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La Iglesia Cristiana
Versión para el Alumno

Por
Kenneth J. Vanderwal

Introducción
El propósito principal de esta investigación es poner al lector al día sobre el gobierno, oficios, oficiales, y asambleas de la iglesia cristiana. Pero, para darnos un contexto adecuado, voy a compartir primeramente las características claves de la naturaleza de la iglesia.

I. La Naturaleza de la iglesia

A. Diferentes usos de la palabra iglesia en Las Escrituras
El término castellano iglesia procede, a través del latín ecclesia, del griego ekklesía.
El término griego ekklesia se usa en el NT de por lo menos 8 maneras:
· Una iglesia que se reúne en la casa de cierta persona (Ro. 16:5, 23; 1 Co. 16:19; Col. 4:15; Flm. 2).
· Una “asamblea” (Hch. 19:32, 39- 41).).
· La congregación (de Israel) (Hch. 7:38; He. 2:12)
· La iglesia, reunida para el culto (1 Co. 11:18; 14:19, 34, 35).
· La iglesia como comunidades locales (Mt. 18:17, Hch. 8:1, 3; 9:31; 11:22; Ro. 16:1; 1 Co. 7:17; 16:19; Flm 2);
· La iglesia, como comunidad universal de cristianos (Mt. 16:18; 1 Co. 12:28; Ef. 1:22; 5:28-32).
· Para designar el conjunto de los redimidos por Cristo (Ef. 5:25-27).
· Para designar una congregación particular de los creyentes. Este es el sentido más común. De las 108 veces que este vocablo ocurre en el NT, 90 se refiere a la iglesia local.

Por lo tanto, en la mayoría de los casos la palabra iglesia significa: la congregación local de los santos, organizada conforme al NT, ya sea grande o pequeña, y que se reúne periódicamente en un lugar de la localidad para propósitos religiosos.

B. La esencia de la iglesia

1. El punto de vista católico romano
Los católicos romanos ubican la esencia de la iglesia en su organización externa y visible. Esta organización no incluye a todos los creyentes que constituye su iglesia, sino a la jerarquía, es decir, a los sacerdotes, obispos, arzobispos, cardenales y el papa. Separan cuerpo jerárquico o iglesia enseñante del cuerpo común de creyentes, o iglesia oyente. Este cuerpo jerárquico comparte directamente los atributos gloriosos de la iglesia tales como su unidad, santidad, catolicidad y apostolicidad, mientras que el cuerpo general de los creyentes es adornado con estos sólo en forma indirecta.

2. El punto de vista protestante
La Reforma reaccionó en contra de este concepto externo de la iglesia y determinó que la esencia de ella se encontraba en la comunión invisible y espiritual de los creyentes. Esta iglesia incluye exclusivamente a los creyentes de todos los tiempos, y fuera de ella no hay salvación; es el cuerpo espiritual de Cristo, destinado a reflejar la gloria de Dios tal como ha sido manifestada en la obra de la redención.

C. El carácter multilateral de la iglesia

1. La iglesia militante y la iglesia triunfante
` La iglesia, tal como existe ahora en la tierra, es una iglesia militante, es decir, ha sido convocada a una guerra santa y de hecho está involucrada en ella. Debe involucrarse en una incesante guerra contra el mundo hostil, sea en cualquier forma que éste se manifieste, y contra las potestades que dominan este mundo de tinieblas.

La iglesia en los cielos es la iglesia triunfante, en la que la espada es cambiada por la palma de la victoria, los gritos de batalla son cambiados en cantos de triunfo, y la cruz es reemplazada por la corona.

2. La iglesia visible y la iglesia invisible
La única iglesia de Jesucristo es tanto visible como invisible. Esta diferencia se aplica a la iglesia tal como existe en la tierra.

La iglesia es visible en la profesión y conducta de sus miembros, en el ministerio de la Palabra y los sacramentos, y en su organización externa y gobierno. La iglesia visible es el conjunto de los elegidos que han sido llamados por el espíritu de Dios.

La iglesia es invisible en cuanto a su íntima esencia espiritual, ya que es invisible la regeneración que nos imparte la vida divina, como invisibles son también las operaciones del Espíritu en los creyentes y en la Iglesia, y la comunión de los fieles con el Señor y entre sí.

3. La iglesia como organismo y la iglesia como institución (u organización)
Esta distinción se aplica solamente a la iglesia visible.

El término organismo es: un cuerpo compuesto de diferentes órganos o partes que realizan funciones especiales que son mutuamente dependientes y esenciales para la vida.
Un organismo es algo que tiene vida, como una planta, un animal o el cuerpo humano.
· Organismo se refiere a la iglesia que manifiesta su fe en todas las esferas de la vida tales como la educación, la justicia, la política, la familia y la diversión.
· Se caracteriza la iglesia como organismo, por la vida de comunión de los creyentes, y por su oposición al mundo.

La iglesia como organismo:
El apóstol Pablo escribió a la iglesia en Roma:

Así nosotros,... somos un cuerpo en Cristo, y todos miembros los unos de los otros (Ro. 12:5).

A la iglesia en Corinto escribió:

Por un solo Espíritu fuimos todos bautizados en un cuerpo (1 Co. 12:13).

En estos, y muchos otros pasajes, la Biblia compara la iglesia con el cuerpo humano. Es obvio que así piensa en la iglesia como un organismo.


El vocablo organización es la unión sistemática de individuos en un cuerpo cuyos oficiales, agentes y miembros trabajan juntos para un fin común.
Una organización, aunque consiste de seres vivientes, no es viva en si misma.
· Institución se refiere a la iglesia como se manifiesta en el ministerio oficial de la Palabra y los Sacramentos bajo la dirección de los oficiales de la iglesia local.
· Se caracteriza la iglesia como institución por sus oficios, administración de la Palabra y de los sacramentos y por ciertas formas de gobierno eclesiástico.

La iglesia como institución
La Biblia habla repetidamente de la iglesia como un edificio. Un edificio, a diferencia del cuerpo humano, no tiene vida. Cuando Jesús dijo:

Y sobre esta roca edificaré mi iglesia (Mt. 16:18)

El estuvo pensando en la iglesia como una organización.

Fue práctica de los apóstoles formar una organización eclesiástica dondequiera que había un grupo de creyentes. Por ejemplo, Pablo y Bernabé

“constituyeron ancianos en cada iglesia” (Hch. 14:23).

D. Definición de la iglesia

1. Definición esencial
Una iglesia es una congregación de discípulos de Cristo, bautizados, unidos en la creencia de lo que él ha dicho y comprometidos a hacer lo que él ha mandado.

2. Definición descriptiva
Una iglesia es una congregación de discípulos de Cristo bautizados, que Le reconocen a él como su Cabeza, que confían en Su sacrificio expiatorio para la justificación delante de Dios, que dependen del Espíritu Santo para la santificación, que están unidos en la creencia del Evangelio y comprometidos a mantener Sus ordenanzas y a obedecer Sus preceptos, reuniéndose para el culto y cooperando para la extensión del reino de Cristo en el mundo.

3. Definición del Catecismo de Heidelberg, pregunta y respuesta 54:
¿Qué crees de la Santa Iglesia Católica (Universal) de Cristo?
Que el Hijo de Dios, desde el principio hasta el fin del mundo, de todo género humano, congrega, guarda y protege para sí por su Espíritu y su Palabra, en la unidad de la verdadera fe, una comunidad, elegida para la vida eterna, de la cual yo soy un miembro vivo y permaneceré siéndolo para siempre.

E. La iglesia en los diferentes períodos de la historia
La iglesia existió desde el momento en que Dios puso enemistad entre la simiente de la mujer y la simiente de la serpiente (Gn. 3:15), pero no siempre tuvo la misma forma.

1. La Iglesia en el período de los patriarcas
En el período de los patriarcas, la iglesia estuvo representada por familias piadosas, en las cuales el padre de familia servía como sacerdote. En el principio no había adoración comunal. En el tiempo del diluvio la iglesia fue salvada por medio de la familia de Noé. Y cuando la verdadera religión se hallaba otra vez a punto de morir, Dios separó del resto a la familia de Abraham. Hasta el tiempo de Moisés el temor de Dios se mantuvo vivo en las familias.

2. La Iglesia en el período mosaico
Después del éxodo, el pueblo de Israel se organizó como nación y constituyo también la iglesia de Dios. Se estableció un culto ceremonial el cual permitió que se expresara la religión de la nación. La iglesia no poseía una organización independiente, sino que existía como parte del Estado. Israel era a una iglesia-estado. Los extranjeros podían incorporarse a la iglesia solamente haciéndose parte de la nación. La adoración religiosa fue reglamentada hasta el más mínimo detalle; era bastante ritual y ceremonial; su más alta forma de expresión se encontraba en los cultos del santuario mayor en Jerusalén.

3. La Iglesia en el período del Nuevo Testamento
En el día de Pentecostés, la iglesia se separo de la vida nacional de Israel y logró una organización independiente. Lo que hasta ese entonces había sido una iglesia nacional, asumía ahora un carácter universal. Y a fin de cumplir el mandato de evangelizar a todas las naciones, tuvo que convertirse en una iglesia misionera. Además, la adoración ritual del pasado fue remplazada por una adoración más espiritual, que armonizara con los grandes privilegios que el Nuevo Testamento había otorgado.

F. Los atributos de la iglesia
Los atributos de la iglesia pertenecen principalmente a la iglesia invisible, aunque los católicos romanos los atribuyen casi exclusivamente a la iglesia visible.

1. La unidad de la iglesia (Juan 17:20-26)
Según los católicos romanos, la unidad de la iglesia consiste en su imponente organización mundial que se propone incluir a todas las naciones. Se centra especialmente en la jerarquía eclesiástica.

Los protestantes sostienen que la unidad de la iglesia posee principalmente un carácter espiritual. Es la unidad del cuerpo místico de Cristo, del cual todos los creyentes son miembros. Esta unidad se expresa en cierta medida en la profesión y conducta cristiana, en la adoración pública y en la organización externa de la iglesia.

2. La santidad de la iglesia
En los tiempos de la Reforma, los católicos romanos concebían la santidad de la iglesia de una manera externa. En lugar de la santidad interior de sus miembros, enfatizaban la santidad ceremonial de sus dogmas, sus preceptos morales, adoración y disciplina.

Los protestantes aplican el concepto de la santidad a los miembros de la iglesia. Consideran que son objetivamente santos en Cristo; que en principio son subjetivamente santos, dado que poseen una nueva vida; y que su destino es la perfecta santidad. Esta santidad se expresa externamente en una vida de devoción a Dios.

3. la catolicidad de la iglesia
La iglesia de Roma se atribuye esta característica de manera especial, dado el hecho que se ha diseminado por toda la tierra, ha existido desde el principio y continúa existiendo.

Los protestantes enfatizan el hecho de que la iglesia invisible es la verdadera iglesia católica, porque incluye a todos los creyentes de todos los tiempos, tiene sus miembros entre todas las naciones del mundo y ejerce una influencia que controla la vida entera de la persona.

G. Las señales o marcas características de la iglesia.
Las marcas de la iglesia pertenecen a la iglesia visible y sirven para distinguir la iglesia verdadera de la falsa. Las tres señales de la iglesia son las siguientes:

1. La verdadera predicación de la Palabra de Dios.
Esta es la marca más importante de la iglesia (Jn. 8:31, 32, 47; 14:23; 1 Jn. 4:1-3; 2 Jn. 9). Esto no significa que, para que una iglesia sea considerada verdadera, su predicación de la Palabra debe ser perfecta y absolutamente pura. Tal idea es imposible de lograr en esta tierra. Sin embargo, significa que su predicación debe ser fiel al mensaje esencial de la Biblia y que debe influenciar vigorosamente la fe y la vida cristiana.

2. La correcta administración de los sacramentos
Los sacramentos jamás deben ser separados de la Palabra de Dios, dado que son una predicación visible de la Palabra. Deben ser administrados de acuerdo a la institución divina, sólo a creyentes y sus hijos, y por ministros ordenados de la Palabra. Su administración se destaca prominentemente como una marca de la iglesia primitiva (Mt. 28:19; Mr. 16:16; Hch. 2:42; 1 Co. 11:23-30).

3. El fiel ejercicio de la disciplina
El fiel ejercicio de la disciplina es muy esencial para mantener la pureza de doctrina y salvaguardar la santidad de los sacramentos. Las iglesias que son flojas en la administración de la disciplina pronto encuentran eclipsada la luz de la verdad y profanado aquello que es santo. La Palabra insiste en una disciplina apropiada en la iglesia de Cristo (Mt. 18:18; 1 Co. 5:1-5, 13; 14:33, 40; Ap. 2:14-15, 20).

II. El Gobierno de la Iglesia Institucional

A. Unos principios bíblicos para el gobierno de la iglesia

1. En la Iglesia Cristiana del primer Siglo d. C., los oficiales de la iglesia eran elegidos por los miembros (Hch. 1:23; 6:5, 6).

2. Los oficios del obispo y ancianos eran idénticos (Fil. 1:1; Stg. 5:14; Tito 1:5, 7; Hch. 20:17, 28).

3. En cada iglesia existía una pluralidad de ancianos (Hch. 14:23; 20:17; Fil. 1:1)

4. La ordenación era el acto de la pluralidad de ancianos en su capacidad colectiva (Hch. 6:6; 1 Ti. 4:14).

5. Existía el privilegio de apelar a la asamblea de los ancianos y el derecho de gobernar en su carácter corporativo (Hch. 15:6, 22; 16:4).

6. Cristo es la cabeza de la iglesia (Ef. 1:20-23; 4:15; 5:23; Col. 1:18; 2:10).
Cristo instituyó la iglesia (Mt. 16:18).
· El instituyó los medios de gracia
El bautismo (Mt. 28:19-20)
La Santa Cena (1 Co. 11:23-29).
· El está siempre con la iglesia a través del Espíritu Santo (Jn. 14:16; ver también Mt. 28:20)
· El gobierna la iglesia a través de su Palabra (Juan Calvino).

B. Cuatro sistemas de gobierno de la iglesia.
Aunque existen otras teorías respeto al gobierno de la iglesia, hay básicamente cuatro sistemas de gobierno de la iglesia; a saber: el católico-romano, el episcopal, el congregacional y el reformado o presbiteriano. En cada sistema se confiesa que Cristo es la cabeza de la iglesia, pero cada uno tiene una perspectiva diferente sobre como el poder de Cristo está relacionado con la iglesia y sus oficiales.

1. El sistema Católico-romano.
Según este sistema los obispos son los sucesores de los apóstoles. El obispo de Roma es el sucesor de Pedro. Como Pedro tenía la primacía entre los apóstoles así el obispo de Roma tiene preeminencia sobre los demás. El obispo de Roma es el representante de Cristo en la tierra. Como tal en él reside el poder de Cristo y el control absoluto sobre la iglesia. El gobierno de la iglesia reside en la jerarquía del obispado, encabezado por el obispo de Roma o papa.

Iglesia enseñante:
El papa
|
Cardenal
/ \
Arzobispo Arzobispo
/ \ / \
Obispo Obispo Obispo Obispo
/ \ / \ / \ / \
Sacerdote Sac. Sac. Sac. Sac. Sac. Sac. Sac.


Iglesia oyente:
Los Laicos

Los laicos no tienen voz, ni voto en el gobierno pero tienen que someterse al orden jerárquico del obispado. La verdadera iglesia consiste en la iglesia enseñante. Los laicos, la iglesia oyente, pertenecen a la iglesia a la medida en que hagan caso al orden jerárquico de obispado. El obispado se auto-perpetua, los laicos no tienen autoridad de nombrar.

Este sistema entra en conflicto con la Biblia, la que no reconoce aquella supremacía de Pedro sobre la cual se edifica este sistema, pues ella reconoce muy distintamente la voz del pueblo en los asuntos eclesiásticos. Además, la pretensión de la iglesia católica-romana, de que ha habido una línea interrumpida de sucesión desde el tiempo de Pedro hasta el día presente, está contradicha por la historia. El sistema papal es insostenible tanto exegética como históricamente.

2. El sistema Episcopal.
Este sistema es semejante al católico-romano en que el poder de Cristo reside en el orden de los obispos como los sucesores de los apóstoles. La comunidad de los creyentes no participa en el gobierno de la iglesia. El Arzobispo de Canterbury, el líder con el más alto rango en la Iglesia Anglicana, difiere del papá en que no tiene control absoluto en los asuntos eclesiásticos. La Iglesia Anglicana debe su derecho de existir a un acto del gobierno. Comenzando con el rey Enrique VIII (1491-1547) el monarca Inglés es la cabeza titular de la iglesia Anglicana. El obispado se auto-perpetua, los laicos no tienen autoridad.

Pero la Biblia no autoriza la existencia de tal clase separada de oficiales superiores, que tenga el derecho de ordenación y jurisdicción, y por tanto no representa al pueblo ni derivan su oficio de los laicos. La Biblia enseña con claridad que el oficio apostólico no fue de naturaleza permanente. Los apóstoles formaron una clase del todo distinta e independiente, pero no era su tarea especial gobernar y administrar los asuntos de las iglesias. Era su deber llevar el evangelio a los distritos no evangelizados, fundar iglesias y luego designar otros de entre el pueblo para la tarea de gobernar esas iglesias. Antes de que terminaran el primer siglo el apostolado había desaparecido por completo.

3. El sistema Congregacional.
En este sistema el poder de Cristo está en manos de la iglesia local que es autónoma e independiente. Los oficiales de la iglesia reciben su poder de los miembros por la elección y pueden ser relevados del oficio por votación de la congregación. Los oficiales son simples funcionarios de la iglesia local, designada para enseñar y administrar los asuntos de la iglesia, y no tiene poder para gobernar más allá del que poseen como miembros de la iglesia.

No reconocen asambleas que tienen autoridad sobre las iglesias locales.
Si se considera conveniente que varias iglesias ejerzan comunión con otras, este compañerismo encuentra expresión en concilios eclesiásticos y en conferencias locales o provinciales, para la consideración de sus intereses comunes. Pero las acciones de tales cuerpos asociados son tenidos como admonitorias, y no comprometen a ninguna iglesia en particular. Las Iglesias Bautistas y Congregacional son ejemplos de este sistema.

Este sistema de gobierno popular, que hace del oficio del ministro algo completamente dependiente de la acción del pueblo, no esta en armonía con lo que enseña la Palabra de Dios. Además, la teoría de que cada iglesia es independiente de cualquier otra, no explica la unidad de la iglesia de Cristo, tiene un efecto desintegrante y abre la puerta a toda clase de arbitrariedades en el gobierno eclesiástico. No hay nada a donde apelar respeto a las decisiones de la iglesia local.

4. El sistema Reformado o Presbiteriano
En este sistema la iglesia local recibe su poder de Cristo. La iglesia local elige a sus oficiales. Los ancianos y diáconos, sin embargo, no representan a la congregación sino a Cristo. La pluralidad de los ancianos y diáconos gobierna la iglesia. La congregación no tiene autoridad máxima sino la pluralidad de los ancianos y diáconos (el consistorio o concilio). La congregación local sí tiene poder de escoger y llamar a un pastor, bajo la dirección de los ancianos y diáconos. El pastor en un anciano entre otros.

En el sistema reformado las iglesias locales pueden actuar corporativamente por medio de asambleas como clasis o presbiterios y sínodos cuyas decisiones deben ser aceptadas por las iglesias locales unidas por una constitución y confesión común. Este es el sistema de las iglesias reformadas y presbiterianas. La Iglesia Cristiana Reformada tiene este sistema de gobierno.

a. La Iglesia Cristiana Reformada es una denominación.
Denominación se refiere a la federación de dos o más iglesias locales con el propósito común de manifestar el señorío de Cristo. Punto de concordancia se expresa por compartir perspectivas teológicas, credos y un sistema de gobierno. La federación de tales iglesias se rige por una constitución. Tal federación de iglesias locales es una expresión positiva del carácter universal de la iglesia de Cristo.

Hay eruditos que a los que no les gusta el término denominación. Francisco Lacueva es uno de ellos. Sin embargo el vocablo es solamente una forma de decir que pertenecemos al rama del cristianismo que se llama La Iglesia Cristiana Reformada.

b. La Iglesia Cristiana Reformada tiene una Constitución.
La Constitución (o Los Estatutos) de la ICR rigen la fe y conducta de la iglesia. Como tal, se aplica a todos los miembros y oficiales. La Constitución tiene sus raíces históricas en la constitución aprobada por el Gran Sínodo celebrado en la ciudad holandesa de Dordrect (Dort) en los años 1618 y 1619. Ese sínodo era de carácter internacional puesto que asistieron 27 delegados del extranjero. La Constitución de la ICR en Norte América tiene una introducción seguida por cuatro secciones o capítulos:
· Introducción: Artículo 1
· Los oficios de la iglesia: Artículos 2-25
· Las Asambleas de la iglesia: Artículo 26-50
· La tarea y actividades de la iglesia: Artículos 51-77
· La amonestación y disciplina de la iglesia: Artículos 78-86.

C. Los principios fundamentales del sistema reformado o presbiteriano.
Los principios generales del sistema reformado se derivan de la Escritura, aunque el sentido común o las circunstancias determinan muchos de sus detalles.

1. Cristo es la cabeza de la iglesia y la fuente de toda su autoridad.
Cristo es Cabeza de todas las cosas; es Señor del universo, (Mt. 28:18; Ef. 1:20-22; Fil. 2:10, 11; Ap. 17:14; 19:16). Sin embargo, en un sentido muy especial, él es Cabeza de la Iglesia, la cual es su cuerpo. Cristo es la Cabeza de de la iglesia en un doble sentido.
· El es la Cabeza de la iglesia en un sentido orgánico.
La iglesia es el cuerpo con el cual Cristo mantiene una relación vital y orgánica, al cual llena con su vida y controla por medio de su Espíritu (Jn. 15:1-8; Ef. 1:10, 22-23; 2:20-22; 4:15; 5:30; Col. 1:18; 2:19; 3:11).
· El es Cabeza de la iglesia como su rey, que tiene autoridad y la gobierna (Mt. 16:18-19; 23:8, 10; Jn. 13:13; 1Co. 12:5; Ef. 1:20-23; 4:4-5, 11-12; 5:23-24).
En esta capacidad Cristo establece la iglesia, provee lo necesario para sus ordenanzas, instituye sus oficios, otorga autoridad a sus oficiales y está siempre presente en ella, hablando y actuando a través de sus oficiales.

2. Cristo gobierna a la iglesia por medio de su Espíritu y la Palabra de Dios.
Todos creyentes están obligados a obedecer la palabra del Rey. Así como Cristo es el único gobernante soberano de la iglesia, también su palabra es la única ley en un sentido absoluto. Es la palabra del rey y por eso nuestras conciencias se ven obligadas a obedecerla. Todos aquellos que gobiernan en la iglesia están revestidos de la autoridad de Cristo y deben someterse al control de su Palabra.

No hay poder gobernante independiente de Cristo. El papa de Roma queda condenado en esto en que aunque profesa ser vicario de Cristo sobre la tierra, suplanta, prácticamente al Señor y reemplaza su Palabra mediante innovaciones humanas. El papa no solamente coloca la tradición en pie de igualdad con la Biblia, sin que también pretenda ser el intérprete infalible de las dos cuando habla ex cátedra, respecto a materias de fe y de moral.

3. Cristo rey le otorgó poder a su iglesia.
¿A quienes comisionó Cristo con este poder? Los católico-romanos y los episcopales contestan: “A los oficiales como una clase separada, en contra-distinción de los miembros ordinarios de la iglesia.” Según los independientes este poder fue concedido a la iglesia en su totalidad, y que los oficiales son nada más que los órganos del cuerpo como un todo.

Sin embargo, hay otro concepto que representa el medio entre estos dos extremos, y que parece merecer la preferencia. Según eso la autoridad eclesiástica fue concedida por Cristo a la Iglesia, a los miembros ordinarios lo mismo que a los oficiales; pero además los oficiales reciben una medida adicional de poder tal como se requiere para el cumplimento de sus deberes respectivos en la iglesia de Cristo.

4. El poder gubernamental radica principalmente en la iglesia local.
El poder gubernamental de la iglesia radica principalmente en los consistorios locales y estos lo delegan
a los clasis o presbiterios y a los sínodos. Toda iglesia local goza de cierta medida de autonomía, pero
una que se asocia con otras iglesias, dicha autonomía queda limitada en varios aspectos, los intereses de
la iglesia en general no deben ser puestos debajo de los intereses de cualquier iglesia local.

Cada iglesia local es una iglesia completa, plenamente equipada con todo lo que necesita para
gobernarse. Pero al afiliarse con otras iglesias para formular acuerdos comunes, deja de ser enteramente
independiente. El orden eclesiástico sirve para preservar los derechos e intereses de la iglesia local, así
como los derechos e intereses colectivos de las iglesias afiliadas.

De esta manera el sistema Reformado da honor a la autonomía de la iglesia local, aunque la considera
sujeta a las limitaciones que puedan recaer sobre ella como resultado de su asociación con otras iglesias
en una denominación, y asegura este sistema el más completo derecho a que la iglesia local maneje sus
asuntos internos por medio de sus oficiales. También sostiene el derecho y deber de la iglesia local para
unirse con otra iglesias similares sobre una base común confesional, para formar una organización mas
amplia con propósitos doctrinales, judiciales y administrativos, con estipulaciones adecuadas de
obligaciones y derechos mutuos.

III. Los Oficios de la Iglesia

A. Los Oficios de Privilegio

1. Representantes de Cristo
El nombre Cristo significa ungido. Cristo fue ungido con el Espíritu Santo para el ejercicio del triple oficio de profeta, sacerdote y rey. En esta capacidad Cristo gobierna a la iglesia. Pero él lo hace a través de los hombres como sus instrumentos. Cristo otorga a algunos la autoridad de profeta, a otros la de sacerdote y a otros la de rey; y a quienes les otorga estos oficios, le representan a él en su triple oficio.

a. Profeta
La tarea del profeta es entregar el mensaje de Dios a los hombres; por lo tanto, los que proclaman la Palabra de Dios representan a Cristo como profeta. Porque el Espíritu de Cristo habló a través de ellos, profetizaron en su nombre. Fue el Cristo resucitado quien dijo a sus discípulos: “Como me envió el Padre, así también yo os envío” (Jn. 20:21), y les comisionó a ellos que fueran y enseñaran a “todas la naciones” (Mt. 28:19). Todo aquel que predica el evangelio puede declarar con el apóstol Pablo:

“Así que, somos embajadores de Cristo, como si Dios los exhortara a ustedes por medio de nosotros: En nombre de Cristo les rogamos que se reconcilien con Dios” (2 Co. 5:20).

b. Sacerdote
Una importante tarea del sacerdote es mostrar misericordia. Por lo tanto, aquellos cuyo trabajo es ayudar a los pobres y a los necesitados en la iglesia representan a Cristo como sacerdote. En la antigua dispensación los sacerdotes y los levitas tenían que compartir con “el extranjero, el huérfano y la viuda” los diezmos que recibían del pueblo israelita (Dt. 14:29; 26:12).

Cuando los apóstoles estaban tan ocupados en la predicación de la Palabra que ya no podían atender debidamente a los pobres en la iglesia de Jerusalén, diáconos fueron escogidos para esta importante tarea (Hch. 6:1-6). En la iglesia del NT el diaconado es el oficio de la misericordia.

c. Rey
La ocupación de un rey es gobernar. Así los que gobiernan la iglesia representan a Cristo como rey. Cuando Pablo instó a los ancianos de la iglesia de Efeso a “mirar por todo el rebaño”, les recordó no sólo que el Espíritu Santo les había puesto como obispos sobre la iglesia, sino que también el Señor Jesucristo había comprado la iglesia con su propia sangre (Hch. 10:28). Partiendo del hecho de que la iglesia pertenece a Cristo se sigue que todos los que son encargados por él para ejercer el oficio del obispado deben hacerlo en su nombre. Leemos Hebreos 13:17

Aquel a quien ellos deben dar cuenta no es otro sino el Rey de la iglesia, en nombre de quien ellos gobiernan. Pedro dijo a los ancianos de las iglesias que el Príncipe de los pastores les recompensaría por su fidelidad en alimentar el rebaño y ejercer cuidado sobre él (1 P. 5:2-4).

2. Subordinados a Cristo
Los oficiales de la iglesia representan a Cristo. Sin embargo, ellos no son iguales a él. La iglesia de Roma asume prácticamente tal posición. Ella asigna a la iglesia la infalibilidad que pertenece únicamente a Cristo. Sostiene que cualquier cosa que la iglesia dice oficialmente, lo declara Cristo. Por eso afirma que el papa es el vicario de Cristo. Sin embargo, la Biblia enseña que mientras los oficiales de la iglesia representan a Cristo, su autoridad es limitada por él y ellos están subordinados a él.

a. La autoridad de Cristo es original, la de los oficios es derivada.
He aquí algunos aspectos en los cuales la autoridad de Cristo trasciende la de los oficios de su iglesia.
Así como la autoridad de un monarca sobrepasa a la de su embajador, así la autoridad de la cabeza de la iglesia es incomparablemente más grande que lo que es la autoridad de sus representantes

b. La autoridad de Cristo es soberana, la de los oficios es ministerial (servicial).
Leemos Efesios 1:19b-22

Tal cosa no puede decirse de los oficiales de la iglesia de Cristo. Al contrario, muchas veces necesitan que se les recuerde que no deben tener “señorío sobre” los que están a su cuidado (1 P. 5:3).

(Leemos 2 Corintios 4:5) El apóstol Pablo aseguró a los cristianos de sus días:

c. Cristo es infalible en el ejercicio de su autoridad; los oficiales son falibles.
Según la Iglesia de Roma ciertos pasajes del NT atribuyen infalibilidad a la iglesia y a sus oficiales. Prominentes son entre ellos Mateo 16:19; 18:18, y Juan 20:22, 23. (Leemos Mateo 16:19)

Que estas palabras fueron dirigidas a Pedro, no como individuo, sino como el representante de los doce, se hace claro en Mateo18:18, donde la misma autoridad se asigna a todos los doce. Leemos Mt. 18:18

En el pasaje de Juan (Jn. 20:22-23), el Cristo resucitado, después de soplar y decirles a los apóstoles: “Recibid el Espíritu Santo”, agrega:

“A quienes remitiereis los pecados, le son remitidos, y a quienes se lo retuvieseis, les son retenidos” (Jn. 20:23).

Es claro que estos pasajes hablan de específicas privilegios apostólicos que no pertenecen a la iglesia de las edades posteriores. Entonces, los oficiales de la iglesia están subordinados a Cristo.

B. El oficio universal
Hay en la iglesia tres oficios. Estos oficios representan a Cristo, la Cabeza de la iglesia, como profeta, sacerdote y rey. Cada miembro de la iglesia ejerce los tres oficios. Consideremos como esta verdad es enseñada en la Escritura, y como fue reconocida en la historia de la iglesia.

1. El oficio universal en las Escrituras

a. Toda persona regenerada es un profeta, rey y sacerdote
La doctrina del oficio universal de los creyentes se revela en la Biblia en forma progresiva. El hombre fue creado a la imagen de Dios. Esa imagen consistía principalmente en el conocimiento, la justicia y la santidad (Ef. 4:24; Col. 3:10).
· En virtud de su conocimiento el hombre era profeta, porque el conocimiento es el principal requisito de un profeta.
· En virtud de su justicia él era un rey, porque la justicia es el primer requisito de un rey.
· Y en virtud de su santidad era un sacerdote, porque la santidad es el primer requisito de un sacerdote.

Cuando cayó en el pecado, el hombre perdió estos aspectos de la imagen de Dios. Sin embargo, son restaurados con el nuevo nacimiento. De eso resulta que toda persona regenerada es un profeta, rey y sacerdote. Cada miembro verdadero de a iglesia ejerce este triple oficio.

b. El oficio universal de los creyentes como profetas
El oficio universal de los creyentes como profetas es enseñado en la Escritura. Números 11 relata una historia sobre este particular. Setenta hombres de los ancianos de Israel fueron escogidos para ayudar a Moisés en el gobierno del pueblo. En una hora señalada se reunieron junto al tabernáculo para recibir al Espíritu. Sesenta y ocho de ellos lo hicieron; el Espíritu vino sobre ellos, y profetizaron. Los otros dos, cuyos nombres fueron Eldad y Medad, no se congregaron con los otros junto al tabernáculo; sin embargo, aun así el Espíritu vino sobre ellos también, y profetizaron en el campo. Cuando se le informó a Moisés de tal irregularidad, Josué dijo: “Señor mío Moisés, impídelos”. Moisés contestó: “Ojalá todo el pueblo de Jehová fuese profeta, y que Jehová pusiere su Espíritu sobre ellos”.

El cumplimiento de ese deseo profético fue predicho por el profeta Joel: Leemos Joel 2:28-29
Esta profecía llegó a cumplirse siglos después en Jerusalén Leemos Hechos 2:1-4

c. El oficio universal de los creyentes como sacerdotes
El sacerdocio universal de los creyentes también es enseñado en la Biblia. Quizá el ejemplo más sobresaliente es cuando el velo del templo se rasgó al momento de la muerte del Salvador en la cruz. El velo separaba el lugar santo del lugar santísimo, donde moraba Dios entre los querubines. En la antigua dispensación solamente el sumo sacerdote, le era permitido, una vez al año, en el día de la expiación, entrar al lugar santísimo a través del velo, y cuando lo hacía, debía rociar la sangre de la expiación sobre el asiento de la misericordia. Pero cuando el gran sumo sacerdote, Jesucristo, entró en el santuario celestial con su propia sangre, Dios rasgó el velo de arriba hacia abajo (Mt. 27:51). Esto significa que desde ese momento en adelante, todo creyente en Cristo tendría el privilegio de entrar en la presencia de Dios sin la mediación de un sacerdote según el orden de Aarón. Cada creyente ahora es un sacerdote.

d. El oficio universal de los creyentes como reyes
El oficio universal de rey de los creyentes se enseña en el libro de Apocalipsis.
(Leemos Apocalipsis 1:5-6) Dirigiéndose a las siete iglesias en Asia Menor, Juan escribió:

(Leemos 1 Pedro 2:9) El apóstol Pedro atribuye a los creyentes los tres oficios:

Los creyentes son un sacerdocio de reyes y una realeza de sacerdotes. Y su trabajo es proclamar las alabanzas de Dios, su Salvador. Esta es la tarea del profeta.

2. El oficio universal en la historia
En la era apostólica el oficio universal de los creyentes recibió mucho énfasis. Desgraciadamente, muy pronto esta doctrina quedó relegada a la penumbra, y después de algún tiempo quedó perdida casi por completo. La Iglesia de Roma traza una línea de demarcación bien definida entre el clero y el laicado. El clero debe gobernar, el laicado debe ser gobernado. El clero debe enseñar, el laicado debe ser enseñado. El laicado debe aceptar con fe ciega lo que enseña el clero, y debe hacer reverencia ante la autoridad eclesiástica.

Uno de los logros más significativos de la Reforma protestante fue que restauró el oficio universal de los creyentes al lugar de honor que le correspondía. Ya en los siglos XII y XIII los valdenses hicieron revivir esta verdad bíblica, y lo mismo hicieron posteriormente ciertos precursores de la Reforma. En el siglo XVI llegó a ser una doctrina protestante distintiva.

Los reformadores enfatizaron de un modo muy particular y especial el sacerdocio universal de los creyentes. La razón por qué hicieron especial énfasis sobre este oficio es evidente. La Iglesia de Roma tenía un orden sacerdotal que se enseñoreaba sobre la membresía de la iglesia. Lutero, Calvino y los otros reformadores enseñaron que cada creyente es un sacerdote, profeta y rey. Cada creyente, insistieron, tiene el derecho y la responsabilidad, de aplicar el criterio de la Sagradas Escrituras a las enseñanzas de la iglesia, y, en el caso de que estas enseñazas no pasen por la prueba, alzar su voz en clara protesta. Y los miembros deben tener voz y voto en el gobierno de la iglesia.

C. Los Oficios Especiales
Además del oficio universal por lo cual queremos decir que cada miembro de la iglesia es al mismo tiempo profeta, sacerdote y rey, hay también en la iglesia los oficios especiales a los cuales pertenecen ministros, ancianos y diáconos.

1. Los oficios especiales son autorizados por Las Escrituras
El oficio universal de los creyentes fue firmemente sostenido por los protestantes en tiempos de la Reforma en contra de la posición de la Iglesia Católica Romana. Pero había ciertos extremistas entre ellos que hicieron demasiado énfasis en el oficio universal en perjuicio de los oficios especiales. Sostuvieron que el oficio universal hacía innecesario y aun superfluo los oficios especiales.

Sin embargo, los oficios especiales tienen una firme base bíblica. En Efesios 4:11-12 Pablo menciona cinco oficios especiales en la iglesia y el propósito de sus ministerios (Leemos Efesios 4:11-12)

Pablo y Bernabé, en su primer viaje misionero nombraron ancianos en cada iglesia y “con oración y ayuno los encomendaron al Señor, en quien habían creído” (Hch. 4:23).

En 1 Timoteo 5:17 Pablo puso en claro que la predicación y la enseñanza son parte clave del ministerio de los ancianos (Leemos 1 Timoteo 5:17):

En Hechos 20:28 Pablo subraya la importancia del ministerio pastoral de los ancianos
Leemos Hechos 20:28

“Tengan cuidado de sí mismos y de todo el rebaño sobre el cual el Espíritu Santo los ha puesto como obispos, para pastorear la iglesia de Dios, que él adquirió con su propia sangre”

La base del oficio del diaconato encontramos en Hechos seis. Los apóstoles instruyeron a los creyentes de la iglesia en Jerusalén que escogieran diáconos para el cuidado de los pobres. Se realizó la elección y luego los elegidos fueron presentados “ante los apóstoles, quienes, orando, les impusieron las manos.

¡Claro esta que los apóstoles reconocieron los oficios especiales dentro de la iglesia! Concedido esto, dadas las condiciones peculiares de la iglesia apostólica, que algunos funcionarios fueron designados para las necesidades de esos días, es evidente que Dios, a través de los apóstoles, ordenó ciertos oficios eclesiásticos permanentes. Estos son los oficios por medio de los cuales Cristo como Profeta, Sacerdote y Rey continúa gobernando su iglesia.

2. Los oficios especiales se basan en el oficio universal
La membresía de la iglesia es gobernada por sus propios oficiales, y por su propio consentimiento. Ningún ser humano o grupo de ellos, tiene el derecho de imponer el gobierno a la membresía de la iglesia contra su voluntad. Ningún obispo, ni arzobispo, ni ningún colegio de cardinales, ni ningún papa tiene derecho de hacer esto. Cuando es hecha tal cosa, significa que se niega el oficio universal de los creyentes.

Una iglesia local escogerá sus ancianos y diáconos de entre sus propios miembros. Generalmente una iglesia local escogerá su pastor de entre los pastores de su denominación. Y si sucede ocasionalmente que sea llamado un pastor de otra denominación, no puede ser posible que él llegue a ser el pastor de tal iglesia sin antes afiliarse a denominación de la cual esa iglesia es parte constitutiva. Los oficios especiales se basan en el oficio universal.

3. Los oficiales especiales son responsables ante Cristo
Aunque los oficiales especiales gobiernan con el consentimiento de la membresía y son escogidos de entre los miembros y por ellos, aun así, su responsabilidad máxima y fundamental no es a la congregación sino a Cristo, la Cabeza divina de la iglesia. Eso hace a la iglesia una monarquía. Cristo es su único soberano. La ley de Cristo es su única ley. Sus oficiales especiales no son puestos para agradar a los hombres sino a Cristo. Después de todo, fue Cristo quien, a través de la instrumentaliza del oficio universal de los creyentes, les designó para los diferentes oficios. Fue Cristo quien les dio la autoridad. Es a Cristo como profeta, sacerdote y rey a quien representan. Y su responsabilidad máxima es a Cristo únicamente.

IV. Los oficiales de la iglesia
Efesios 4:11 nos dice:

“El mismo (Cristo) constituyo a unos, apóstoles, a otros, profetas; a otros evangelistas; y a otros, pastores y maestros,”

La intención de Pablo no es darnos una lista completa de oficiales de la Iglesia Cristiana como vemos en 1 Corintios 12:28. El énfasis en este pasaje no se halla en los apóstoles, profetas, etc., como oficiales, sino como dones de Cristo a su iglesia.

En la Iglesia Primitiva había tres clases de responsables. Había unos pocos cuya autoridad se extendía por toda la iglesia. Había bastantes cuyo ministerio no estaba confinado a un lugar, sino que tenían un ministerio ambulante, e iban adonde el Espiritu los movía. Había algunos cuyo ministerio se limitaba a una congregación y a un lugar.

A. Los oficiales extraordinarios
Existen varias clases de oficiales que se pueden distinguir en la iglesia. Una de las más conocidas es la que existe entre los oficiales extraordinarios y los ordinarios. De los oficiales extraordinarios el NT menciona tres clases: apóstoles, profetas y evangelistas.

1. Apóstoles
Los apóstoles eran los que tenían autoridad en toda la iglesia. Ellos incluían a más de los doce. Bernabé (Hch. 14:4, 14); Santiago, el hermano de nuestro Señor, (1 Co. 15:7; Gá. 1:19); Silvano (1 Ts. 2:6); Andrónico y Junias (Ro. 16:7) y Pablo (Ef. 1:1), eran apóstoles también.
Los apóstoles poseían las siguientes cualidades especiales:
· Recibieron su mandato directamente de Dios (Mr. 3:14; Gá. 1:1);
· Fueron testigos de la resurrección de Cristo (1 Co. 9:1);
· Estaban conscientes de la inspiración que recibieron (1 Co. 2:13; 1 Ts. 4:8);
· Confirmaron su mensaje por medio de milagros (2 Co. 12:12; He. 2:4);
· Fueron bendecidos como señal de aprobación divina (1 Co. 9:1; 2 Co. 3:2-3; Gá. 2:8).

El apostolado era un oficio especial al comienzo de la iglesia. Ellos no tuvieron sucesores. Recibieron una misión especial del Señor Jesús (Ef. 2:20).
* Por eso los líderes evangélicos que se autodenominan Apóstoles (mayúscula) para describir su propia función en la iglesia están maltratando la verdadera tradición apostólica.
* Por otro lado todos los cristianos son apóstoles (minúscula) porque la palabra griega significa "enviado, mensajero". Todos somos enviados por Cristo para representar a él en el mundo.

2. Profetas
El NT también habla de profetas (Hch. 11:28; 13:1-2; 15:32; 1 Co. 12:10; 13:2; 14:3; Ef. 2:20; 4:11). Fueron personas que poseían el don especial de hablar en beneficio de la edificación de la iglesia, y sirvieron en ocasiones como medios para revelar misterios y predecir eventos futuros.

Los profetas se movían por toda la Iglesia. Su mensaje no era el resultado de su pensamiento o estudio, sino les era revelado por el Espiritu Santo. No tenían hogar ni familia ni medios de subsistencia. Iban de iglesia en iglesia proclamando la voluntad de Dios tal como el Señor se le había revelado.

El profeta era el portavoz de Dios. En el uso común de la Escritura este término se refiere a alguien a quien ha sido comunicada una revelación directa, para transmitirla a los hombres (ver Ef. 2:20). En su sentido más estricto, este vocablo también designaba un oficio temporal en la iglesia, porque después de la conclusión del NT no hubo más profetas en el sentido técnico.

El profeta era la voz humana de Dios. Dios habló al pueblo mediante los profetas. Sus palabras eran: "Así dice el Señor." El oficio del profeta fue reemplazado por la revelación en Jesús y por las Escrituras que hablan de este Jesús. Hebreos 1:1 dice:

Dios, que muchas veces y de varias maneras habló a nuestros antepasados en otras épocas por medio de los profetas, en estos días finales nos ha hablado por medio de su Hijo.

El periodo antes de la venida de Cristo (en otras épocas) se contrasta con la era mesiánica inaugurada por la encarnación (en estos días finales). Dios es el autor tanto del AT como del NT. Los escritores del AT se ven como profetas en el sentido de que sus testimonios prepararon la venida de Cristo una nueva y singular categoría de revelación en contraste con la de los profetas.

No negamos que el don de profecía esta vigente hoy en día como sostienen los pentecostales, mas no en la misma forma como los profetas bíblicos como Isaías, Jeremías y Daniel cuyas revelaciones y hechos son incluidas en la Biblia.

* Por eso debemos tener mucho cuidado con los que se auto proclaman profetas en el sentido bíblico de la palabra. Por otro lado, en un sentido real, cada pastor, maestro y laico que predica y enseña fielmente la voluntad de Dios revelado en las Sagradas Escrituras, esta ejerciendo el oficio profética.

3. Evangelistas
Algunos pasajes del NT mencionan a evangelistas (Hch. 21:8; 1 Co. 14:3-4; Ef. 4:11; 2 Ti. 4:5). Felipe, Marcos, Tito y Timoteo pertenecían a esta clase de siervos del Señor. A menudo acompañaron y ayudaron a los apóstoles en su obra, predicando, nombrando oficiales y imponiendo disciplina (Tit. 1:5; 3:10; 1 Ti. 5:22).

Los evangelistas eran también ambulantes. Corresponden a los que nosotros llamaríamos misioneros en la actualidad. Eran los que daban a conocer Las Buenas Nuevas. No tenían el prestigio ni la autoridad de los apóstoles; ni ejercían la influencia de los profetas; eran los obreros habituales de la Iglesia que llevaban la Buena Nueva a los que todavía no la conocían.

Poco se sabe acerca de estos evangelistas. Acompañaban y asistían a apóstoles y algunas veces fueron enviados con misiones especiales. Su trabajo era predicar y bautizar, pero también ordenar ancianos (Tit. 1:5 1Ti. 5:22), y aplicar la disciplina (Tit. 3:10). Su autoridad parece haber sido más general y un poco superior a la de los ministros regulares.

El oficio del evangelista todavía esta vigente actualmente. Algunos son llamados a ser evangelistas, sean misioneros, evangelistas de grandes cruzadas, o evangelistas locales. Ellos dedican su tiempo a proclamar las buenas noticias a todos. En cada sector de Honduras donde hay grupos de iglesias cristianas reformadas hay líderes con el don específico de evangelizar.


B. Los oficiales ordinarios
Los oficiales ordinarios son los maestros, ancianos, y diáconos. Mencionaré aquí en forma resumida los tres oficiales ordinarios. Entonces daré un tratamiento más amplio a los ancianos y diáconos. Luego, trataremos los pastores y maestros mencionados en Efesio 4:11.

1. Maestros
Inicialmente no hubo necesidad específica de maestros, dado que había apóstoles, profetas y evangelistas. Sin embargo, la labor de enseñanza se fue paulatinamente relacionando al oficio de anciano o de obispo (Ef. 4:11; 1 Ti. 5:17; 2 Ti. 2:2). Finalmente, las crecientes herejías causaron que la labor de los maestros se volviera más rigurosa, de la manera que se requirió una preparación especial (2 Ti. 2:2; Tit. 1:9). Los que se preparaban para esta labor eran exoneradazos de otras tareas y recibían apoyo de las iglesias.

2. Ancianos
El término “ancianos” se usa algunas veces para describir a los hombres más viejos de la comunidad, y otras veces para una clase de oficiales similar a la que operaba en la sinagoga. En los Hechos de los Apóstoles se los menciona repetidamente (11:30; 14:23; 15:2, 6, 22; 16:5; 20:17; 21:18). Según su significado eclesiástico, el vocablo fue eclipsado gradualmente e incluso reemplazado por el de obispo. Ambos términos se usan indistintamente en algunos pasajes (Hch. 20:17, 28; 1 Ti. 3:1; 5:17, 19; Tit. 1:5, 7; 1 P. 5:1-2). Si bien ambos vocablos fueron usados para describir la misma clase de oficiales, anciano enfatizaba la edad, y obispo la obra de supervisor.

3. Diáconos
El NT menciona a los diáconos reiteradas veces (Fil. 1:1; 1 Ti. 3:8, 10, 12). Según la opinión predominante, Hechos 6:1-6 registra el establecimiento del diaconado. Algunos opinan que los siete hombres mencionados allí fueron más bien nombrados ancianos; otros incluso crean que fueron nombrados temporalmente para cumplir una labor especial. No obstante, aunque la labor de estos hombres asumió una forma especial debido a las circunstancias de su nombramiento, es casi seguro que fueron los primeros diáconos.

C. El Oficio del Anciano

1. El significado de las palabras anciano y epískopos
En el NT hay dos palabras que describen a los dirigentes principales de la Iglesia, es decir, los encargados que se habían de encontrar en todas las congregaciones y de cuya conducta y administración dependía su buena marcha; anciano y epískopos (español: obispo).

a. Anciano (griego: presbyteros)
Estaba el hombre que se llamaba el anciano. El cargo de anciano es el mas antiguo de todos los de la Iglesia. Los judíos tenían sus ancianos, y remontaban su origen a la situación en que Moisés nombró a 70 hombres para que le ayudaran en la tarea de controlar y cuidarse del pueblo (Nm. 11:16). Todas las sinagogas tenían sus ancianos, que eran los verdaderos dirigentes de la comunidad judía. Presidían el culto de la sinagoga; administraban reprensión y disciplina cuando era necesario; zanjaban los pleitos que en otros países se habrían llevado a los tribunales. Entre los judíos los ancianos eran hombres respetables que ejercían una supervisión paternal sobre los asuntos espirituales y materiales de cualquier comunidad judía.

b. Epískopos (español: obispo)
Pero algunas veces el NT usa otra palabra epískopos, y que quiere decir supervisor o superintendente. Este vocablo también tiene una historia larga y honrosa. La Septuaginta, la versión griega del AT, la usaba para describir a los capataces, que estaban a cargo de las obras publicas y los proyectos de edificación (2 Cr. 34:17). Los griegos la usaban para describir los nombrados para poner en orden los asuntos de una ciudad. Los romanos la utilizaban para describir a los magistrados nombrados para supervisar la venta de los alimentos dentro de la ciudad de Roma. Episkopos siempre implica la supervisión de algún área de trabajo y la responsabilidad ante autoridad superior.

c. La relación entre el “presbyteros” y el “epískopos”
La mayoría de los eruditos hoy en día están de acuerdo que para la iglesia primitiva el presbyteros y el epískopos eran lo mismo. Entonces ¿por qué se usaban dos nombres para designarlos? La respuesta es que presbyteros describía a aquellos dirigentes de la Iglesia tal como eran personalmente. Eran los hombres más ancianos, miembros respetados en la comunidad. Epískopos, por otra parte, definía su función, que era supervisar la vida y el trabajo de la iglesia. Una palabra describía al hombre; la otra definía su tarea.

Si el anciano y el obispo eran lo mismo en un principio, ¿como llegó a ser el obispo lo que llegó a ser? Era inevitable que el cuerpo de los ancianos requiriese y adquiriese un moderador. Era esencial que alguien asumiese la dirección, y eso fue lo que sucedió. Cuanto más organizada llegó a estar la Iglesia tanto más era normal que surgiera tal figura. El anciano que sobresalía como dirigente llegó a ser conocido como el episkopos, el superintendente de la iglesia. Entonces, históricamente, el obispo era el gobernante o anciano local. Pero más tarde llegó a ser el gobernante espiritual de una región, como el obispo de Roma.

d. El significado del oficio del obispo hoy en día
El Diccionario define el vocablo obispo como un

Prelado dotado de jurisdicción sobre una diócesis en la que ejerce la triple potestad de enseñar, gobernar y santificar, conferida por Cristo a la iglesia cristiana.

Para no causar confusión, especialmente tomando en cuenta que la Iglesia Católica Romana usa el vocablo obispo para nombrar uno de sus oficiales, tanto como sea posible, a menos que sea usado de una cita directa, dejamos de usar este término y nos limitamos a usar la palabra anciano. Con este nombre evocamos una persona sabia y respetada quien supervisa la iglesia local.


2. El trabajo del anciano
A. C. Leder dice:

Los ancianos se encargan, junto con el pastor, de ejercer el gobierno y cuidado pastoral de la congregación. Deben vigilar y comprobar que se enseñe la sana doctrina, y que la disciplina sea practicada correctamente. Velan por las necesidades espirituales de la congregación y participan en la enseñanza y el evangelismo. Son miembros del consistorio, juntamente con el pastor.

El formulario para la confirmación de ancianos y diáconos que utiliza la Iglesia Cristiana Reformada dice que el cargo de los ancianos implica:

En primer lugar vigilancia espiritual sobre los miembros de la congregación que les ha sido confiada. Los ancianos han de velar para que todos se comporten cristianamente en doctrina y práctica. A tal fin, amonestarán a los que no guardan las normas de la iglesia, cuidarán de la ortodoxia en las predicaciones y en la observancia de los sacramentos, aplicarán las normas disciplinarias cuando sean necesarias y admitirán en el seno de la Iglesia a quienes se conviertan y confiesen su fe en Cristo el Salvador.

En segundo lugar, el anciano debe tener cuidado de que todas las cosas en la Iglesia sean hechas decentemente y con orden (1 Co. 14:40). Ellos han de velar, también, para que sólo aquellos que han sido llamados y elegidos según las normas de la Iglesia, ocupen cargos en la misma.

En tercer lugar, los ancianos han de velar para que en todo momento la enseñanza y vida de los pastores sean de provecho, bienestar y edificación para la congregación; y al mismo tiempo han de vigilar para que no se introduzcan herejías en la Iglesia (Hch. 20:28-31ª). Por consiguiente, los ancianos están bajo la obligación de examinar con solicitud la Palabra de Dios y ejercitarse continuamente en la meditación de los misterios de la fe.

En forma resumida podemos enumerar el trabajo de los ancianos así:
· Velar por las necesidades espirituales de la congregación
· Encargarse del cuidado pastoral de la congregación
· Asegurarse y proveer verdadera predicación de la Palabra.
· Certificar y llevar a cabo el fiel ejercicio de la disciplina.
· Otorgan la debida administración de los sacramentos.
En la ICR solamente los clérigos ordenados tienen permiso para administrar los sacramentos. Los ancianos deben asegurar que los sacramentos son administrados regularmente y en armonía con los lineamientos bíblicos
· Promover el evangelismo.
Los ancianos no tienen necesariamente el don de evangelizar, pero como miembros del consistorio, son responsables de asegurarse que los ministerios del evangelismo llevan a cabo.
· Asegurar que los diáconos desempeñen el ministerio de la misericordia.

3. Como hacer su trabajo: aquí hay algunas sugerencias

a. Supervisar lo que se enseña y se predica.
Los ancianos observarán la predicación y las enseñanzas para ver si son fieles a las Escrituras. Ellos también serán responsables para que solamente los que sean autorizados por la iglesia ocupen el pulpito y predican la verdad.

(1). Periódicamente, los ancianos deben evaluar el ministerio del pastor, enfocando en tales temas como:
· Sermones
¿Son bíblicos? ¿Son relevantes para las necesidades del rebaño? ¿Dan evidencia de una buena preparación?
· Enseñanzas
¿Usa material adecuada? ¿Se prepara adecuadamente antemano? ¿Tiene el pastor control de sus alumnos? y ¿se relaciona bien con ellos?
· Visitas pastorales
¿Visita fielmente el pastor a las personas con necesidades? En las visitas ¿muestra el pastor los debidos dones para ministrar eficazmente en las diversas situaciones que encuentra?
· Su estilo de vida (o testimonio) en la iglesia y en la comunidad
¿Cómo vean los miembros de la iglesia y la comunidad el pastor?
¿Tiene un hábito o actitud que es una tropieza para todos?

(2). Los ancianos deben asegurar que los predicadores invitados que no son ministros ordenados en la ICR o laicos aprobados, cumplan los debidos requisitos.

(3). Los ancianos deben evaluar los programas educativos en la iglesia.
· ¿La capacitad del maestro? ¿Su forma de enseñar? ¿La calidad de la material utilizado? (¿concuerda con la punta de vista doctrinal de la ICR?) ¿Tiene el maestro control de sus alumnos y relaciona bien con ellos?
· Los laicos que buscan un puesto en la iglesia deben ser evaluados y aprobados antemano por los ancianos, tomando en cuenta tales cosas como su punto de vista doctrinal, capacidad para enseñar y testimonio (KJV).

b. Encargarse de la membresía
En cuanto a la membresía, los ancianos tomaran la responsabilidad de examinar a los candidatos para el bautismo y la profesión de fe, y recibir los traspasos de miembros.

c. Visitar
Para desempeñar su trabajo como ancianos, tendrán que hacer visitas. Habrá muchas oportunidades de servir al rebaño en el desempeño de estas visitas. Sus visitas no deben ser formalidades frías, sino visitas en búsqueda de ver como ayudar. Los miembros de su rebaño son seres humanos con necesidades, con dolores, tristezas, alabanzas y desesperanzas.


Visita de información
Las visitas de información son para ver el estado espiritual de los miembros. En Norte América el pastor y los ancianos, a menudo funcionando en equipo, visitan cada hogar en la iglesia una vez por año (o más a menudo si sea necesario) para averiguar donde están ellos en su vida espiritual. Esto funciona como un rayo x espiritual, se hacen preguntas como las siguientes:
· ¿Están creciendo espiritualmente, estancados o atrasados?
· ¿Esta siendo bendecido por las predicaciones y enseñanza?
· ¿Experimentan el compañerismo de los santos con los demás feligreses?
· ¿Cómo funciona el hogar? ¿Existe armonía entre la pareja y los niños?

Visita de amonestación
Las visitas de amonestación son para aconsejar a débiles de la iglesia. Cristo los ha mandado a hacer estas visitas. Vayan con su amor divino.
La disciplina es uno de los marcos o características de una iglesia verdadera. Los ancianos desempeñan un papel clave en este proceso. Leemos 1 Tesalonicenses 5:14 y 2 Tesalonicenses 3:15

d. Enseñar en la iglesia
El anciano debe prepararse y estar listo para tomar parte del ministerio de la enseñanza. Tendrá que enseñar clases o cursos en la iglesia como parte de su desempeño normal.

Además, en casos de emergencia, los ancianos deben estar listos para exhortar cuando el pastor está enfermo o el predicador de visita no viene. El consistorio siempre debe tener listo un anciano con un mensaje a mano (KJV).

e. Reunirse con regularidad
En las reuniones los ancianos deben dar informes sobre sus visitas y otras actividades que han llevado acabo desde la última reunión. Así, pueden pedir consejo de sus hermanos sobre casos de disciplina y necesidad que son muy complicadas. Además, tratan asuntos que tienen que ver con su rol como supervisores y administradores. Sin embargo, las reuniones no tienen ningún sentido si los ancianos no cumplan sus deberes como oficiales en la iglesia (KJV).

Gary Teja tiene toda la razón cuando dice:

Si los ancianos nos visitan, no supervisan, no sirven a los demás, las reuniones pueden ser una formalidad nada más. Pero si ellos…procuran el bien del rebaño, sus reuniones tendrán sentido para comentar los éxitos y fallas, gozos y tristezas de los hermanos. Esto dará mucha oportunidad para hacer oraciones, llevando sus peticiones a los pies de Cristo.

Teja agrega estas palabras de sabiduría:

El oficio del anciano es un de supervisión. Su trabajo es el cuidado en todas las áreas de la vida de la iglesia. Pero no es una vigilancia como dictador. Es una supervisión como siervo. La Biblia enseña que el que cree gobernar tiene que servir.

Teja tiene razón. Ver por ejemplo Juan 13:1-17 donde leemos que Jesús les lavo los pies a sus discípulos como un ejemplo de humildad. Leemos 1 Pedro 5:1-4

4. Requisitos bíblicos para ser anciano (I Ti. 3:1-7; ver también Tit. 1:6-9). Leemos 1 Timoteo 3:1-7

a. Introducción
I Timoteo 3:1-13 muestra que los ancianos, diáconos y mujeres que prestan servicios auxiliares deben ser espiritual y moralmente aptos para la realización de sus tareas en la Iglesia de Jesucristo.
En 1 Ti. 3:1-7 (y Tit. 1:6-9) vemos los deberes necesarios y esenciales para un anciano:

Si alguno desea ser obispo, a noble función aspira (v. 1)

b. El debe ser intachable (irreprensible, irreprochable, no ofreciendo nada que un adversario pudiera utilizar en su contra) (v. 2a)
El dirigente cristiano debe tener tan buen carácter como para no estar expuesto a la critica. El anciano debe ser una persona a quien no se le pueda encontrar una falla. Además, él no debe ofrecer nada que un adversario pudiera utilizar en su contra.

c. El debe ser esposo de una sola mujer (v. 2b)
El ser esposo de una mujer es un principio general que excluye cualquier violación de la ley del matrimonio establecida por Dios, sea la poligamia o la infidelidad conyugal.

Podríamos preguntar por que era necesario establecer algo que parece tan obvio. Debemos tener presente el estado del mundo en que se escribió esto. El mundo antiguo estaba en muchos sentidos en un estado de caos moral, incluido el mundo judío. El divorcio era fácil. La mujer no tenía ningunos derechos.

En el mundo pagano las cosas estaban infinitamente peor. Catón decía: “Si sorprendieras a tu mujer en adulterio, podrías matarla impunemente, sin peligro a juicio; pero si tu estuvieras implicado en adulterio, ya se guardaría ella muy bien de levantar un dedo contra ti, porque sería ilegal.

Entonces, no fue sin razón el que La Palabra diga que el dirigente cristiano debe ser marido de una sola mujer. En un mundo en el que hasta los puestos de máxima responsabilidad estaban inundados de inmoralidad, la Iglesia Cristiana debía mostrar la castidad, la estabilidad y la santidad del hogar cristiano.

El pastor (quien también es un anciano) tiene un puesto de confianza con la gente de la congregación y en la sociedad que no debe maltratar. Los niños, las jovencitas y las mujeres visitan a un pastor creyendo que él es confiable. Cuando él abusa de esta confianza, las consecuencias son graves.

d. El debe ser moderado (sobrio, templado) (v. 2c)
Un anciano debe ser sobrio, templado, circunspecto. Está lleno de fervor espiritual y moral. No es dado a los excesos sino que es moderado, equilibrado, calmo, cuidadoso, firme y sano.

e. El debe ser sensato (prudente, es aquel en cuyo corazón Cristo reina supremo) (v. 2d)
Ser prudente significa que el anciano gobierna con la sabiduría de Cristo.
Indica seriedad y dominio propio que le permite a uno mantenerse alejado tanto de la indulgencia del sensual como de la austeridad del asceta.
El hombre que tiene dominio propio es de mente sana. No se deja dominar por impulsos repentinos sobre los que no ejerce control.

f. El debe ser respetable (decoroso, virtuoso) (v. 2e)
Uno que es decoroso no es grosero, y anda con buenos modales.
Denota que no es desordenado, que se comparta bien, que no es ni inmodesto ni tímido, que es en verdad un “verdadero caballero cristiano”.
El obispo debe ser un hombre de “excelencia moral interior y de una ordenada conducta exterior”.
Hasta aquí taller en Bonito Oriental el 17 de Septiembre, de 2005
g. El debe ser hospitalario (v. 2f)
En el mundo antiguo no había hoteles ni hospedajes, así que la casa del anciano era refugio para los apóstoles, los evangelistas, o para cualquier hermano en viaje. Su domicilio era un refugio en el mundo pagano, un lugar donde el creyente sabía que podría encontrar la hermandad cristiana.

Las posadas de entonces eran de mala reputación. Los cristianos que viajaban eran pobres, y no querían poner en aprietos su fe cristiana en un ambiente mundano. Por ello, al acoger a estos viajeros, en especial a los misioneros, se podía fomentar la influencia de la iglesia, y mostrar al mismo tiempo un espíritu de amor y compasión.

h. El debe ser capaz (apto) para enseñar (v. 2g)
El anciano judío era líder en la sinagoga. En la iglesia primitiva cristiana, el era un maestro en su iglesia local. El era instructor de las cosas sagradas. Pablo, antes de salir de un lugar, nombró a algunos varones para ser los ancianos que enseñan (Hch 14:23; Tit. 1:5).

Era necesario que los oficiales a los que se encomendaba el cuidado de las congregaciones más vastas fueran “aptos para enseñar”. Sólo así, poniendo en estos líderes la responsabilidad de la doctrina además de la disciplina, se podrían corregir las herejías incipientes y preservar la pureza del evangelio. Hoy en día no es menor la necesidad del ministerio de la enseñanza.


i. El no debe ser borracho (dado al vino, uno quien es un esclavo de licor) (v. 3a)
Aunque en el mundo antiguo se usaba el vino corrientemente, esto no quiere decir que se usara en exceso. Se solía beber mezclado con agua dos partes de vino a tres de agua. Un borracho era despreciado en cualquier sociedad pagana ordinaria, y no menos en la iglesia.

Con respecto a beber vino, la Escritura evita los extremos. El mismo autor inspirado que aconseja a Timoteo a usar un poco de vino a causa del estomago y sus frecuentes enfermedades (1 Ti. 5:23), también declara claramente que quien no practica la temperancia no tiene derecho a un lugar en el presbiterio. Una persona dominada por la bebida no puede ser un obispo.

El anciano debe ser hombre vigilante, no adicto a bebidas alcohólicas. El no debe ser borracho. Hay mucho abuso de licor en nuestro país. Por eso el anciano debe ser un buen modelo especialmente para los niños y jóvenes. Además, él debe recordar que su cuerpo es el templo del Espíritu Santo.

j. El no debe ser pendenciero (peleador, dador de golpes, dado a la violencia) (v. 3b)
Pablo está pensando en el hombre que está siempre con sus puños dispuestos a golpear, una persona belicosa, iracunda o irritable. Piénsese en los leñadores rústicos del pasado que llevaba una astilla en el hombro como un desafío a pelear con quienquiera que se atreviera a tirársela de hombro con un golpe de donde procede la expresión “lleva una astilla en el hombro.” El anciano no debe ser peleón ni matón. Más bien, debe ser un hombre de paz.

k. El no debe ser amigo de dinero (aficionado al dinero) (v. 3c).
El anciano debe ser sin avaricia. A tono con la enseñanza de Cristo respeto al dinero (ver Mt. 6:19-24; Lc. 12:13-21), en esta carta se repitan las advertencias sobre los peligros de la avaricia (Ef. 6:3-10, 17).

Las ganancias personales nunca fueron una aspiración del apóstol Pablo. También en otras cartas aclara que no usa el evangelio para enriquecerse materialmente (ver 1 Co. 9:3-18; Fil. 4:10-19; 2 Ts. 2:5).

El anciano no sólo debe ser un hombre que esté lejos de la actitud de tratar de enriquecerse por medios deshonestos, sino debe también estar lejos de tener como meta principal la adquisición de tesoros terrenales aun cuando los medios empleados sean honrados.

Sabemos con mucha tristeza que cuando un líder de la iglesia, especialmente un anciano engaña a una persona en algún negocio, su ministerio en la iglesia y la comunidad no vale nada.

l. El debe ser amable (gentil) (v. 3d)
La persona indicada aquí es lo opuesto al iracundo. Aunque nunca compromete la verdad del evangelio, está dispuesto a ceder tratándose de sus propios derechos, en el espíritu de 1 Co. 6:7 ¿Por qué no sufrís más bien el agravio?

m. El debe ser apacible (tranquilo, pacifico, no litigioso, indispuesto a pelear) (v. 3e)
El dirigente cristiano debe ser pacífico. La palabra griega (ámajos) quiere decir indispuesto a pelear. Hay personas a las que les encanta apretar el gatillo en sus relaciones con otras personas. Pero el verdadero dirigente cristiano quiere mantener la paz con sus semejantes.

n. El debe gobernar bien su casa (v. 4)

El debe gobernar bien su casa y hacer que sus hijos le obedezcan con el debido respeto,
porque el que no sabe gobernar su propia familia ¿cómo podrá cuidar la iglesia de Dios? (1 Ti. 3:4-5).

En la antigüedad se evaluaba al político por su papel como padre de la familia, que se consideraba la célula básica de la sociedad en la que tenía que demostrar sus habilidades de líder.

Su primera esfera de responsabilidad era su propio hogar. Si no sabía gobernar su propia casa, ¿cómo se podía encargar de la tarea de gobernar la casa del Señor? (1 Ti. 3:5). El que no hubiera consiguiera hacer un hogar cristiano no se podía esperar que consiguiera hacer una congregación cristiana.

El obispo, a quien se supone ser un hombre casado con hijos, debe ser dotado con la habilidad de supervisar, presidir, administrar. El hogar le proporciona al anciano un centro de entrenamiento para el desempeño de sus deberes de liderazgo en la iglesia.

o. El no debe ser un recién convertido (neófito) (v. 6)
1 Timoteo 3:6 nos dice que el anciano:

No debe ser un recién convertido, no sea que se vuelva presuntuoso y caiga en la misma condenación en que cayó el diablo (1 Ti. 3:6).

· Fue por su orgullo por lo que Lucifer se rebeló contra Dios y fue expulsado del Cielo.
· Si se pone un recién convertido en un puesto de responsabilidad demasiado pronto llega a ser culpable de orgullo, le da al diablo una oportunidad de hacer sus acusaciones contra él.

El neófito que ha sido nombrado para un cargo, le ha crecido la cabeza, da ocasión a los calumniadores. Su conducta indigna es una munición para todos los que están en contra de la Iglesia.

La madurez espiritual es un requisito necesario para el liderazgo, ya que este implica ejercicio del poder, y este a su vez hace que el líder “se vuelva presuntuoso” por ser nuevo en la fe y no entender que la función del poder es el servicio (Mr. 10:42-45).

El anciano no debe ser nuevo en la fe, ya que todavía le falta la madurez espiritual y el conocimiento de la manera en que la iglesia se maneja. Tampoco se ha desarrollado bien en las doctrinas de la iglesia. Otra razón es que el neófito, por ser elegido al oficio de anciano, puede confiarse en sí mismo, gloriarse, y caer, causando ofensa en la iglesia y afuera. Tiene que probarse primero.

El orgullo siempre conduce a la caída. A fin de evitarla, la iglesia no debe elegir a un principiante como obispo. Pablo mismo, después de su conversión, pasó tres años en Arabia antes de hacer obra efectiva en Tarso y Antioquía, y no fue comisionado para ir en su primer viaje misionero hasta pasado diez años de su conversión.

p. El anciano debe tener buen testimonio de los de afuera (v. 7).

Se requiere que hablen bien de él los que no pertenecen a la iglesia para que no caiga en descrédito y en la trampa del diablo (v. 7).

El anciano debe ser un hombre que se haya ganado el respeto de sus contemporáneos en los negocios de la vida de día a día.

Cuantas veces los miembros de la iglesia han causado vergüenza por fallas en sus vidas. Cuánto peor cuando es uno de los ancianos. El anciano es el espejo en el cual el mundo mira a la iglesia y la juzga.

Con el fin de ser un obispo efectivo, él debe ser conocido aun por la gente del mundo como un hombre de carácter, una persona contra el cual no es posible levantar ningún cargo justo de infamia moral.

La iglesia trata de ejercer una influencia poderosa para bien sobre el mundo, llevando a los pecadores a Cristo. La mala reputación de un obispo ante el mundo no es de ayuda en el logro de este propósito.

q. Otros requisitos

El anciano debe ser justo, santo, dueño de sí miso
Ser justo y santo significa vivir en paz con sus prójimos, tratándoles con respeto y justicia, anhelando hacer el bien. Lucas 1:6 nos da un ejemplo de una pareja que andaba como justos y santos. El que es dueño de sí mismo controla sus deseos y sus comportamientos. Mantiene bajo control sus deseos y apetitos.

Aparte de estos requisitos ya mencionados en Timoteo y Tito, el anciano debe ser un hombre dado a la lectura bíblica, hombre de oración, hombre de fidelidad a los cultos. Los demás lo miran como líder y ejemplo. Aunque pudiera cumplir los otros requisitos, por ejemplo, ser sobrio, prudente, apto para enseñar etcétera, no sería buen anciano si no lee la Biblia, ni ora, ni asiste a los cultos.

D. El diácono

1. Significado de la palabra diácono

a. El origen del vocablo diácono
La palabra diácono (griego diakonéo) significa ministro, siervo, o uno que sirve. El diácono es un siervo en el contexto de la iglesia.

Los diáconos eran originalmente los ayudantes de los ancianos. Por eso, sus requisitos eran prácticamente lo mismo que los ancianos. El oficio comenzó en Jerusalén (Hch. 6:1-6).

La palabra diácono se usa a lo largo del NT en un sentido no oficial, para referirse a uno que sirve (ver Ef. 6:21), así como un sentido oficial, para designar a los que ejercen el oficio de los diáconos (ver Fil. 1:1).

Los hombres escogidos en Hch. 6:1-6 fueron no solo los primeros diáconos que se mencionan en el NT, sino también los primeros que la iglesia designó. Su servicio consistía en liberar a los ancianos de ciertas tareas de modo que estos pudieran dedicarse a la oración y al ministerio de la palabra (Hch. 6:2, 4).

b. Algunos usos generales en la Biblia

En el sentido de uno que sirve: leemos Juan 2:5; 2:9; Romanos 13:4; 1 Corintios 3:5.

En el sentido de hermanos en la iglesia: leemos Mateo 23:11; Marcos 9:35

c. El uso particular de la palabra diácono
La elección de siete diáconos Leemos Hechos 6:1-7
Las diferencias entre los helenistas (griegos) y los hebreos (judíos), entre otras, eran las siguientes:
· Los griegos se adaptaron al mundo pagano y los hebreos no se adaptaron.
· Los griegos normalmente vivían afuera de Palestina y los hebreos en Palestina.
· Los griegos hablaban el griego y los hebreos el arameo.

Otro uso de la palabra Leemos Romanos 16:1

d. Trasfondo antiguo testamentario del diaconado
El concepto del oficio del diácono ya existía en el tiempo del AT. Guillermo Barclay dice:

La iglesia cristiana heredó una magnífica organización de la beneficencia de los judíos. No ha habido ninguna otra nación que tuviera un sentimiento de responsabilidad comparable para con los pobres. La sinagoga tenía una organización estable para ayudar a tales personas. Los judíos más bien desanimaban a que se diera ayuda individual a personas individuales. Preferían que la ayuda se diera por medio de la comunidad y especialmente por medio de la sinagoga.

Cada viernes en todas las comunidades dos encargados de la colecta se daban una vuelta por los mercados y llamaban en todas las casas recogiendo donativos para los pobres en dinero y en especie. Los productos así recogidos se distribuían entre los que estaban en necesidad mediante un comité de dos o mas si era necesario. A los pobres de la comunidad se los daban suficientes alimentos para dos comidas diarias durante una semana. Además de esto se hacía una colecta diaria de alimentos de casa en casa para los que se encontraran de momento en una necesidad extrema.

Entonces, los judíos como el pueblo de Dios en el AT ya tenían un oficio algo semejante al del diácono con el firme propósito de ayudar a los pobres, de hacer el ministerio de la misericordia.

Citas bíblicas tales como Ex. 20:12-17; 21:12-36; 22:22; 23:1-13 y Dt. 16:11, 14; 24:19-24 etcétera, muestran que los judíos en la época del AT ya tenían muchas leyes para ayudar a las personas pobres tales como las viudas, los huérfanos y los extranjeros (KJV).

2. El trabajo del diácono (Leemos Mateo 25:31-46)
Este pasaje quiere enseñarnos que el ministerio de la misericordia es una parte de la vida cristiana. Si nos sentamos en las bancas del templo, y si ignoramos las necesidades del hermano o de los de afuera, en un sentido somos culpables por su condición de depravación. La Biblia llora por la justicia social y la mano extendida en el nombre de Cristo a los necesitados.

Guillermo Barclay hizo una observación referente al ministerio de la misericordia;

Es muy interesante notar que los primeros funcionarios nombrados fueron hombres que no tenían el deber de hablar; fueron elegidos para un servicio práctico. La primera preocupación de la iglesia primitiva fue poner en práctica su cristianismo.

Esta es una de las parábolas más gráficas que Jesús dijo nunca, y su lección está clara como el agua: Que Dios nos juzgará de acuerdo con nuestra reacción a las necesidades humanas. Su juicio no será en función de los conocimientos que hayamos amasado o de la fama que hayamos adquirido, o de la fortuna que hayamos ganado, sino de la ayuda que hayamos prestado.

El formulario para la confirmación de ancianos y diáconos que utiliza la Iglesia Cristiana Reformada dice que los diáconos, por razón de su cargo, han de desarrollar las siguientes actividades:
· En primer lugar, con fidelidad y solicitud han de reunir y cuidar de los bienes para los necesitados;
· En segundo lugar, con sencillez y gozo han de repartir dichos bienes a los necesitados – tarea en la que habrán de ejercitar sabiduría y prudencia.
· Además de la ayuda material, los diáconos han de llevar el consuelo y el gozo espiritual de las Escrituras a los necesitados y menesterosos.

El trabajo de los diáconos, en las palabras de la constitución de la Iglesia Cristiana Reformada de Puerto Rico, es el siguiente:

La tarea de los diáconos es la de administrar la misericordia cristiana a los menesterosos, primeramente a los de la familia de la fe, pero también a los necesitados en general. A fin de que puedan ejecutar su tarea diligentemente recogerán, administrarán, y repartirán dinero y otras ayudas y atenderán a los afligidos, con consejo y ayuda.

3. Como hacer su trabajo: aquí hay algunas sugerencias
· Con referencia a las ofrendas, los diáconos deben recogerlas en cada culto, apuntar la suma en un libro y depositarlas en un lugar seguro, preferiblemente en una cuenta bancaria.
· Los diáconos deben exigir a los miembros que diezmen para el sostén del pastor y para otras cosas de suma importancia. (El diezmo se refiere a la décima parte del sueldo o producto de la tierra).
· Referentes a los gastos generales de la iglesia, en algunos casos, los diáconos, de los fondos recogidos, deben pagar la luz, el agua, y otras cosas que pertenecen al ejercicio de la iglesia a su tiempo.
· Con respecto a los necesitados, los diáconos deben brindar ayuda, así sea con comida, ropa, o servicios, siempre tomando en cuenta que lo hacen en el nombre de Cristo y motivados por su amor.
· Los diáconos también tienen la tarea de servir dando consuelo y consejo a los necesitados. Si hay gente enferma, o de luto, es buen trabajo visitarla y consolarla. El diacono es para servir, en el nombre de Jesús.

4. Requisitos bíblicos para ser diácono (1 Timoteo 3:8-12; ver Tito 1:5-9).

Leemos 1 Timoteo 3:8-12

Los diáconos, igualmente, deben ser honorables, sinceros, no amigos del mucho vino ni codiciosos de las ganancias mal habidas (v. 8).
Deben guardar, con una conciencia limpia, las grandes verdades de la fe (v. 9).
Que primero sean puestos a prueba, y después, si no hay anda que reprocharles, que sirvan como diáconos (v. 10).
Así mismo, las esposas de los diáconos deben ser honorables, no calumniadoras sino moderadas y dignas de toda confianza (v. 11).
El diacono debe ser esposo de una sola mujer y gobernar bien a sus hijos y su propia casa (v 12)

a. El oficio del diácono no es menos importante que el del anciano
Quiero compartir dos cosas antes de continuar con el consejo de Pablo en cuanto a los requisitos de los diáconos. En primer lugar, el diácono no es menos importante que el anciano, sino solamente cumplen un cargo diferente. Los ancianos están a cargos de los deberes espirituales en la iglesia y los diáconos deben proveer para las necesidades físicas y materiales del rebaño y la comunidad (KJV).


b. El cargo del diácono y del anciano a menudo traslapan
Además, no debemos hacer demasiada distinción entre el cargo de un anciano y un diácono. La Biblia no la hace tampoco. Pedro el apóstol, sanó un paralítico en el nombre de Jesús y Esteban el diácono fue apretado hasta la muerte por predicar la Palabra. Por eso, cuando un anciano visita una familia puede ser que él note una necesidad diaconal y la provea en una emergencia. Por otro lado el diácono puede y debe usar la Palabra y la oración cuando hace una visita diaconal (KJV).

c. Muchas de las cualidades del diácono coinciden con las del anciano.
Tanto los diáconos como los ancianos deben ser
· Intachable (sin mancha) (1Ti. 3:2, 9; Tit. 1:6)
· Ser esposo de una sola mujer (1Ti. 3:2, 12; Tit. 1:6)
· Ser moderado (1 Ti. 3:2, 8; Tit. 1:7
· Ser respetable (1 Ti. 3:2, 8)
· No ser un borracho (1 Ti. 3:3, 8 Tit. 1:7)
· Gobernar bien su casa (1 Ti. 3:4, 12)
· Hacer que sus hijos lo obedezcan (1 Ti. 3:4-5, 12; Tit. 1:6)
· No tener codicia de ganancias mal habidas (1 Ti. 3:8; Tit. 1:7)
· Apegarse a la palabra fiel (1 Ti. 3:9; Tit. 1:9).

Ahora trataremos específicamente los requisitos del diaconado listados en 1 Timoteo 3:8-12. Se destacarán principalmente en los deberes que aun no hemos mencionado en los versículos 1 al 8.

d. Los diáconos deben ser honorables (honesto, serios, respetable) (v. 8 a).
El primer requisito de tales oficiales es que deben ser “honestos, porque actúan en nombre de toda la congregación. Por consiguiente, sus tareas por humildes que sean, deben realizarse con seriedad y toda la gravedad necesaria.

Los diáconos deben ser serios (honesto, respetable). Esto se refiere no solamente al necesario decoro o a lo correcto de sus modales y conducta, sino también a que en su pensar y en sus actitudes interiores. Deben ser hombres de honorabilidad y respetabilidad obradas por el Espíritu Santo.

e. Ellos deben ser sinceros (sin doblez, hablar con dos v