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INTRODUCCIÓN
En el curso de la Administración y supervisión del Liderazgo nos ha parecido pertinente presentar el tema del liderazgo y el voluntariado, en la consideración del contexto actual; que tanto preocupa a los pensadores evangélicos del nuevo milenio como se podrá comprobar en los puntos a desarrollar. También trataremos de despejar la sospecha de intransigencia que observamos en el liderazgo evangélico de Esparza, que consideramos como el producto de algunos eventos históricos que se han entretejido en su desarrollo en nuestra comunidad de Esparza. Creemos que esta intransigencia se ha fundamentado en una revelación o inspiración divina que estos líderes la han transformado en una cuestión de vida o muerte. Para estos líderes no existe otra autoridad ni por encima, ni por el costado, ni por debajo de ellos. Esta actitud nos ha conducido a la ruptura y a un liderazgo por lo general autocrático, que ha olvidado la norma de gobierno que nos enseña las Sagradas Escrituras.
Primeramente, se hace necesario considerar como base de este trabajo bibliográfico, investigativo y reflexivo, una definición del liderazgo, su naturaleza según la Santa Escritura, por medio del Antiguo Testamento; esto, en procura de una visión lo más práctica posible sobre el tema en cuestión. Segundo, observaremos brevemente el contexto histórico, político y religioso de Latinoamérica y las consecuencias del postmodernismo, como base para la comprensión de la problemática. Tercero, analizaremos muy brevemente la situación religiosa en Costa Rica y más específicamente en la ciudad de Esparza, de ahí que nuestro objetivo es brindar a razón de enseñanza, algunas directrices sobre esta temática Observaremos, algunos de los diferentes tipos de liderazgos, algunas de sus características, su visión, trabajo en equipo, comunicación, capacitación y su voluntariado. Concluiremos brindando nuestras conclusiones, creyendo que no solo los ríos se devuelven. Podemos hoy día como líderes del siglo XXI, cambiar paradigmas que nos han generado la problemática de intransigencia dentro del liderazgo en las iglesias de Esparza. El objetivo final de este trabajo es aportar información para una mejor capacitación de líderes, para que estos guíen a sus conciudadanos, considerando el cuidado y el bienestar de la iglesia como su responsabilidad primordial.
¿Qué es el liderazgo?
Creemos que el liderazgo es un proceso de interacción humana en donde algunos individuos ejercen, o pretenden ejercer cierta influencia sobre otros. La sociología moderna ha identificado cuatro elementos básicos que constituyen la esencia del liderazgo:
- El LIDER con sus características personales, su habilidad y sus medios para llegar a los fines deseados.
- El grupo de sus SEGUIDORES con sus características propias.
- La SITUACION en donde se genera esta interacción (su marco institucional, su Contexto histórico.
- Los RETOS a los que se ven confrontados él, los líderes y los liderados.
Esta identificación cuatripartita implica ver al liderazgo mas como una característica de grupo que de sus lideres y de sus actos concretos, lo que nos lleva proponer una visión más compleja que la de ver al líder como el motor de la historia. Como ya Platón lo esbozaba en su Dialogo "Gorgas" , mientras que por una parte a la esencia de la política hay quien la resumiese como la obtención por parte de los más fuertes de los medios para ejercer el poder sobre los más débiles (opinión de Croce), se podría entender asimismo como el vehículo más eficaz para canalizar las expectativas del grupo: el bien común (opinión de Sócrates) . Ahora bien, la importancia del estudio del liderazgo para la compresión de su historia, se puede desprender de los estudios de sociólogos como los de Max Weber. Recordemos que para este sociólogo, la estabilidad de los propios sistemas sociales en gran medida depende de la aceptación de los liderados, del derecho de los líderes a ejercer el control sobre ellos. Esto implica la existencia de un liderazgo legitimado por sus seguidores, que Weber identificaba en tres tipos:
- El CARISMATICO por el cual se acepta la autoridad del líder debido a creerse que el líder posee poderes personales extraordinarios, a veces mágicos (como ser: el profeta, el héroe, el demagogo).
- El TRADICIONAL en donde el líder es legitimado porque él o los miembros de su iglesia o familias que siempre han sido reconocidas como lideres.
- El LEGAL, modelo que se aplica a todos aquellos que ejercen el liderazgo debido al reconocimiento de sus competencias técnicas. En donde los liderados obedecen impersonalmente al líder con el sentimiento de cumplir el deber ante lo establecido por las leyes de su congregación.
Otro tipo de discernimiento de la naturaleza del liderazgo, se centraba en la identificación de los marcos de interacción identificados, esta vez, de acuerdo con sus contextos socio-históricos:
- El DEMOCRATICO, en donde el líder es un delegado coyuntural de sus seguidores (y líderes potenciales) con fines y límites de acción bien precisos.
- El de VANGUARDIA, en donde el líder, siendo visto como el vehículo para canalizar las expectativas del grupo, es quien fija sus metas dirigiendo a la congregación hacia ellas, haciendo de su función un marco de carácter elitista y paternalista.
- El ORGANICO en donde el líder encarna la personificación de su grupo y a su vez, su producto mas logrado, creándose así un sistema jerárquico fuertemente piramidal entre el líder y sus seguidores con sus consecuentes connotaciones absolutistas y totalitarias.
El objeto de citar estas categorías responde a la necesidad preliminar de ver el liderazgo dentro de la iglesia como un fenómeno cambiante y variado: en constante interacción con… A este respecto debemos precisar que como suele suceder con los modelos teóricos confrontados a la realidad histórica, a menudo el liderazgo no se manifiesta en su pureza interpretativa, sino que presenta características mixtas. Por esta razón es importante hacer una revisión Bíblica que nos guíe sobre el tema.
EL LIDER EN EL ANTIGUO TESTAMENTO.
De acuerdo con lo que se desprende de la lectura de la Biblia, existiría un principio teocrático que implica un ideal de gobierno hebreo regido por Dios. Dios no solamente resulta ser el creador omnipotente del Universo y por lo tanto, su gobernante legitimo. Al intervenir en la creación, en la historia de la humanidad y muy particularmente en la de su pueblo elegido (a través de la revelación, los milagros, etc.), su impronta lo hace surgir como un verdadero gobernante y líder político ante los hombres. Es mas, en el primer principio del Decálogo Dios se muestra más como liberador político del pueblo de Israel del yugo egipcio. Su accionar como preceptor de leyes, de Mitzvot (preceptos) a través de la entrega de la Torá; su rol de juez en casos de litigio; sus simpatía hacia el extranjero, la viuda y el huérfano; su carácter de "guerrero" y redentor de Israel, corrobora la existencia del principio teocrático arraigado en la Biblia.
Este principio posteriormente fue traducido por el lenguaje rabínico como maljut shamaim: el reino de los cielos. Ahora bien, el principio teocrático tal como aparece en la Biblia, supone la concepción que concibe al liderazgo humano y al de sus instituciones como un medio para concretizar la voluntad Divina y los ideales éticos-religiosos que de ésta emanan y no como un fin. Así, los propios líderes de los judíos se hallan sujetos a las leyes y a la justicia de Dios que el texto bíblico suele relatar. Es por ello que por más excelsa que sea la situación de los líderes de Israel, estos son castigados por Dios si pecan ante Él (Moisés y el pecado de la piedra, los hijos de Aarón y el fuego extraño, el profeta Jonás y el rechazo de su función amonestadora). Los propios marcos de liderazgo se nos muestran como medios de poder y por lo tanto, dependientes de las directivas de Dios. Así, a veces el líder niega como intrínseca a su función el principio de la sucesión dinástica, como el juez Gedeón: "No seré señor sobre vosotros, ni mi hijo os señoreara: (Dios) será vuestro Señor" . Por este mismo principio es que se explica la resistencia del profeta Samuel a la demanda popular de los hebreos en pos de establecer un rey en Israel a la sazón de las naciones . Un rey de carne y hueso traerá la opresión y la injusticia, sentenciaba Samuel. Aquel os traerá tanto sufrimiento que "clamareis aquel día a causa de vuestro rey que os habréis elegido, más (Dios) no os oirá en aquel día".
La idea de que Dios es el único y verdadero rey de los judíos supone rechazar toda transformación del liderazgo humano en un fin en si, evitando la reedificación del poder.
El Pacto y el Liderazgo
Sin embargo, la existencia del principio teocrático llevaría rápidamente a pensar en un Dios de Israel caprichoso y tirano (tal como lo concibió una parte del gnosticismo y sus herederos más o menos directos), si no fuera por la existencia en la propia Biblia de la nación de pacto. Este principio contractual implica el reconocimiento de la existencia de cierto grado de reciprocidad y de cooperación entre Dios y los hombres. Son pactos los que realiza Dios con Noé luego del Diluvio , con Abraham tras su apego a la idea monoteísta , con las tribus Israel en el Monte Sinaí . De ellos comprendemos que a pesar de la asimetría evidente que existe entre los pactantes, en la práctica Dios acepta la libertad del ser humano de pactar con Él así como la noción de limitación de sus funciones de liderazgo. Esta auto limitación del poder Divino impone la legitimidad de la iniciativa humana reflejada en sus instituciones de liderazgo, puesto que Dios y los hombres se muestran asociados en una misma empresa. Pero implica a su vez, que toda forma de liderazgo consciente de su protagonismo histórico (y no echada en una suerte de fatalismo pasivo dependiente de la acción de Dios en la tierra) debe ser responsable y emprendedora. De este principio de responsabilidad contractual deriva la suposición que de la misma manera que el liderazgo no le incumbe solo a Dios, tampoco puede ser el capricho de un líder o de una elite gubernamental. Constatación que permite el desarrollo de una concepción de liderazgo en tanto que virtud política. Teocracia, pacto y virtud política mancomunadas en la Biblia, no desembocaron en la aparición de un principio de liderazgo democrático e igualitario, pero sí en la conformación de liderazgos carismáticos (el profeta) y legales (los sacerdotes), así como el reconocimiento cabal en cuanto a la existencia legitima de una separación del poder. Es más, el texto bíblico no mira con buenos ojos cuando se da el monopolio de poder en un solo líder. El mismo Moisés, quien encarna como nadie en la Biblia la conjunción excepcional de liberador, legislador y profeta en una misma persona, se le niega la articulación absoluta de su autoridad en todas estas facetas. Así, por ejemplo, es su hermano Aarón a quien Dios le confiere el Sumo Sacerdocio y el liderazgo en lo referente al culto del tabernáculo. Tampoco la simiente levita de Moisés será la depositaria del poder político en Israel, pues ésta pasará a miembros de otras tribus (especialmente la de Judá). Es mas, desde la época en donde se constituye la nación misma de pueblo de Israel (tras la salida de Egipto), el texto bíblico reconoce un liderazgo político tripartito consistente en: reyes, sacerdotes y profetas . Esta división de las funciones de liderazgo y la necesidad de su coexistencia sincrónica, no responderían tan solo a directivas de orden pragmático y utilitario sino esencialmente, son reflejo de la legitimación Divina de estos medios de ejercer el poder articulado por los hombres. Claro está, en la práctica, la Biblia nos muestra que a la par de haberse instrumentado este modelo de liderazgo tripartito con una estabilidad durable, nos encontramos con muchos intentos de menoscabar este principio de gobierno. A veces, la razón se encuentra en cambios políticos radicales que necesitan de otras formas de liderazgo ad hoc: como podría ser la pérdida de la soberanía política y el exilio, como sucedió con la destrucción del primer Templo. En este caso, los judíos se hallaron privados de ejercer la tríada institucional en su plenitud, pero no por ello cesó de manifestarse como aspiración redentora. El predominio del rol escriba en la reconstitución política de Judea en épocas de Esdras y Nehemías, fueron consecuencia de estos cambios históricos manifiestos. Otras veces, fue el apetito de poder, que llevaron a la usurpación de éste. Esta realidad podemos apreciarla como un proceso mas o menos constante que se concretizó durante la consolidación monárquica (c. 1004-721 A.C.), con los intentos mas o menos exitosos de subordinar el sacerdocio a las directivas del rey. Así emerge el profeta no solamente como un abogado del sistema de liderazgo tradicional reconocido por Dios: que es aquella institución de liderazgo, que por querer escapar a los apetitos de poder del monarca, debe emplazarse contra aquél. De esta manera surgen entre los profetas, amen del mensaje divino e individual marcado por el carácter carismático de su liderazgo, expresiones de crítica social y de desobediencia política ante una monarquía que no solamente destruye la tradición política legitimada por Dios, sino también oprime a su pueblo con su gobierno corrupto e injusto, utilizando aún al sacerdocio. En la actualidad, nuestra sociedad común y eclesial revive este comportamiento del pueblo judío. Ellos no tenían la capacidad para guiar a sus conciudadanos, ya que no consideraban el cuidado y el bienestar como su responsabilidad primordial. La Escritura Bíblica pide obediencia a aquellos que son responsables del bienestar social y eclesial. Así que los políticos, los sacerdotes y pastores de nuestra América latina, no están excluidos de esta demanda.
El Contexto histórico político –religioso de Latinoamérica.
Latinoamérica ha venido experimentando los efectos del rápido desarrollo de la ciencia, el avance de las comunicaciones, la integración planetaria que se realizó bajo la tensión de una profunda contradicción. Por un lado experimenta el racionalismo e iluminismo que libró una feroz batalla contra la religión. Se puede decir que terminó marcándola con su impronta, ya que las ciencias teológicas y bíblicas terminaron utilizando la metodología científica del racionalismo positivista. Esto se conoció, en medios cristianos, como teología liberal, con sus consecuencias de desmitologización de la fe cristiana y un extraordinario avance de las ciencias históricas – bíblicas y de las ciencias sociales. Se llegó a conclusiones tan decepcionantes como que resulta imposible conocer al Jesús histórico. Los testimonios de los evangelios son formulaciones posteriores nacidas de la fe de la Iglesia Primitiva. Para llegar al hombre moderno era necesario, decían, quitar al lenguaje religioso todo elemento mitológico y por ende irracional. Se trataba de limpiar la fe de las impurezas de la superstición. Seguidamente y después de la Segunda Guerra Mundial, América Latina comenzó a incorporar en sus sociedades elementos propios de las sociedades modernas. El proceso de urbanización se aceleró a un ritmo cada día veloz. En general se trató de un período de bonanza y progreso. América Latina se constituyó en el reservorio alimenticio para las potencias en conflicto. La etapa de la construcción de la pos-guerra también fue beneficiosa para las economías latinoamericanas. Comenzó un lento pero sostenido interés por sustituir con industria nacional aquellos bienes y productos que era posible seguir importando. El interés de los Estados Unidos en la región decayó por un breve espacio de tiempo debido a que el Oeste asiático le obligó a concentrar toda su energía imperial. Fue una época de gobiernos democráticos que procuraron, cada uno con su estilo característico, mejorar las condiciones de vida de sus respectivos pueblos. El principal instrumento para ello fue el Estado. Se hizo del Estado una herramienta para la transformación social, por eso los historiadores contemporáneos que beben de las fuentes del liberalismo consideran a esos gobiernos y sus líderes como los “populistas”, “demagógicos”, “socializantes” y “estatistas”. La realidad innegable fue que, con todas las contradicciones posibles, se mejoró sustancialmente la calidad de vida de vastos sectores de la población latinoamericana. Mejoras que se reflejaron en la salud, la educación, el empleo público, la legislación laboral, la seguridad social. Estos cambios generaron un sostenido crecimiento demográfico; se produjeron masivas migraciones de las áreas rurales a las ciudades; algunas de ellas se transformaron en urbes gigantescas incapaces de responder a todas las necesidades de los nuevos habitantes. Comenzaron a surgir nuevos grupos sociales como los intelectuales universitarios, la clase media, la burocracia estatal que agudizaron las contradicciones propias del período; se organizaron sindicatos obreros y rurales. La revolución cubana marcó el comienzo del fin de ésta época atípica de la historia latinoamericana. Con ella los Estados Unidos, retoman un papel activo en la política del continente buscando frenar, a través de la ayuda para el desarrollo, los procesos de cambio. Donde no fue posible se realizaron intervenciones directas so pretexto de defender la democracia (ej. La invasión de Santo Domingo en 1964). En ese mismo período comienzan a sembrarse las semillas de la destrucción de los sistemas que se estaban intentando consolidar. En casi todos los países latinoamericanos después de 1948 hasta 1966 se fueron creando en los institutos militares departamentos, secciones y hasta escuelas superiores que estudiaban la doctrina de la Seguridad Nacional. De allí surgiría la ideología sostén de la próxima etapa de la historia latinoamericana, una de las más violentas y tristes que se recuerda. La década de los cincuentas marca el inicio y profundización de la llamada “Guerra Fría” que condicionaría la política exterior latinoamericana en las décadas futuras, bajo la presión y hegemonía estadounidense. Es indudable que transformaciones de una importancia social tan significativa impactaron sobre la vida religiosa y las iglesias latinoamericanas. Las iglesias protestantes históricas iniciaron tímidamente los caminos de la unidad bajo la guía de un nuevo liderazgo formado fundamentalmente por cuadros autóctonos e intelectuales. A finales de este periodo comienza a debatirse el tema de la secularización entre la iglesia. Simultáneamente comienzan a elaborarse los primeros esbozos de lo que daría en llamarse teología de la liberación. En este nuevo movimiento se reconoce la importancia del trabajo de los laicos como líderes.
Irrumpe la Inestabilidad Política de 1966 a 1980
En los años 1966 – 1980 aparece un período de inestabilidad política que creemos, ayudó a la conformar un modelo de liderazgo en Latino América. La injerencia militar en los asuntos públicos, la doctrina de la Seguridad Nacional como marco ideológico rector del accionar político, la desaparición de personas como metodología de terror para establecer un control sobre las organizaciones de base y populares; la represión indiscriminada pero sistemática para lograr el “aniquilamiento” de la subversión, la guerrilla y cualquier organización de resistencia al poder de facto. Con los golpes militares que se van sucediendo a lo largo del continente, cada uno con sus propias particularidades, y la desarticulación de la mayoría de los grupos revolucionarios, el Estado nuevamente monopoliza el uso de la fuerza dentro de las sociedades latinoamericanas. Es decir que se produce una identificación entre los objetivos militares y los objetivos del Estado. Una de las primeras consecuencias fue la paralización y retroceso en las expectativas y luchas populares. Ello debido fundamentalmente a la violencia aplicada sobre las organizaciones y personas que lideran esas luchas. En segundo lugar, el monopolio ideológico del Estado fue tan amplio que no dio espacio para la discusión de ningún tipo de proyecto alternativo al que se venía realizando. Todo el que pretendía discutir el proyecto en vigencia corría riesgo de ser considerado “comunista” y tratado en consecuencia. En 1979 triunfa la revolución sandinista en Nicaragua. Se incrementa la violencia en Centroamérica, especialmente en El Salvador y Guatemala, donde la injerencia de los Estados Unidos, se torna cada año más evidente y manifiesta. Con los gobiernos militares comienza un nuevo ciclo económico dentro del continente y un nuevo tipo de liderazgo. Por un lado el discurso liberal y librecambista con fuertes influencias monetarias (la llamada Escuela de Chicago); por otro lado el centralismo estatal implementado por la estructura militar en el poder. La consecuencia de esta aparente contradicción fue que el Estado se tornó prebendario. Es decir, se puso al servicio de sectores determinados. La única forma de que una economía con estas pautas contradictorias pudiese funcionar era endeudándose constantemente. Se inicia el ciclo de Latinoamérica como receptora de créditos en cantidades nunca vistas anteriormente. Estos créditos fueron destinados a la compra de armamento; a la realización de obras de infraestructura de características “faraónicas”; a la sublevación de la industria vinculada a los sectores agros exportadores; para equilibrar la balanza de pago deficitaria debido a la permanente fuga de capitales. Por otro lado hay un mejoramiento de las comunicaciones, el transporte, la difusión de los medios masivos de comunicación. El proceso de urbanización ha ampliado su base y se extiende más allá de lo que normalmente se desea reconocer. Las políticas económicas, con su apertura librecambista introducen un modelo de vida consumista y elitista. Este modelo, por su naturaleza, no tiene límites en su expansión; su mercado es el planeta. Por otro lado se tiene la realidad cotidiana que marca la imposibilidad de satisfacer las necesidades más elementales y primarias, menos aún las necesidades artificiales creadas por la sociedad de consumo. En el ámbito religioso suceden diferentes fenómenos. Surge la teología de las liberaciones, como ya dijimos, que se desarrollan a lo largo de las dos décadas siguientes. También comienzan a arribar los primeros movimientos de los Estados Unidos. Los pioneros son los Niños de Dios y Hare Krishna quienes establecen sus primeras bases misioneras a comienzos de los setentas. A mediados de esta misma época comienzan a emitirse en Centroamérica los primeros programas televangelísticos sentando las bases para lo que luego se conocería como la iglesia Electrónica, con amplia difusión en los medios de comunicación de todo el continente y especialmente hoy a través de la TBN (Enlace).
La Posmodernidad en Latinoamérica y sus efectos.
La caída del bloque socialista y su incorporación a la economía de mercado, la acelerada disolución ideológica de una parte del mundo que aparecía como vanguardia del progreso social y de las ideas que lo sostenían y sostendrían. El fin de la guerra fría no tuvo como premio un mundo de mayor paz y estabilidad; por el contrario, estalló una infinidad de conflictos regionales, ideológicos, étnicos y políticos sociales que aparentemente se hallaban en estado latente o fuertemente reprimidos por la capacidad del régimen anterior de acallar ese tipo de demandas. La consecuencia más inmediata de estos conflictos es que gran parte del dinero para reconvertir la industria hacia mecanismos de producción capitalista ha sido empleado en armamento. Con lo cual las actuales potencias económicas continúan sin competencia. A pesar de lo anterior es evidente que se inicia una época donde el predominio del pensamiento neoliberal será incontrastable. Actualmente el mundo enfrenta problemas que parecen insuperables. Son asombrosos los conflictos en que se debate la sociedad y que los medios de comunicación exhiben diariamente, de índole política, económica, social, cultural, moral y religiosa. Por citar algunos ejemplos, podemos mencionar la incongruencia de vida de los lideres políticos que dejan ver en la mayoría de los casos, una pobreza del valor de la búsqueda del bien común, la inestabilidad económica nacional, que se traduce en un alto índice de desempleo, en cinturones de pobreza y miseria, que generan una problemática social y que se manifiesta en hambre, desnutrición, problemas de salud, inseguridad, delincuencia, prostitución, drogadicción, desintegración del núcleo familiar; la moral está permanentemente en déficit, cada vez se relajan más las normas éticas y morales, el ambiente de permisividad avanza a pasos agigantados. En esta problemática social, política y religiosa, juega un papel sumamente importante el LIDERAZGO.
Todos los problemas que nos aquejan en la sociedad tienen que ver con los líderes en general, en forma directa o indirecta. Estas crisis, y muchas otras, brotan en primer lugar de la falta de un liderazgo positivo, constructivo, dinámico y creador. Al igual que los líderes judíos, que no tenían la capacidad de guiar a sus conciudadanos, por no considerar el cuidado y el bienestar de ellos como responsabilidad primordial; nuestros líderes latinos actúan de tal manera que reflejan una deshumanización progresiva, por la disminución de la practica de las virtudes fundamentales y de los valores, los cuales han sido evidentes a través de los siglos y manifestados con dolor y sacrificio. Existe un clamor que demanda no solo líderes políticos, sino los líderes en todos los ámbitos de la sociedad. Sin pretender ser fatalistas, pesimistas o negativos, podemos afirmar que mientras no existan líderes formados en la práctica de las virtudes y con valores, la sociedad no saldrá adelante en sus demandas, y la crisis social se agudizará. Es indiscutible que el éxito o el fracaso, el surgimiento o la caída de cualquier organización, iglesia, o sociedad, es algo que esta determinado por la calidad del liderato. Le corresponde a los líderes hacer que cualquier organización funcione adecuadamente y con éxito. La verdad sobre este asunto, es que el liderato es una condición perfectamente natural de la vida. El mundo esta formado por dos tipos de personas: “líderes y seguidores”. La humanidad esta atada a la búsqueda del progreso, y este depende en gran parte del liderato. Por tanto, cobra gran importancia el proceso de selección de lideres que garantice un autentico progreso. Ha quedado atrás la era industrial, y hemos entrado a la era del conocimiento, donde la economía mundial gira entorno a este. Debemos tener cuidado de no dejarnos llevar sólo por el cúmulo de conocimientos, sin que estos se ejerzan desde una base sólida fundamentada en las virtudes y valores. Los profesionales que demanda la sociedad, deben tener la característica de estar informados y formados en dos áreas vitales; el conocimiento y en valores, dirigidos por una recta conciencia y voluntad férrea de hacer el bien, con alta sensibilidad social, y comprometidos en el amor. Por tal razón, si queremos que nuestra sociedad cambie, debe crearse un serio proyecto educativo integral, y contar con la infraestructura necesaria para realizarlo, para lograr que los profesionales se formen como lideres de servicio, capaces de contribuir al progreso de la humanidad.
Ante el evidente deterioro creciente de la sociedad, urge que tanto el sector eclesial como el sector público, establezcan procedimientos que aseguren una adecuada selección de personas con características de liderazgo positivo y serio, para desempeñar funciones de servicio en la iglesia y sobre todo en nombramientos trascendentes en todos los niveles de la política y de profesionales. Esto viene a ser una propuesta de mejora social y eclesial, para tener una sociedad más justa, más convivible, donde las personas se valoren como lo que son, se respete y promueva la dignidad humana, se entienda para lo que fuimos creados, y asumamos con alegría la vocación de servicio por amor. Es en esta medida que al final podremos llegar a ser mejores personas, contribuyendo esto, a nuestra realización y felicidad. Podríamos decir que la modernidad llegó a través de la resignación y la postergación indefinida de los sueños en un mejorado mundo mas humano y los que aceptaron el trabajo de liderar tanto en la iglesia como en servicios públicos, optaron por una labor muy seria, que exige ciertas características que pretende ayudar e impulsar hacia un cambio, con un sentido de orientación y de dirección.
La explosión llega a Costa Rica
En Costa Rica, por el contrario se dio una explosión demográfica dentro de la población evangélica por los años setenta, que tomó desprevenida a las iglesias. Estas no tenían el número adecuado de líderes preparados para tal crecimiento. Esta explosión demográfica, nació entre las clases menos instruidas, rurales y más próximas al mundo mítico religioso popular de Costa Rica, donde se provoca una mayor capacidad de transformación y reelaboración de los movimientos religiosos populares de consumo. Esta transformación requerida, no necesitaba de liderazgo capacitado. Pero lo más sorprendente es que cuando este movimiento de los setenta y ochenta se aproxima a las clases media y alta urbanas y con mayor nivel de instrucción, se consume y se produce el mismo tipo de religiosidad y liderazgo que se da en las clases bajas. Ante esta carencia de la iglesia evangélica costarricense en producir liderazgo, ocurre en nuestro país lo que comenta Covy : “El líder es el que trepa al árbol más alto, supervisa toda la situación, y grita: Selva equivocada! Creemos que en esa época, nadie se trepó al árbol más alto, para supervisar la situación y gritar ¡Selva equivocada! Falto una visión, faltaron metas, faltó una brújula y personas que supervisaran el liderazgo de esa época.
La onda expansiva y sus consecuencias toca Esparza
Esparza que es el lugar en donde trabajamos como líderes, no escapó al problema comentado. La religión protestante llegó a Esparza por medio de algunos ingenieros que construyeron el ferrocarril y la carretera Interamericana por el año de 1950. Esparza es el segundo cantón de la provincia de Puntarenas y la segunda ciudad más antigua de Costa Rica, fue fundada en 1574 por Alonso Anguciana de Gamboa. Este la estableció en el antiguo valle de Coyoche, comprendido entre los ríos Barranca y Jesús María. Actualmente existen en el centro del cantón, doce iglesias evangélicas, en donde el nivel académico y teológico de sus líderes es muy bajo y esto, producto de la gran explosión demográfica de la que hablábamos anteriormente. Así que la mayoría de estos líderes, han sido producto del avivamiento de los años setenta, donde hubo un menosprecio al estudio bíblico Teológico. Los líderes de aquella época creyeron (y aún siguen creyendo algunos), que el único requisito para servir a Dios es tener un corazón de siervo y que la capacitación es solamente letra que produce muerte. Esta actitud intransigente nos ha llevado a tener un liderazgo débil y caciquista, basados en la cantidad y no en la calidad, produciendo así, seguidores con escasa preparación bíblica -teológica, que a la vez han generado una tendencia sobre los requisitos del liderazgo en el cantón. Por ejemplo: las cantidades (“cuantas personas siguen a este hombre”) o la lealtad: (“cuántas personas son fieles a ese hombre”) Muchos esparzanos han creído que un líder es auténtico por su oratoria, el dogmatismo o el autoritarismo, muchas veces prefijado por el contexto situacional vivido entre los años de 1966 a 1980. Las gentes de nuestra comunidad han llegado a exaltar a los líderes, y ponerlos en pedestales para convertirse en adoradores de estos. Han legitimado el liderazgo por el poder de su discurso sobre el crecimiento de la iglesia. El certificado de legitimidad del líder ha sido también el éxito proselitista. Suponen que cuanta mayor cantidad de convertidos, mejor es el evangelista o el líder. Se ha puesto énfasis en la sociedad postmoderna de consumo, según la cual la calidad de un producto es certificado por su imagen y la cantidad de consumidores Para ellos, éxito, dones y crecimiento numérico son casi sinónimos. Olvidándose de los requisitos Bíblicos para la escogencia del liderazgo y de las características que de sus páginas emanan. En la comunidad evangélica de Esparza hace falta capacitar el liderazgo para que pueda conocer y entender sus propios cambios de humor, emociones e impulsos, y su efecto en los demás; también capacitarlos para controlar o reorientar impulsos y estados de ánimos perjudiciales, y por su trabajo, el líder necesita desarrollar una habilidad para entender las emociones de los demás. Una de las primeras actividades que senecesita en esta comunidad evangélica es la capacitación
Capacitación
Una de las deficiencias más sentidas dentro del liderazgo cristiano en Esparza es su falta de capacitación como ya dijimos. El líder debe ser una persona que se preocupa por su formación, por estar al día, por conocer a fondo las Escrituras, por estar al tanto del mundo en que vive.El debe estar abierto también al aprendizaje de otras personas, especialmente por las escuelas y universidades Teológicas. La soberbia, tan habitual en muchos pastores y líderes que se creen poseedores de la verdad, tan sólo conduce a posturas intransigentes, a actitudes inflexibles y, en definitiva, al error y doctrinas humanas. Es una gran equivocación pensar que el líder o pastor no debe pedir consejos a un subordinado temiendo que ello le lleve a perder autoridad. Todo lo contrario, la humildad del líder le hace crecer ante los ojos de su congregación y le ayuda a ganarse su apoyo. No aprovechar el conocimiento de los demás es un auténtico derroche. Cuando el líder se enfrenta a un problema comienza por informarse a fondo, por conocerlo en profundidad. (con independencia de que en ocasiones recurra al asesoramiento de expertos). Además, el líder debe ser una persona que se preocupa muy especialmente por la formación de su congregación. También favorecerá una cultura que fomente la formación, facilitando aquella ayuda que sea posible: organizando cursos, concediendo ayudas, valorando la formación de los miembros en su avance espiritual. En un mundo tan cambiante como el actual, el avance del evangelio y la sobrevivencia de una congregación residen principalmente en la valía y calidad de sus miembros, y en el trabajo de equipo.
Trabajo en equipo
En el liderazgo, el éxito depende en gran medida de rodearse de un buen equipo de personas, de gente especialmente competente. Nadie pueda tener éxito en solitario. La única manera de llevar a buen puerto un proyecto es apoyarse en los capaces. Además, el futuro de una congregación exige que el líder forme un excelente equipo que sea capaz de funcionar cuando él no esté. El líder debe tener la suficiente seguridad en sí mismo para no temer el rodearse de gente muy brillante, no teme que alguien le pueda hacer sombra. El método de selección, es elegir (saber detectar) a los llamados por Dios y aprobados por la iglesia, que cumplan con los requisitos Bíblicos. En nuestra zona, ésta selección por lo general es antojadiza o dedocrática por parte del pastor. Es importantísimo observar que el candidato a liderar, sea competente, con personalidad, con empuje, con ideas propias, que sepa funcionar con autonomía, pero leales y honestos. Sería un enorme error rodearse exclusivamente de gente que piense como el pastor, gente poco problemática y crítica. Creemos que no hay que temer que a las discrepancias de criterios, incluso a veces hay que fomentarlas ya que las discusiones hacen salir a la luz lo que uno piensa realmente (siempre que estas discrepancias no deterioren la unidad). El trabajo en equipo conlleva compartir información, estar abierto a discusiones, saber escuchar, ser receptivo a las buenas ideas que expongan otros. En definitiva, crear un ambiente participativo, en el que las personas puedan exponer libremente sus opiniones, sus ideas.
Para que un equipo funcione es esencial que haya armonía entre sus miembros, por lo que el pastor se ocupará por conseguir un ambiente de entendimiento entre sus colaboradores. Es fundamental que haya mucha comunicación dentro del equipo. Es necesario que sus miembros compartan la misma visión de la iglesia. Hay que evitar súper proteger a los miembros de la congregación, se tienen que acostumbrar a asumir responsabilidades. Por último, el líder no puede escoger a personas mediocres o principiantes, novatas e indiferentes, como dice la Escritura. Si lo hiciera así, terminaría deteriorando la efectividad del equipo de trabajo y afectando negativamente a la iglesia.
Comunicación
Entre las cualidades del líder suele destacar el ser un buen comunicador. Es esencial para “vender su visión", para convencer. De nada le valdría al líder tener una gran visión de futuro, si luego no sabe comunicarla, no consigue entusiasmar. Otro aspecto relacionado con la comunicación es la necesidad que tiene el líder de disponer de información de primera calidad, y para ello es necesario acudir a las fuentes cuando sea necesario, a no limitarse a confiar únicamente en la información que se recibe a través de los canales jerárquicos.
La comunicación tiene que fluir de manera descendente, pero también de manera ascendente y horizontal entre los distintos departamentos o ministerios. La información hay que compartirla; dentro de la iglesia no se pueden aceptar departamentos o misterios estancos que oculten información. Hay que luchar contra el secretismo. La actitud que el líder adopte hacia la información (compartirla o no, accesibilidad o no, puertas abiertas, y otros.) influirá decisivamente en el modelo que termine imperando en la congregación. Resulta muy útil propiciar que los miembros de la iglesia se conozcan (cenas, un día al aire libre, paseos organizados y otros.), ya que facilita la comunicación. El líder tiene que favorecer la transparencia informativa: dentro de la congregación y hacia el exterior. No se debe ocultar la información negativa por miedo a sus posibles consecuencias. Suele resultar más perjudicial si posteriormente esta información llega a conocerse: genera desconfianza, además los rumores tienden a exagerar la gravedad de la situación. Hay que favorecer la comunicación veraz dentro de la iglesia, evitar que ésta se maquille. No se puede matar al mensajero. Para terminar, debemos señalar que la comunicación comienza por saber escuchar.
Voluntariado
En un mundo evangélico donde el pastor por lo general adquiere su salario de la totalidad de entradas de diezmos, es interesante ver cómo los líderes de los cuales se rodea el pastor no gozan de salario (como un 99%). Por lo que observamos en el liderazgo de las iglesias de Esparza, hemos llegado a pensar que el líder voluntario es el resultado una vocación y una entrega generosa de ellos mismos, motivados principalmente por la fe, la humildad y eficacia desinteresada sin esperar ni recibir ningún tipo de compensación material. También ha sido una opción ética cargada de mucho amor, de ese amor que es el motor maravilloso cuya fuerza irresistible ha vencido al mal. Su gran motivación es la pasión por su trabajo, por motivos más allá de un sueldo o el prestigio. En estos voluntarios hemos visto un gran impulso para lograr objetivos, optimismo incluso ante el fracaso y un fuerte compromiso con Dios y su iglesia. La gran deficiencia de este voluntariado sigue siendo la falta de capacitación, en todo el sentido de la palabra.
Isaías 6:8 “Entonces oí la voz del Señor que decía: - ¿A quién enviaré? ¿Quién irá por nosotros? Y respondí: -Aquí estoy. ¡Envíame a mí! Creemos encontrar aquí el secreto del voluntariado, el profeta Isaías, no se preocupó por el salario, mucho menos por las consecuencias, dado que su tarea iba a endurecer los corazones encallecidos de un pueblo rebelde. La respuesta de Isaías aquí es instantánea. La visión de la Gloria, con el acto simbólico de limpieza, impresionó hondamente a Isaías, quien se coloca inmediatamente a la disposición de su dueño. Pese a las diferencias de las circunstancias del llamamiento de Moisés (quien entra en dudas) de Pedro (quien le niega) y Pablo (que al igual que Isaías responden inmediatamente), el resultado final es igual en todos ellos, llegando a ser completa la entrega en todos los casos. Es posible que al igual que Moisés, Pedro, Pablo y otros los líderes evangélicos de las diferentes iglesias de Esparza hayan respondido, lo importante aquí es ver como sin importar estas circunstancias, ellos han respondido a ese divino llamado.
Juan 13: 1, 17: Este texto habla mucho de lo que debe ser un líder, y más en un mundo posmoderno y deshumanizado. Creemos que nuestro corazón debe detenerse por unos momentos, para que aprendamos una buena lección. Jesús derramó agua de la jarra en el lavamanos. Colocó ésta en piso y procedió a lavar los pies de los discípulos. Luego los secó con la toalla con la que se ceñía la cintura. Uno de ellos reacciona. ¡El impetuoso e impulsivo Pedro! Y dice ¿tú me lavas los pies a mi? Quizás lanza esa pregunta porque el lavatorio era tarea humillante propia de esclavos. Parece que el apóstol Juan quiso destacar esta idea. Jesús se ciñó la toalla de modo análogo a como los esclavos se ceñían el delantal blanco. Con este acto, ¿no se presentaba a sí mismo como el gran Siervo? Esta es la calidad y cualidad que deben de tener sus discípulos, nosotros los que anhelamos el liderazgo. Seguir su ejemplo de humildad y de amor abnegado. Posiblemente éste era el pensamiento que había en la mente de Pedro cuando escribía: “Todos, sumisos unos a otros, ceñíos de humildad) Lo significativo no era el acto en sí de lavar los pies, sino el espíritu que lo inspiró; y ese espíritu de amor y humildad, sí debe seguir determinando las actitudes de servicio cristiano en todos los tiempos a los líderes cristianos
Conclusión:
Como hemos podido leer, el liderazgo que se ha desarrollado dentro de las iglesias de Esparza, ha sido condicionado en parte, por todo un contexto político, económico y religioso, desarrollado en Latino América. También la Posmodernidad ha dado su aporte en la formación del liderazgo y las recomendaciones bíblicas muy poco. Ante esta realidad, creemos que la efectividad del liderazgo que podamos ejercer en Esparza, va ha depender mucho de lo que nosotros podamos hacer, apuntando especialmente a la “RESPONSABILIDAD”. Según Covey la responsabilidad da alusión a dos palabras:
“responder” y “habilidad”, o sea, habilidad para responder correctamente. Consideramos que los líderes de Esparza debemos responder correctamente y con habilidad, al desafío que tenemos con la iglesia y la sociedad. También creemos que hay toda una mal formación generada por los eventos históricos que generaron algunos paradigmas nocivos. En pro de un cambio de paradigmas que nos ayuden a mejorar la formación de líderes capacitados, sanos y productivos en nuestra sociedad damos algunas recomendaciones .
Recomendamos
- Cambiar nuestros populares, antiguos y humanos paradigmas, para poner nuevos paradigmas basados en principios que nos aseguren transitar por caminos seguros: el regreso a la Santa Escritura, creando estudios a nivel de liderazgo. Generar entre los líderes un buen análisis de nuestra historia y una buena lectura del tiempo actual.
- Fijar nuestro rumbo y definir la razón de ser líderes dinámicos y eficaces en el cantón de Esparza, por medio de reuniones en donde podamos reflexionar sobre la presencia evangélica y el efecto transformacional que como iglesia podamos provocar en la comunidad.
- Anclar bien nuestro navío en las aguas profundas de las Sagradas Escrituras y conocer las corrientes políticas, económicas y religiosas que están prestas a arrastrar las pequeñas naves asiladas en la marina de Esparza, ya que nuestro Dios nos lo demanda, y transmitir este conocimiento a los feligreses.
Es un buen tiempo para redefinir y crear un nuevo, sólido y sano liderazgo en las iglesias de Esparza, utilizando cualidades que solamente nosotros los seres humanos creados por Dios poseemos: la autoconciencia, la conciencia moral y en especial la imaginación, con la cual podemos crear en nuestras mentes el tipo de líderes que deseamos ser, y tipo de sociedad que queremos formar y ponerlo por obra. Creemos que este trabajo puede ayudar a las expectativas que necesitan los líderes de la zona, ya que por medio de consultas telefónicas a pastores y líderes, constatamos que el problema de intransigencia es real y que el nivel académico de éstos es sumamente bajo.
La necesidad de buscar nuevos paradigmas sobre liderazgo, se hace patente y necesario ya que la deserción en la iglesia evangélica de Esparza crece cada día, amén a los excesivos abusos de autoridad y desconocimiento bíblico.
Queda una gran investigación por hacer, para aportar recursos que fortalezcan el liderazgo de las iglesias de Esparza, esto lo estaremos realizando más específicamente en el trabajo final de la Tesis de Grado.
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Cyril, Barber, Nehemías Dinámica de un líder. Ibid, p. 36
Gispert, Carlos. Atlas Universal de la Filosofía. Ibid, p.617
Gispert, Carlos. Atlas Universal de la Filosofía. Ibid, p.1004
Gispert, Carlos. Atlas Universal de la Filosofía. Ibid, p. 606
Según lo presenta Herman Ridderbos a través de todo su libro “La Venida del Reino I”.
Bright, John. La Historia de Israel. Ibid, p. 235.
Jeremías cap. 31; Malaquías 2:4-8
Sus principales representantes fueron A. Harnack; R.Bultmann; E. Troeltsch; A. Schweitzer y otros.
Dussel, Enrique. Sobre la Historia de la Teología en América Latina. Ibid, p. 132
Marín & Ketelhohn. Inversiones Estratégicas. Ibid, p.47.
Blanchard, Ken. Administración por Valores. Ibid,p.53
Covy, Stephen. Los 7 hábitos de la gente altamente efectiva. Ibid, p. 116.
(el cómo o actividades las desarrollaremos en el trabajo final más detalladamente)
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Pastor:
Rev. Eduardo Aparicio
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