de sabiduría:
El oficio del anciano es un de supervisión.
Su trabajo es el cuidado en todas las áreas de la vida de la
iglesia. Pero no es una vigilancia como dictador. Es una supervisión
como siervo. La Biblia enseña que el que cree gobernar tiene
que servir.
Teja tiene razón. Ver por ejemplo Juan 13:1-17
donde leemos que Jesús les lavo los pies a sus discípulos
como un ejemplo de humildad. Leemos 1 Pedro 5:1-4
4. Requisitos bíblicos para ser anciano (I Ti.
3:1-7; ver también Tit. 1:6-9). Leemos 1 Timoteo 3:1-7
a. Introducción
I Timoteo 3:1-13 muestra que los ancianos, diáconos y mujeres
que prestan servicios auxiliares deben ser espiritual y moralmente aptos
para la realización de sus tareas en la Iglesia de Jesucristo.
En 1 Ti. 3:1-7 (y Tit. 1:6-9) vemos los deberes necesarios y esenciales
para un anciano:
Si alguno desea ser obispo, a noble función
aspira (v. 1)
b. El debe ser intachable (irreprensible, irreprochable, no ofreciendo
nada que un adversario pudiera utilizar en su contra) (v. 2a)
El dirigente cristiano debe tener tan buen carácter como para
no estar expuesto a la critica. El anciano debe ser una persona a quien
no se le pueda encontrar una falla. Además, él no debe
ofrecer nada que un adversario pudiera utilizar en su contra.
c. El debe ser esposo de una sola mujer (v. 2b)
El ser esposo de una mujer es un principio general que excluye cualquier
violación de la ley del matrimonio establecida por Dios, sea
la poligamia o la infidelidad conyugal.
Podríamos preguntar por que era necesario establecer
algo que parece tan obvio. Debemos tener presente el estado del mundo
en que se escribió esto. El mundo antiguo estaba en muchos sentidos
en un estado de caos moral, incluido el mundo judío. El divorcio
era fácil. La mujer no tenía ningunos derechos.
En el mundo pagano las cosas estaban infinitamente
peor. Catón decía: “Si sorprendieras a tu mujer
en adulterio, podrías matarla impunemente, sin peligro a juicio;
pero si tu estuvieras implicado en adulterio, ya se guardaría
ella muy bien de levantar un dedo contra ti, porque sería ilegal.
Entonces, no fue sin razón el que La Palabra
diga que el dirigente cristiano debe ser marido de una sola mujer. En
un mundo en el que hasta los puestos de máxima responsabilidad
estaban inundados de inmoralidad, la Iglesia Cristiana debía
mostrar la castidad, la estabilidad y la santidad del hogar cristiano.
El pastor (quien también es un anciano) tiene
un puesto de confianza con la gente de la congregación y en la
sociedad que no debe maltratar. Los niños, las jovencitas y las
mujeres visitan a un pastor creyendo que él es confiable. Cuando
él abusa de esta confianza, las consecuencias son graves.
d. El debe ser moderado (sobrio, templado) (v. 2c)
Un anciano debe ser sobrio, templado, circunspecto. Está lleno
de fervor espiritual y moral. No es dado a los excesos sino que es moderado,
equilibrado, calmo, cuidadoso, firme y sano.
e. El debe ser sensato (prudente, es aquel en cuyo
corazón Cristo reina supremo) (v. 2d)
Ser prudente significa que el anciano gobierna con la sabiduría
de Cristo.
Indica seriedad y dominio propio que le permite a uno mantenerse alejado
tanto de la indulgencia del sensual como de la austeridad del asceta.
El hombre que tiene dominio propio es de mente sana. No se deja dominar
por impulsos repentinos sobre los que no ejerce control.
f. El debe ser respetable (decoroso, virtuoso) (v. 2e)
Uno que es decoroso no es grosero, y anda con buenos modales.
Denota que no es desordenado, que se comparta bien, que no es ni inmodesto
ni tímido, que es en verdad un “verdadero caballero cristiano”.
El obispo debe ser un hombre de “excelencia moral interior y de
una ordenada conducta exterior”.
Hasta aquí taller en Bonito Oriental el 17 de Septiembre, de
2005
g. El debe ser hospitalario (v. 2f)
En el mundo antiguo no había hoteles ni hospedajes, así
que la casa del anciano era refugio para los apóstoles, los evangelistas,
o para cualquier hermano en viaje. Su domicilio era un refugio en el
mundo pagano, un lugar donde el creyente sabía que podría
encontrar la hermandad cristiana.
Las posadas de entonces eran de mala reputación.
Los cristianos que viajaban eran pobres, y no querían poner en
aprietos su fe cristiana en un ambiente mundano. Por ello, al acoger
a estos viajeros, en especial a los misioneros, se podía fomentar
la influencia de la iglesia, y mostrar al mismo tiempo un espíritu
de amor y compasión.
h. El debe ser capaz (apto) para enseñar (v.
2g)
El anciano judío era líder en la sinagoga. En la iglesia
primitiva cristiana, el era un maestro en su iglesia local. El era instructor
de las cosas sagradas. Pablo, antes de salir de un lugar, nombró
a algunos varones para ser los ancianos que enseñan (Hch 14:23;
Tit. 1:5).
Era necesario que los oficiales a los que se encomendaba
el cuidado de las congregaciones más vastas fueran “aptos
para enseñar”. Sólo así, poniendo en estos
líderes la responsabilidad de la doctrina además de la
disciplina, se podrían corregir las herejías incipientes
y preservar la pureza del evangelio. Hoy en día no es menor la
necesidad del ministerio de la enseñanza.
i. El no debe ser borracho (dado al vino, uno quien es un esclavo de
licor) (v. 3a)
Aunque en el mundo antiguo se usaba el vino corrientemente, esto no
quiere decir que se usara en exceso. Se solía beber mezclado
con agua dos partes de vino a tres de agua. Un borracho era despreciado
en cualquier sociedad pagana ordinaria, y no menos en la iglesia.
Con respecto a beber vino, la Escritura evita los extremos.
El mismo autor inspirado que aconseja a Timoteo a usar un poco de vino
a causa del estomago y sus frecuentes enfermedades (1 Ti. 5:23), también
declara claramente que quien no practica la temperancia no tiene derecho
a un lugar en el presbiterio. Una persona dominada por la bebida no
puede ser un obispo.
El anciano debe ser hombre vigilante, no adicto a
bebidas alcohólicas. El no debe ser borracho. Hay mucho abuso
de licor en nuestro país. Por eso el anciano debe ser un buen
modelo especialmente para los niños y jóvenes. Además,
él debe recordar que su cuerpo es el templo del Espíritu
Santo.
j. El no debe ser pendenciero (peleador, dador de golpes,
dado a la violencia) (v. 3b)
Pablo está pensando en el hombre que está siempre con
sus puños dispuestos a golpear, una persona belicosa, iracunda
o irritable. Piénsese en los leñadores rústicos
del pasado que llevaba una astilla en el hombro como un desafío
a pelear con quienquiera que se atreviera a tirársela de hombro
con un golpe de donde procede la expresión “lleva una astilla
en el hombro.” El anciano no debe ser peleón ni matón.
Más bien, debe ser un hombre de paz.
k. El no debe ser amigo de dinero (aficionado al dinero)
(v. 3c).
El anciano debe ser sin avaricia. A tono con la enseñanza de
Cristo respeto al dinero (ver Mt. 6:19-24; Lc. 12:13-21), en esta carta
se repitan las advertencias sobre los peligros de la avaricia (Ef. 6:3-10,
17).
Las ganancias personales nunca fueron una aspiración
del apóstol Pablo. También en otras cartas aclara que
no usa el evangelio para enriquecerse materialmente (ver 1 Co. 9:3-18;
Fil. 4:10-19; 2 Ts. 2:5).
El anciano no sólo debe ser un hombre que esté lejos de
la actitud de tratar de enriquecerse por medios deshonestos, sino debe
también estar lejos de tener como meta principal la adquisición
de tesoros terrenales aun cuando los medios empleados sean honrados.
Sabemos con mucha tristeza que cuando un líder
de la iglesia, especialmente un anciano engaña a una persona
en algún negocio, su ministerio en la iglesia y la comunidad
no vale nada.
l. El debe ser amable (gentil) (v. 3d)
La persona indicada aquí es lo opuesto al iracundo. Aunque nunca
compromete la verdad del evangelio, está dispuesto a ceder tratándose
de sus propios derechos, en el espíritu de 1 Co. 6:7 ¿Por
qué no sufrís más bien el agravio?
m. El debe ser apacible (tranquilo, pacifico, no litigioso,
indispuesto a pelear) (v. 3e)
El dirigente cristiano debe ser pacífico. La palabra griega (ámajos)
quiere decir indispuesto a pelear. Hay personas a las que les encanta
apretar el gatillo en sus relaciones con otras personas. Pero el verdadero
dirigente cristiano quiere mantener la paz con sus semejantes.
n. El debe gobernar bien su casa (v. 4)
El debe gobernar bien su casa y hacer que sus hijos le obedezcan con
el debido respeto,
porque el que no sabe gobernar su propia familia ¿cómo
podrá cuidar la iglesia de Dios? (1 Ti. 3:4-5).
En la antigüedad se evaluaba al político por su papel como
padre de la familia, que se consideraba la célula básica
de la sociedad en la que tenía que demostrar sus habilidades
de líder.
Su primera esfera de responsabilidad era su propio
hogar. Si no sabía gobernar su propia casa, ¿cómo
se podía encargar de la tarea de gobernar la casa del Señor?
(1 Ti. 3:5). El que no hubiera consiguiera hacer un hogar cristiano
no se podía esperar que consiguiera hacer una congregación
cristiana.
El obispo, a quien se supone ser un hombre casado con
hijos, debe ser dotado con la habilidad de supervisar, presidir, administrar.
El hogar le proporciona al anciano un centro de entrenamiento para el
desempeño de sus deberes de liderazgo en la iglesia.
o. El no debe ser un recién convertido (neófito)
(v. 6)
1 Timoteo 3:6 nos dice que el anciano:
No debe ser un recién convertido, no sea que
se vuelva presuntuoso y caiga en la misma condenación en que
cayó el diablo (1 Ti. 3:6).
· Fue por su orgullo por lo que Lucifer se rebeló
contra Dios y fue expulsado del Cielo.
· Si se pone un recién convertido en un puesto de responsabilidad
demasiado pronto llega a ser culpable de orgullo, le da al diablo una
oportunidad de hacer sus acusaciones contra él.
El neófito que ha sido nombrado para un cargo,
le ha crecido la cabeza, da ocasión a los calumniadores. Su conducta
indigna es una munición para todos los que están en contra
de la Iglesia.
La madurez espiritual es un requisito necesario para
el liderazgo, ya que este implica ejercicio del poder, y este a su vez
hace que el líder “se vuelva presuntuoso” por ser
nuevo en la fe y no entender que la función del poder es el servicio
(Mr. 10:42-45).
El anciano no debe ser nuevo en la fe, ya que todavía
le falta la madurez espiritual y el conocimiento de la manera en que
la iglesia se maneja. Tampoco se ha desarrollado bien en las doctrinas
de la iglesia. Otra razón es que el neófito, por ser elegido
al oficio de anciano, puede confiarse en sí mismo, gloriarse,
y caer, causando ofensa en la iglesia y afuera. Tiene que probarse primero.
El orgullo siempre conduce a la caída. A fin de evitarla, la
iglesia no debe elegir a un principiante como obispo. Pablo mismo, después
de su conversión, pasó tres años en Arabia antes
de hacer obra efectiva en Tarso y Antioquía, y no fue comisionado
para ir en su primer viaje misionero hasta pasado diez años de
su conversión.
p. El anciano debe tener buen testimonio de los de
afuera (v. 7).
Se requiere que hablen bien de él los que no pertenecen a la
iglesia para que no caiga en descrédito y en la trampa del diablo
(v. 7).
El anciano debe ser un hombre que se haya ganado el respeto de sus contemporáneos
en los negocios de la vida de día a día.
Cuantas veces los miembros de la iglesia han causado
vergüenza por fallas en sus vidas. Cuánto peor cuando es
uno de los ancianos. El anciano es el espejo en el cual el mundo mira
a la iglesia y la juzga.
Con el fin de ser un obispo efectivo, él debe
ser conocido aun por la gente del mundo como un hombre de carácter,
una persona contra el cual no es posible levantar ningún cargo
justo de infamia moral.
La iglesia trata de ejercer una influencia poderosa
para bien sobre el mundo, llevando a los pecadores a Cristo. La mala
reputación de un obispo ante el mundo no es de ayuda en el logro
de este propósito.
q. Otros requisitos
El anciano debe ser justo, santo, dueño de sí
miso
Ser justo y santo significa vivir en paz con sus prójimos, tratándoles
con respeto y justicia, anhelando hacer el bien. Lucas 1:6 nos da un
ejemplo de una pareja que andaba como justos y santos. El que es dueño
de sí mismo controla sus deseos y sus comportamientos. Mantiene
bajo control sus deseos y apetitos.
Aparte de estos requisitos ya mencionados en Timoteo
y Tito, el anciano debe ser un hombre dado a la lectura bíblica,
hombre de oración, hombre de fidelidad a los cultos. Los demás
lo miran como líder y ejemplo. Aunque pudiera cumplir los otros
requisitos, por ejemplo, ser sobrio, prudente, apto para enseñar
etcétera, no sería buen anciano si no lee la Biblia, ni
ora, ni asiste a los cultos.
D. El diácono
1. Significado de la palabra diácono
a. El origen del vocablo diácono
La palabra diácono (griego diakonéo) significa ministro,
siervo, o uno que sirve. El diácono es un siervo en el contexto
de la iglesia.
Los diáconos eran originalmente los ayudantes
de los ancianos. Por eso, sus requisitos eran prácticamente lo
mismo que los ancianos. El oficio comenzó en Jerusalén
(Hch. 6:1-6).
La palabra diácono se usa a lo largo del NT
en un sentido no oficial, para referirse a uno que sirve (ver Ef. 6:21),
así como un sentido oficial, para designar a los que ejercen
el oficio de los diáconos (ver Fil. 1:1).
Los hombres escogidos en Hch. 6:1-6 fueron no solo
los primeros diáconos que se mencionan en el NT, sino también
los primeros que la iglesia designó. Su servicio consistía
en liberar a los ancianos de ciertas tareas de modo que estos pudieran
dedicarse a la oración y al ministerio de la palabra (Hch. 6:2,
4).
b. Algunos usos generales en la Biblia
En el sentido de uno que sirve: leemos Juan 2:5; 2:9;
Romanos 13:4; 1 Corintios 3:5.
En el sentido de hermanos en la iglesia: leemos Mateo
23:11; Marcos 9:35
c. El uso particular de la palabra diácono
La elección de siete diáconos Leemos Hechos 6:1-7
Las diferencias entre los helenistas (griegos) y los hebreos (judíos),
entre otras, eran las siguientes:
· Los griegos se adaptaron al mundo pagano y los hebreos no se
adaptaron.
· Los griegos normalmente vivían afuera de Palestina y
los hebreos en Palestina.
· Los griegos hablaban el griego y los hebreos el arameo.
Otro uso de la palabra Leemos Romanos 16:1
d. Trasfondo antiguo testamentario del diaconado
El concepto del oficio del diácono ya existía en el tiempo
del AT. Guillermo Barclay dice:
La iglesia cristiana heredó una magnífica organización
de la beneficencia de los judíos. No ha habido ninguna otra nación
que tuviera un sentimiento de responsabilidad comparable para con los
pobres. La sinagoga tenía una organización estable para
ayudar a tales personas. Los judíos más bien desanimaban
a que se diera ayuda individual a personas individuales. Preferían
que la ayuda se diera por medio de la comunidad y especialmente por
medio de la sinagoga.
Cada viernes en todas las comunidades dos encargados
de la colecta se daban una vuelta por los mercados y llamaban en todas
las casas recogiendo donativos para los pobres en dinero y en especie.
Los productos así recogidos se distribuían entre los que
estaban en necesidad mediante un comité de dos o mas si era necesario.
A los pobres de la comunidad se los daban suficientes alimentos para
dos comidas diarias durante una semana. Además de esto se hacía
una colecta diaria de alimentos de casa en casa para los que se encontraran
de momento en una necesidad extrema.
Entonces, los judíos como el pueblo de Dios
en el AT ya tenían un oficio algo semejante al del diácono
con el firme propósito de ayudar a los pobres, de hacer el ministerio
de la misericordia.
Citas bíblicas tales como Ex. 20:12-17; 21:12-36;
22:22; 23:1-13 y Dt. 16:11, 14; 24:19-24 etcétera, muestran que
los judíos en la época del AT ya tenían muchas
leyes para ayudar a las personas pobres tales como las viudas, los huérfanos
y los extranjeros (KJV).
2. El trabajo del diácono (Leemos Mateo 25:31-46)
Este pasaje quiere enseñarnos que el ministerio de la misericordia
es una parte de la vida cristiana. Si nos sentamos en las bancas del
templo, y si ignoramos las necesidades del hermano o de los de afuera,
en un sentido somos culpables por su condición de depravación.
La Biblia llora por la justicia social y la mano extendida en el nombre
de Cristo a los necesitados.
Guillermo Barclay hizo una observación referente
al ministerio de la misericordia;
Es muy interesante notar que los primeros funcionarios
nombrados fueron hombres que no tenían el deber de hablar; fueron
elegidos para un servicio práctico. La primera preocupación
de la iglesia primitiva fue poner en práctica su cristianismo.
Esta es una de las parábolas más gráficas
que Jesús dijo nunca, y su lección está clara como
el agua: Que Dios nos juzgará de acuerdo con nuestra reacción
a las necesidades humanas. Su juicio no será en función
de los conocimientos que hayamos amasado o de la fama que hayamos adquirido,
o de la fortuna que hayamos ganado, sino de la ayuda que hayamos prestado.
El formulario para la confirmación de ancianos
y diáconos que utiliza la Iglesia Cristiana Reformada dice que
los diáconos, por razón de su cargo, han de desarrollar
las siguientes actividades:
· En primer lugar, con fidelidad y solicitud han de reunir y
cuidar de los bienes para los necesitados;
· En segundo lugar, con sencillez y gozo han de repartir dichos
bienes a los necesitados – tarea en la que habrán de ejercitar
sabiduría y prudencia.
· Además de la ayuda material, los diáconos han
de llevar el consuelo y el gozo espiritual de las Escrituras a los necesitados
y menesterosos.
El trabajo de los diáconos, en las palabras
de la constitución de la Iglesia Cristiana Reformada de Puerto
Rico, es el siguiente:
La tarea de los diáconos es la de administrar
la misericordia cristiana a los menesterosos, primeramente a los de
la familia de la fe, pero también a los necesitados en general.
A fin de que puedan ejecutar su tarea diligentemente recogerán,
administrarán, y repartirán dinero y otras ayudas y atenderán
a los afligidos, con consejo y ayuda.
3. Como hacer su trabajo: aquí hay algunas sugerencias
· Con referencia a las ofrendas, los diáconos deben recogerlas
en cada culto, apuntar la suma en un libro y depositarlas en un lugar
seguro, preferiblemente en una cuenta bancaria.
· Los diáconos deben exigir a los miembros que diezmen
para el sostén del pastor y para otras cosas de suma importancia.
(El diezmo se refiere a la décima parte del sueldo o producto
de la tierra).
· Referentes a los gastos generales de la iglesia, en algunos
casos, los diáconos, de los fondos recogidos, deben pagar la
luz, el agua, y otras cosas que pertenecen al ejercicio de la iglesia
a su tiempo.
· Con respecto a los necesitados, los diáconos deben brindar
ayuda, así sea con comida, ropa, o servicios, siempre tomando
en cuenta que lo hacen en el nombre de Cristo y motivados por su amor.
· Los diáconos también tienen la tarea de servir
dando consuelo y consejo a los necesitados. Si hay gente enferma, o
de luto, es buen trabajo visitarla y consolarla. El diacono es para
servir, en el nombre de Jesús.
4. Requisitos bíblicos para ser diácono (1 Timoteo 3:8-12;
ver Tito 1:5-9).
Leemos 1 Timoteo 3:8-12
Los diáconos, igualmente, deben ser honorables,
sinceros, no amigos del mucho vino ni codiciosos de las ganancias mal
habidas (v. 8).
Deben guardar, con una conciencia limpia, las grandes verdades de la
fe (v. 9).
Que primero sean puestos a prueba, y después, si no hay anda
que reprocharles, que sirvan como diáconos (v. 10).
Así mismo, las esposas de los diáconos deben ser honorables,
no calumniadoras sino moderadas y dignas de toda confianza (v. 11).
El diacono debe ser esposo de una sola mujer y gobernar bien a sus hijos
y su propia casa (v 12)
a. El oficio del diácono no es menos importante
que el del anciano
Quiero compartir dos cosas antes de continuar con el consejo de Pablo
en cuanto a los requisitos de los diáconos. En primer lugar,
el diácono no es menos importante que el anciano, sino solamente
cumplen un cargo diferente. Los ancianos están a cargos de los
deberes espirituales en la iglesia y los diáconos deben proveer
para las necesidades físicas y materiales del rebaño y
la comunidad (KJV).
b. El cargo del diácono y del anciano a menudo traslapan
Además, no debemos hacer demasiada distinción entre el
cargo de un anciano y un diácono. La Biblia no la hace tampoco.
Pedro el apóstol, sanó un paralítico en el nombre
de Jesús y Esteban el diácono fue apretado hasta la muerte
por predicar la Palabra. Por eso, cuando un anciano visita una familia
puede ser que él note una necesidad diaconal y la provea en una
emergencia. Por otro lado el diácono puede y debe usar la Palabra
y la oración cuando hace una visita diaconal (KJV).
c. Muchas de las cualidades del diácono coinciden
con las del anciano.
Tanto los diáconos como los ancianos deben ser
· Intachable (sin mancha) (1Ti. 3:2, 9; Tit. 1:6)
· Ser esposo de una sola mujer (1Ti. 3:2, 12; Tit. 1:6)
· Ser moderado (1 Ti. 3:2, 8; Tit. 1:7
· Ser respetable (1 Ti. 3:2, 8)
· No ser un borracho (1 Ti. 3:3, 8 Tit. 1:7)
· Gobernar bien su casa (1 Ti. 3:4, 12)
· Hacer que sus hijos lo obedezcan (1 Ti. 3:4-5, 12; Tit. 1:6)
· No tener codicia de ganancias mal habidas (1 Ti. 3:8; Tit.
1:7)
· Apegarse a la palabra fiel (1 Ti. 3:9; Tit. 1:9).
Ahora trataremos específicamente los requisitos del diaconado
listados en 1 Timoteo 3:8-12. Se destacarán principalmente en
los deberes que aun no hemos mencionado en los versículos 1 al
8.
d. Los diáconos deben ser honorables (honesto,
serios, respetable) (v. 8 a).
El primer requisito de tales oficiales es que deben ser “honestos,
porque actúan en nombre de toda la congregación. Por consiguiente,
sus tareas por humildes que sean, deben realizarse con seriedad y toda
la gravedad necesaria.
Los diáconos deben ser serios (honesto, respetable).
Esto se refiere no solamente al necesario decoro o a lo correcto de
sus modales y conducta, sino también a que en su pensar y en
sus actitudes interiores. Deben ser hombres de honorabilidad y respetabilidad
obradas por el Espíritu Santo.
e. Ellos deben ser sinceros (sin doblez, hablar con dos v