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Alabanza y Adoración

 

INTRODUCCION:

Por la dificultad que presenta la traducción de poesías, se agrega en los casos de los himnos, la dificultad casi inseparable de conservar el metro de los versos, procurando que la acentuación de los mismos corresponda a la acentuación melódica de la música, sin alterar el sentido original de la poesía.
Por lo que las tradiciones de los himnos recogen las ideas lógicas de los autores, que muchas veces resulta bastante alejada del original.
Para este trabajo utilizamos versiones castellanas de uso corriente en las iglesias evangélicas. Hemos comparado las versiones conocidas, reproduciendo las más ajustadas a la letra original. Nos referimos a himnos franceses, alemanes e ingleses.
Esta charla no es tanto para aquellos muy familiarizados con la himnología, sino más bien para los que poseen un escaso conocimiento del tema.

SALM0 96:l-2.

Canten al Señor un canto nuevo.
Canten al Señor toda la tierra
Canten y bendigan al Señor.
Su salvación proclamen diariamente.

 

HIMNOS DE LA IGLESIA PRIMITIVA.

"Cantar y alabar al Señor" era perfectamente natural para los primeros cristianos, habían heredado esa práctica de muchas generaciones de hebreos.

-" Canto de Liberación" que moisés y los hombres de Israel entonaron después de haber cruzado el mar Rojo, cuando acompañados con panderos y danzas, Mirian y las mujeres se unieron al coro con el refrán: "Cántico a Moisés"    Mirian y sus mujeres
                                                                                  (Exodo 15:1-17)          (Exodo 15:20,21)

-" Cantad al Señor porque se ha engrandecido soberanamente;
al Caballo y a su jinete ha arrojado en el mar!" (Exodo 15:21)

"Cántico de Ana"; Cuando Ana, la madre de Samuel, contempló el rostro de su niño recién nacido, entonó en un himno su gentileza a Dios:

¡Alégrese mi corazón en el Señor,... me regocije en tu salvación!

Nota:    Es bueno comparar este canto con el de María (Lucas 1:45)

 

 

 

 

SALMOS:
En el libro de los Salmos, tenemos la más notable colección de poemas líricos sagradas, de todas las épocas y todas las lenguas. Difícilmente se podrá valorar su influencia en la vida religiosa, no solo del pueblo hebreo, sino también de la iglesia Cristiana.
Byron habló con certeza cuando dijo: "la lira de David ¡legó a ser más poderosa que su trono".
Por centenares de años esta colección el himnario de los judíos, una fuente infalible de instrucción y aliento espiritual.
Era un libro que Jesús conocía y amaba, del cual cantaba, y cuyas benditas palabras citaba frecuentemente.
En aquella última noche en que se reunió con los doce en el aposento alto de Jerusalén, a punto de entrar en tinieblas, guió a su pequeña compañía, en un himno.
San Mateo 26:30
                                                                      San Marcos 14:26.

Sin duda esos Salmos pertenecían al grupo de los comprendidos entre el 115 y el 118, por ser ésta la segunda parte del "HALLEL" o "Canto de Alabanza", entonado habitualmente por los judíos durante la cena de la Pascua.

De esa noble herencia del canto antiguo, era natural y fácil la transición a los himnos aún más exaltados de la era cristiana. No es de extrañar la exclamación extasiada de la joven virgen de Nazaret, al recibir la maravillosa nueva, de que ella, entre todas las hijas de Israel, había sido elegida para ser la madre del Mesías:

"Engrandece mi alma al Señor, y mi
espíritu se regocija en Dios, mi Salvador" (Lucas 1:46)

Y este el cántico que Zararias, el anciano sacerdote, empezó a rezar al tomar en sus brazos al pequeños Juan:

"! Bendito sea el Señor Dios de Israel;
porque ha visitado y redimido a su pueblo!" (Lucas 1:68)

Pero el más sublime de todos los himnos, fue el entonado por las huestes celestiales, en la primera noche de Navidad:

"¡Gloria a Dios en las Alturas,
y en la tierra paz, buena voluntad entre los hombres!" (Lucas 2:14)

Y como una graciosa bendición sobre el jubiloso servicio de canto con que se celebró el advenimiento, resuenan las palabras de Simeón, que era muy bueno y piadoso, sobre quien estaba el Espíritu Santo:

"Señor, despide ahora a tu siervo en paz,
conforme a tu palabra;
porque mis ojos han visto tu Salvación"

 

Estos cuatro himnos, conocidos por sus nombres latinos como el "Magnificut", el "Benedictus", el "Gloria in Excelsis" y el "Nunc Dimittis", muy pronto hallaron un lugar en el servicio de la Iglesia y desde entonces hasta hoy han sido usados casi universalmente. Nos ayudan a recordar que, a pesar de todas nuestras divisiones y diferencias, fundamentalmente, los seguidores de Jesús somos uno.
La iglesia primitiva no tenia ningún himno distintivamente cristiano, y sin embargo tanto en el culto privado como público se cantaba mucho.

SAN PABLO: Pablo se deleitaba en el canto porque conocía su valor.
En aquella noche memorable en que él y Silas yacían en el calabozo de Filipos (Hechos 16:25), con los pies en el cepo y las espaldas sangrantes, víctimas de una cruel injusticia, donde bien podíamos imaginar que fue el gran apóstol quien propuso cantar himnos para confortar sus corazones; y no es extraño que al sonar las notas gozosas, "los que estaban presos los escuchaban".  Sin duda pudieron captar al menos una fuente del significado de esas canciones, porque como Pablo escribió cierta vez a los cristianos de Corinto, era su costumbre cantar con entendimiento", de modo que la gente pudiera comprender lo que decía (1Corintios 14:14-17).

Del mismo modo exhortaba a sus hermanos en la fe hacer uso de los "Salmos e himnos y canciones espirituales, cantando y alabando en vuestros corazones al Señor".
Probablemente se refería a ciertas partes del servicio del Templo y la Sinagoga, con las cuales todo convertido del judaísmo debía estar familiarizado, y también a himnos sencillos de origen cristiano, que recién comenzaban a usarse entre los discípulos.
Ahora analizaremos, frases dispuestas en forma rítmicas, del nuevo Testamento que pueden ser fragmentos de himnos cristianos primitivos:

"Despiértate tu que duermes,
y levántate de entre los muertos,
y brillará sobre ti Cristo" (Efesios 5:14)

Este parece ser un himno Bautismal

-Y al describir "el misterio de la piedad" Pablo parece citar un primitivo himno: ("Misterio de la bondad" otra traducción)

"Se nos apareció hecho hombre,
su causa triunfó gracias al Espíritu
y lo contemplaron los ángeles.
Proclamando a todas las naciones,
Fue creído en el mundo,
Glorificado en el cielo" (1 Timoteo 3:16)

 

En el libro del Apocalipsis se encuentra un número de pasajes rítmicos que muy probablemente eran cantados por los primeros Cristianos, tales como "Canto de Moisés y del Cordero":

"!Grandes y maravillosas son tus obras,
¡Oh Señor Dios Todopoderoso!
Justos y poderosos son tus caminos,
Oh Rey de las naciones.
¿Quién no te ha de temer, oh Señor,
y glorificar tu nombre?
Porque solo tú eres Santo;
Porque todas las naciones vendrán
Y adorarán delante de ti;
Y porque tus justos juicios
Han sido manifestados" (Apocalipsis 15:3-4)

Es interesante comprobar que filera del Nuevo Testamento, la mención más antigua del canto entre los cristianos, no es de alguien de su propio grupo, sino de un oficial romano.

Año 109 después de Cristo.
-     Reinado del Emperador Trajano.
-     Poco después de la muerte del Apóstol Juan.
-     Plinio el joven elegido gobernador de la provincia de Bitinia en Asia Menor.
-     En un informe al emperador, relató su contacto con la curiosa secta de los cristianos y como le habían asegurado solemnemente que su peor delito consistía en:
Reunirse antes del alba, en un día señalado - sin dudar el domingo - para cantar en forma alternada, himnos a Cristo, como Dios.

-     Esta breve alusión es de gran importancia, no sólo como índice de la rápida expansión de la iglesia, sino también del lugar prominente del canto y de la manera de cantar en el culto cristiano.

-No se conserva ningún inicio de esos himnos primitivos, pero fácilmente podemos suponer que eran similares a las frases rítmicas antes citadas. Hacia los siglos iniciales del cristianismo, contamos con algunos himnos que se elevan sobre los demás, bañados por la gloria de los cielos.  Están escritos en una prosa medida más que en un metro definido.

-El mas antiguo del grupo es el "Tersanctus" o" Tres veces Santo". Antes de la venida de Jesús, el canto de los serafines, tal como fue oído por Isaías, "Santo, Santo, Santo es Jehová de los Ejércitos, toda la tierra está llena de su gloria" Isaías 6:3 era cantado en el servicio religioso del templo Judío.

-     Sin duda era familiar para el Maestro y muchos de sus seguidores. Era natural por lo tanto, que los convertidos de la antigua fe, continuaran usando este hermoso himno que habían conocido y amado desde la niñez. La versión libremente modificada, que ha sido usada a través de la era cristiana, probablemente existe desde el año 200 A.C

"!Santo, Santo, Santo, Señor Dios de los Ejércitos
llenos están los cielos y la tierra de tu gloria! ¡Gloria sea a ti, oh Señor Altísimo!" (Padre)

En la primera noche de Navidad los ángeles cantaron el original "!Gloria a Dios en las Alturas!" Y en esa forma era probablemente usado en los días de los apóstoles. Con el tiempo fue ampliado:

1. Una explosión de júbilo: ¡Gloria a Dios!
2. La miseria de las almas agobiadas por el pecado
                       3. Una fe sencilla en el Santo y Misericordioso Señor
de las alturas

 

"Gloria a Dios en las alturas, y en la tierra paz, Buena
voluntad para con los hombres. Te alabamos, te bendecimos
te adoramos, te glorificamos, te damos gracias, por tu gran gloria, oh Señor, Rey
Celestial, Dios Padre Omnipotente.

 

Oh Señor, unigénito Hijo Jesucristo; Oh Señor Dios, Cordero de Dios,
Hijo del Padre, que quitas el pecado del mundo, Ten misericordia de nosotros.
Tú que quitas el pecado del mundo, recibe nuestra oración.
Tú que estás sentado a la diestra de Dios Padre, ten misericordia de
Nosotros.
Porque tú solo eres Santo; Tú solo eres el Señor, Tú solo eres el Cristo, Con el Espíritu Santo, eres Altísimo en la gloria de Dios Padre. Amén".

El "Tersanctus" y el "Gloria in Excelsis" son dos himnos comenzados en el cielo y terminados en la tierra. Por eso tienen un lugar en el servicio de Santa Comunión.

El "Gloria Patrí" a menudo llamado "Doxología menor" para distinguirlo del "Gloria in Excelsis" o "Doxología Menor", también lleva la marca de la antiguedad.
La segunda mitad, "como era en el principio, es hoy y habrá de ser eternamente", fue agregado algo más tarde; pero la primera parte, "Gloria sea al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo, se remonta casi al primer siglo, cuando era la Doxología favorita entre los cristianos.

"Te Deum Landamus"  una antifonía de preferencia de muchos cristianos. Desgraciadamente conocemos su autor desde antes del 397 D.C y adquirió su forma definitiva en los años 400 y 450.Creemos que sus acordes hayan resonado en las mas grandes catedrales, que hayan sido entonado en la coronación de reyes y vencedores del campo de batalla.
Al finalizar la Primera Guerra Mundial muchas personas expresaron su gratitud y gozo por medio de las palabras jubilosas:

"Alabámoste Señor; a ti por Señor te confesamos a ti; oh Padre Eterno, toda la tierra de adora, a ti los ángeles todos, a ti los cielos y todas las
potestades levantaran sus voces. A ti los querubines y los serafines con incesante voz proclaman:

Santo, Santo, Santo, Señor Dios de Sabath.
Llenos están los cielos y la tierra de la majestad de tu gloria

A ti el coro glorioso de los apóstoles te alaba
A ti la excelente congregación de los profetas te alaba:
A ti el victorioso ejército de los mártires te alaba.
A ti, por la extensión del orbe la Santa Iglesia te confiesa.
Día tras día te magnificaremos
Y adoramos tu nombre siempre, por todos los siglos.

CONCLUSION:
Es interesante constatar que en los primeros siglos del cristianismo rara vez se empleaba la nota triste en los himnos.
Los discípulos tuvieron que afrontar persecución, tortura, cárcel y martirio; pero no perdieron su gozo.
El arte de esos días se presentaba a Jesús como un joven de rostro resplandeciente con una oveja rescatada sobre sus hombros, no encontramos en los movimientos de los primeros cuatro siglos, algún detalle de crucifixión. Y lo mismo sucede con los himnos. El sufrimiento, la muerte y el justo castigo, jamás son mencionados; en todo vibran las notas de alabanza, triunfo y gozo.
Los grandes himnos de los cuales hemos estado hablando, comenzando por los que pertenecen al grupo llamado Adviento. pertenecen a la iglesia universal; transcienden los límites sectarios y sobre ellos sopla el amor de los cielos.

Pregunta Final
¿No son acaso una parte de aquel bendito lazo que después de todo pude ligar nuestros corazones con amor cristiano?

 

Enseñanza de Escuela Dominical
Rev. Eduardo Aparicio.  16/03/2003.


Pastor:
Rev. Eduardo Aparicio