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Estudios Bíblicos - Temas Varios La Vida Devocional
de la Vida Cristiana
Escuela Bíblica
Reformada por Juan Medendorp Contenido Introducción I. Oración:
La Tierra Fértil II. Lectura Bíblica:
La Semilla III. El Espíritu Santo: Ríos de Agua Viva IV. Ayuno: Sacando
la Hierba Mala V. Buenas Obras: El
Fruto Conclusión Introducción En esta cuarta parte del pensamiento de EBRE, la cual se titula "Espiritual," enfocamos la vida espiritual del creyente. Los dirigentes del IBR saben muy bien que el conocimiento Bíblico es importante, pero no es suficiente para la salvación. La salvación viene a base de la fe en Cristo Jesús, manifestada por la presencia del Espíritu Santo en la vida del creyente. Esta fe viene a expresarse en una relación viva con él, Por eso llamamos a esta vida la vida espiritual, porque es la vida que recibimos por medio del Espíritu Santo. Hemos organizado el contenido de este estudio utilizando términos de la horticultura, porque la vida Devocional es como un jardín. Cuando cuidamos correctamente el jardín, el jardín nos da refugio y alimento. Así deben ser mis vidas espirituales: lugares de refugio y alimento. Por la forma en que está organizado el contenido de este estudio se puede entender dos cosas acerca de la vida espiritual. Primero, la vida espiritual es una vida orgánica y integral. La palabra “orgánica” significa, “de la tierra”, o sea, tiene que ver con algo que tiene vida. La vida espiritual es “viva”; viene de una vida y toca la vida. Al decir “integral”, queremos decir que las distintas partes de la vida espiritual forman una totalidad integrada. No se puede practicar algunas partes y dejar otras. Todas son necesarias y juntas completan una vida integral espiritual. Si una parte del proceso, cae, el proceso también se detiene. Un paso prepara el otro paso, y así se cumple todo el proceso hasta la meta: las buenas obras. Como dice Efesios 2:10 "Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras . . . ." I. Oración: La Tierra Fértil La tierra es la base del jardín. Antes de comenzar a sembrar, la tierra debe ser preparada para que ofrezca un ambiente adecuado para el cultivo de las plantas. Por eso la oración es como la tierra del jardín. La vida espiritual comienza con la oración. Los otros aspectos de la vida espiritual radican en la oración. Sin una buena preparación en esta área, los otros aspectos de la vida espiritual no podrán realizarse eficazmente. Sembramos pero no cosechamos, porque la tierra no es preparada. A. La Naturaleza de la Oración B. La Necesidad de la Oración El ejemplo de Jesús en los evangelios
nos muestra la importancia de la oración. En varias ocasiones,
Jesús se apartó para orar (por ejemplo, Mateo 14:23;
23:36; Lucas 9:28; 11:1; Juan 17). En nueve ocasiones en los evangelios
Jesús manda a sus discípulos orar (Mateo 5:44; 6:6;
6:9; 9:38; 24:20; 26:41; Lucas 18:1; 21:36; 22:46). Si añadimos
a estas las ocasiones en que el apóstol Pablo y los otros
escritores del Nuevo Testamento manda a la iglesia orar (Hechos
8:22; 1 Tesalonicenses 5:17; 5:25; 2 Tesalonicenses 3:1; 1 Timoteo
2:8; Hebreos 13:18; Santiago 5:13,14,16),* vemos claramente que
Dios no solamente enseña que la oración es importante,
sino, que es necesaria. C. La Forma de la Oración Al estudiar la oración en la Biblia, vemos varias formas de oración. Pero las varias formas pueden ser reducidas a cuatro formas principales. Adoración Anunciaré tu nombre a mis hermanos; en
medio de la congregación te alabaré. Así por igual, todos los salmos de lamento contienen también el elemento de alabanza. Aun en los momentos más difíciles, debemos alabar a Jehová. Toda oración debiera comenzar con alabanza, porque es la relación correcta para el creyente. Confesión Acción de Gracias Súplica Como hemos visto, los primeros tres elementos de la oración salen de una disposición obligatoria de parte del creyente. Debemos alabar, debemos confesar nuestros pecados, debemos dar gracias a Dios. Este último elemento no es tanto un deber como un privilegio. Cuando los primeros tres elementos de la oración están en su lugar, se puede también añadir este cuarto elemento. Pero debemos entender que la súplica depende de una relación correcta con el Señor. Lamentablemente, muchos reducen la oración a esta cuarta parte. El Señor claramente nos anima a llevar nuestras peticiones a Él. "Pedid, y se os dará. Buscad y hallaréis. Llamad, y se os abrirá. Porque todo el que pide recibe, el que busca halla, y al que llama se le abrirá" (Mateo 7:7-8). Pero debemos ser conscientes de que hay ciertas condiciones que deben acompañar nuestras peticiones. Primero, debemos pedir como parte del pueblo de Dios: " Otra vez os digo que, si dos de vosotros se ponen de acuerdo en la tierra acerca de cualquiera cosa que pidan, les será hecha por mi Padre que está en los cielos" (Mateo 18:19). Lo que Jesús nos enseña aquí es que nuestras peticiones deben surgir de dentro de la comunidad Cristiana. No se puede usar la oración para el avance personal, sino para el avance del pueblo de Dios. Si nuestras peticiones personales no pueden ser apoyadas por la comunidad Cristiana, debemos preguntarnos si en verdad tenemos en la mente el bien del pueblo o nuestro bien personal. D. Modos de la Oración Después de repasar las distintas formas de la oración, debemos ver también los distintos modos de orar. Hay dos modos principales de la oración: la oración verbal y la oración no verbal. La Oración Verbal El modo verbal de orar es el modo más
conocido y enseñado en la Biblia. Todos los ejemplos Bíblicos
de la oración caen necesariamente en esta categoría
(¿Cómo se pudiera escribir una oración en
lenguas?). Sin duda, la oración verbal es el modo principal
de la oración. Dios quiere que oremos con nuestras mentes.
Cuando Jesús enseña a sus discípulos orar,
les enseña una oración verbal (el Padre Nuestro,
Mateo 6:9-13; Lucas 11:2-4). Sus enseñanzas son útiles
para entender como debemos orar verbalmente. Primero, la oración
debe ser sincera, saliendo de nuestros corazones y no de un deseo
de ser visto o escuchado. Como dice Jesús: "Cuando
oréis, no seáis como los hipócritas, que
aman orar de pie en las sinagogas y en las esquinas de las calles,
para ser vistos por los hombres. De cierto os digo que ya tienen
su recompensa. Pero tú, cuando ores, entra en tu habitación,
cierra la puerta y ora a tu Padre que está en secreto;
y tu Padre que ve en secreto te recompensará" (Mateo
6:6). Segundo, debe ser espontánea y cándida, dando
expresión a nuestra relación con Dios y no tratando
a Dios como un objeto para ser manipulado por repeticiones mágicas(6:7-8).
Además, debe ser íntima. Cristo nos da el privilegio
de dirigirnos a Dios como Padre mostrando la cercanía del
creyente al trono de Dios. Cuarto, la oración debe "buscar
primero el reino de Dios" (6:33). Como podemos ver, las primeras
peticiones son todos dirigidos al avance de los propósitos
de Dios: Santificado sea tu nombre, Ultimo, deben buscar de la mano de Dios todas nuestras necesidades materiales y espirituales. No hay otra fuente de bienestar y salvación. Las últimas tres peticiones tocan este aspecto: El pan nuestro de cada día, dánoslo
hoy. Así tomando la oración que Jesús enseñó a sus discípulos como modelo, podemos presentar a Dios oraciones que le agradan. La Oración No Verbal E. La Frecuencia de la Oración La Biblia no nos da prescripciones específicas
en cuanto a la frecuencia de la oración. Lo que Pablo dice
es que debemos orar "sin cesar" (1 Tesalonicenses 5:17).
Obviamente, esto no implica que debemos pasar todo el día
arrodillado en oración. Porque Pablo también dice
que él que no trabaje, no come (2 Tesalonicenses 3:10).
Lo que Pablo quiere decir son dos cosas. Primero, la vida del
creyente debe ser una vida de comunión continua con el
Señor. No debe ser que solo estamos conscientes de nuestra
relación con Dios en momentos de culto o devoción.
Debemos tener una comunicación constante con Dios en todo
momento. La oración no se hace solamente arrodillado o
con los ojos cerrados. Nuestra grata conversación con nuestro
Dios puede ser en cualquier momento y con cualquier postura. Segundo,
debemos cultivar una vida activa de oración. Esto implica
que momentos de oración deben sazonar nuestras vidas. Es
bueno apartarse cada día para unos momentos de oración
sin distracción, donde podemos estar a solas con nuestro
Señor. Así se prepara una tierra fértil para
el jardín Devocional II. Lectura Bíblica: La Semilla La oración prepara la tierra del jardín porque pone al creyente en una disposición correcta, receptiva y fecunda delante del Señor. Pero una vez que la tierra es preparada, debe ser sembrada. En la parábola del Sembrador, Jesús compara las semillas que siembra a la palabra de Dios. Donde la semilla de la palabra es sembrada en tierra fértil, da mucho fruto. Hay muchos testimonios Bíblicos que nos muestran que la palabra de Dios produce fruto en nuestras vidas, pero uno de los pasajes más elocuentes es Isaías 55:10-11: Porque como la lluvia y la nieve descienden del cielo y no vuelven allá sino después de haber saciado la tierra y de haberla hecho germinar, producir y dar semilla al que siembra y pan al que come, así será mi palabra que sale de mi boca: No volverá a mí vacía, sino que hará lo que yo quiero, y será prosperada en aquello para lo cual la envié. La palabra de Dios tiene poder para producir fruto en la vida del creyente. Por eso el creyente debe tener como parte de su rutina Devocional una lectura Bíblica diaria. Porque es allí que encontramos el poder de Dios. A. La Importancia de la Biblia en la Vida Devocional La Palabra es una parte fundamental de la vida Devocional. Proverbios 16:20 nos avisa: "El que está atento a la palabra hallará el bien, y el que confía en Jehová es bienaventurado." Si queremos una vida productiva en el Señor, debemos estar atento a su palabra." Y como Jesús señala en Juan 8:31, "Si vosotros permanecéis en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos; y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres." El verdadero discípulo de Jesús ansiará tener su Palabra en su corazón y esa Palabra le dará libertad. B. Como Usar la Biblia en la Vida Devocional La lectura Bíblica debe formar una parte esencial de nuestras vidas devocionales. Las siguientes sugerencias les puede ser beneficiosas en su práctica de la lectura Bíblica. Lectura Diaria Lectura Sistemática Hay una tentación entre todos nosotros de leer las partes de la Biblia que nos agradan y dejar las partes que encontramos difíciles, chocantes, o aburridas. Pero la Biblia en su totalidad es la palabra de Dios. Como dice Proverbios 30:5 "Probada es toda palabra de Dios," y Deuteronomio 8:3 nos revela que el hombre vivirá de "toda palabra que sale de la boca de Dios." Por eso es importante incorporar un sistema de lectura en su vida Devocional. Una de las formas más sencillas de hacerlo es comenzar con Génesis y leer directamente por la Biblia libro por libro hasta llegar a Apocalipsis. Como esto nos puede dejar con períodos largos de lectura seca (en las listas de leyes del Pentateuco, por ejemplo) es quizás recomendable hacer dos lecturas por día: una del Antiguo Testamento y una del Nuevo Testamento, o si no, alternar las lecturas: un día el Antiguo Testamento y otro día el Nuevo Testamento. Lecturas Largas Muchas veces caemos en la trampa de pensar en la Biblia como un conjunto de tantos versículos aislados, y así perdemos de la vista la unidad que la Biblia muestra en todas sus partes. Es recomendable incorporar en su lectura Devocional lecturas largas, de capítulos enteros, y hasta libros enteros, para así captar mejor el bosquejo general del plan de Dios. Parte de la vida Devocional debe ser la lectura
abierta. Con esto quiero decir que por lo menos en parte de nuestra
lectura Bíblica, debemos simplemente abrir nuestros corazones
para recibir instrucción, consuelo, admonición,
dirección, o lo que sea. Debemos abrir la Biblia con la
expectativa que Dios nos va a hablar a nosotros personalmente.
Debemos esperar recibir de El algún mensaje directo para
nuestros corazones. Otra parte importante de nuestra lectura Devocional es el estudio Bíblico. Podemos usar herramientas para este estudio, como materiales escritos precisamente para ayudar al estudiante de la Biblia, una concordancia, o una Biblia de Estudio. Estas herramientas nos ayudan a profundizar nuestro entendimiento de la Biblia. Así la semilla de la Palabra de Dios es
plantada en nuestras vidas, y producirá mucho fruto en
nuestro ser. Un jardín sin agua es un jardín muerto. El agua es lo que da vida y crecimiento al jardín para que pueda producir su fruto. Por igual, la presencia del Espíritu Santo es lo que hace que la semilla de la palabra germine y crezca y produzca fruto en nuestras vidas. Por eso es importante cultivar la presencia del Espíritu Santo en nuestras vidas. Tenemos esta promesa del Señor Jesús en Lucas 11:13, "Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenos regalos a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre celestial dará el Espíritu Santo a los que le pidan?" Dios quiere que tengamos el Espíritu Santo en nuestras vidas y nos lo ofrece liberalmente. Pero sabemos que también es posible apagar el Espíritu Santo (1 Tesalonicenses 5:19). Por eso debemos tomar medidas para fomentar la presencia del Espíritu en nuestras vidas. Efesios 5:18-22 nos da una indicación de algunas maneras en que nosotros podemos cultivar la presencia del Espíritu Santo en nuestras vidas. Y no os embriaguéis con vino, pues en esto hay desenfreno. Más bien, sed llenos del Espíritu, hablando entre vosotros con salmos, himnos y canciones espirituales; cantando y alabando al Señor en vuestros corazones; dando gracias siempre por todo al Dios y Padre, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo; y sometiéndoos unos a otros en el temor de Cristo. Es importante pedir y buscar la presencia activa
del Espíritu Santo en nuestras vidas por medio de actividades
que fomentan su presencia, como cantar, alabar, dar gracias, y
someternos mutuamente. De esta forma alcanzamos no únicamente
la presencia del Espíritu, sino también la llenura
del Espíritu. Porque como dice Romanos 8:9, "Si alguno
no tiene el Espíritu de Cristo, no es de él." IV. Ayuno: Sacando la Hierba Mala En todo jardín aparece la hierba mala. Un buen jardinero sabe sacar esa hierba para que no quite vida de las matas sembradas. En nuestras vidas, también vemos que el pecado siempre viene a tocar nuestras puertas. A veces también logra sembrarse en nuestras vidas espirituales. Por eso es muy importante tener formas de quitar esa hierba mala. Hemos ya hablado de la importancia de la confesión en la oración, y también de la protección que nos da la Palabra de Dios. Otro medio que podemos usar para la limpieza espiritual es el ayuno. A. El Ayuno en la Biblia También vemos aquí que el ayuno ayuda buscar la voluntad de Dios. Cuando es importante saber la voluntad de Dios, pero Dios no ha hablado, el ayuno enfoca el espíritu del hombre en el divino, y así lo hace más receptivo a la voz del Señor. Vemos este aspecto también en 2 Crónicas 20:3, donde el rey Josafat proclama ayuno para consultar a Jehová. Otro aspecto claro del ayuno se encuentra en otros pasajes del Antiguo Testamento. El ayuno acompaña el arrepentimiento y confesión del pecado. Este aspecto vemos, por ejemplo, en el arrepentimiento nacional de Israel en 1 Samuel 7:6, en el arrepentimiento nacional de Nehemías 9:1-2, y en la confesión de Daniel 9:3. Pero el Antiguo Testamento también nos da una lección importante en cuanto al ayuno. El ayuno lleva al creyente a una transformación de actitud y de vida. Esto vemos en Isaías 58:5-7 ¿Es éste el ayuno que yo escogí: sólo un día en que el hombre se aflija a sí mismo? ¿Acaso el doblegar la cabeza como junco y el acostarse sobre cilicio y ceniza es lo que llamáis ayuno y día agradable para Jehová? ¿No consiste, más bien, el ayuno que yo escogí, en desatar las ligaduras de impiedad, en soltar las ataduras del yugo, en dejar libres a los quebrantados y en romper todo yugo? ¿No consiste en compartir tu pan con el hambriento y en llevar a tu casa a los pobres sin hogar? ¿No consiste en cubrir a tu prójimo cuando lo veas desnudo, y en no esconderte de quien es tu propia carne? Lo que Dios enseña al pueblo aquí es que el ayuno es de poca importancia si no resulta en un cambio de vida. Es bueno ayunar, es bueno arrepentirse del pecado, pero arrepentirse sin eliminar el pecado de su vida es una práctica vacía y sin valor. El arrepentimiento debe llevarnos a acciones de justicia y santidad. B. El Propósito del Ayuno para el Cristiano Evangélico ¿Debe el Cristiano Evangélico practicar el ayuno? Desde sus primeros días la iglesia Cristiana ha practicado el ayuno como parte regular de su servicio al Señor. El ayuno tiene, pues, una larga tradición adentro de la comunidad Cristiana. El ayuno también puede ser de provecho para el Cristiano si conforme a los principios Bíblicos del ayuno. ¿Cuales son? 1. En su base, el propósito del ayuno es negarle a la carne sus deseos. Como dice Gálatas 5:17, "el deseo de la carne es contra el Espíritu, y el del Espíritu es contra la carne." El ayuno es una forma de controlar los deseos de la carne para así dar lugar al Espíritu. Pero debemos tener cuidado aquí. El cuerpo no es la carne, ni tampoco la carne el cuerpo. Pero la carne, que es la fuerza y el poder del pecado, concentra sus ataques en nuestros cuerpos, utilizando funciones naturales como comida, sueño, el sexo, etc., para empujarnos al pecado. El ayuno, pues, se enfoca en uno de estas funciones, el comer, para así lograr dominio sobre la carne, y así lograr templanza en la vida del creyente. 2. El ayuno es estrechamente ligado con el arrepentimiento del pecado. En la mayoría de las veces citadas en la Biblia, el ayuno es practicado como respuesta al pecado cometido o un posible pecado. Su propósito parece ser mostrar sinceridad en la búsqueda de pureza espiritual. 3. El ayuno demuestra un sincero deseo de conocer la voluntad de Dios. Su practica parece ayudarnos suprimir las distracciones del cuerpo para así enfocarnos en la voz de Dios. Si el ayuno es practicado con estos propósitos,
puede ser de mucho provecho para el creyente. La meta principal
es mantener nuestros jardines espirituales libres de la hierba
mala del pecado que puede quitar fuerza y crecimiento del árbol
espiritual. V. Buenas Obras: El Fruto La Biblia nos anima a hacer buenas obras. Tito 3:14 dice: "Y aprendan los nuestros a dedicarse a las buenas obras para los casos de necesidad, con el fin de que no sean sin fruto." Y Hebreos 10:24 nos aconseja: "Considerémonos los unos a los otros para estimularnos al amor y a las buenas obras." Las disciplinas espirituales no son completas si no incluyen el fruto: las buenas obras. Si nuestras vidas espirituales no produzcan el fruto de las buenas obras, el proceso ha caído. Es importante que nuestras vidas sean una clara muestra de la presencia del Señor en ellas. A. El Lugar de las Buenas Obras en la Vida Cristiana "Permaneced en mí, y yo en vosotros. Como la rama no puede llevar fruto por sí sola, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí. Yo soy la vid, vosotros las ramas. El que permanece en mí y yo en él, éste lleva mucho fruto. Pero separados de mí, nada podéis hacer. (Juan 15:4-5) Debemos examinar nuestras vidas para ver si Dios está produciendo fruto en nosotros. Si no hay fruto en la vida del creyente, hay algo equivocado. Debemos volver a examinar nuestra relación con Jesús, para asegurarnos que estamos permaneciendo en él, porque separado de Él, ¡no podemos hacer nada! Por otro lado, donde nuestra relación con el Señor está en buenas condiciones, el fruto de las buenas obras saldrán de nuestras vidas tan naturalmente y espontáneamente como el pámpano de la vid. B. ¿Cuáles Son las Buenas Obras? Conclusión ¿Cómo está tu jardín? ¿Está en buenas condiciones? ¿Está dando fruto? Si no, concéntrate en practicar una vida Devocional más activa y disciplinada, y el Señor responderá, haciendo de ti un verdadero huerto de Edén.
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