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El trabajo Pastoral
y post ~ modernidad hoy

 

Introducción:

En el marco del Seminario Avanzado sobre el Ministerio Pastoral me ha parecido muy pertinente preparar la presente monografía relativo al tema del trabajo pastoral y en la consideración del contexto de la post-modernidad; que tanto preocupa a los pensadores evangélicos del nuevo milenio. Como se podrá comprobarse parto de cuatro tópicos principales.

Primero, se hace necesario considerar como base de este trabajo plantear la naturaleza del trabajo pastoral. La preocupación en este sentido no sería teologizar el tema del trabajo pastoral, sino más bien deducir mediante la exégesis ciertas pistas bíblicas que coinciden valiosas para la comprensión y fundamento del trabajo pastoral. Es decir, se procurará darle más valor al argumento bíblico que al teológico en sí mismo; esto, en la procura de una visión lo más práctica posible del tema en cuestión. Posteriormente se considerará el tema del llamamiento pastoral.  Tómese en cuenta que cada tema aquí descrito se irá desarrollando a partir de la consideración de ciertas preguntas o cuestiones fundamentadas en su momento. Estas cuestiones representan el eje del discurso planteado.

El trabajo pastoral como disciplina indisciplinada, es un tópico en mi opinión necesario e ineludible. Está incluido en un tercer punto, como puede observarse en el bosquejo. Será un apartado específico del tema anterior. Culmino con los desafíos pastorales en el contexto de la post-modernidad.

Observo en forma reiterada que el desarrollo del tema en general estará basado fundamentalmente en la investigación que demande las cuestiones propuestas en cada tópico o subtema.

Capítulo 1
La naturaleza del trabajo pastoral: llamado y vocación

El trabajo pastoral es de una naturaleza tan especial como 10 es igualmente la Biblia misma.  Los creyentes evangélicos solemos mostrarnos notablemente orgullosos de que nuestra Biblia sea no sólo nuestra regla de fe y conducta sino la Palabra misma de Dios. Pero enfáticamente, ¿cuál es el origen del trabajo pastoral? ¿En qué consiste básicamente la tarea pastoral?, dicho de otro modo, ¿cuáles son los elementos constitutivos básicos de la tarea pastoral?

En su obra publicada en 1982 llamada Principios y Alternativas de Trabajo Pastoral, el pastor Alberto Barrientos de una manera un poco sumera, sugirió la existencia de fundamentos propios de valor permanente y universal en el trabajo pastoral. Según él, la existencia de un Dios presente y activo en el mundo demuestra que Dios está intensamente preocupado y ocupado en la suerte del ser humano (Ibid, pag. 22). A ello puedo añadir que una de las imágenes favoritas de los profetas tienen el propósito de presentar a Dios precisamente con la figura de un pastor. Por eso Isaías, a modo de ejemplo, afirma:"El Espíritu de Jehová los pastoreó, como una bestia que desciende al valle; así pastoreaste a tu pueblo, para hacerte nombre glorioso... (63:14). Además: "Jehová te pastoreará siempre, y en las sequías saciará tu alma, y dará vigor a tus huesos; y serás como huerto de riego, y como manantial de aguas, cuyas aguas nunca falta,,," (58:11). Las ideas e imágenes veterotestamentarias relacionadas con el advenimiento del Mesías están permeadas de la idea y visión pastoral:
"Como pastor apacentará su rebaño; en su brazo llevará los corderos y en su seno los llevará; pastoreará suavemente a las recién paridas..." (Isaías 40:11). Aun la literatura sapiensal judía está permeada de la imagen vivida de Jehová el pastor; ejemplo notable y favorito para la comunidad cristiana universal lo es el salmo 23.

Muy significativas son las imágenes verbales de visión pastoral mesiánica en Ezequiel. Lo observó en tanto el contexto, que incluye todo el capitulo 34, se relaciona estrechamente con la restauración de Israel. Jehová levanta una voz protesta contra la actitud de los pastores de Israel que han descuidado Sus ovejas. La mención repetida, de hasta quince veces de la expresión "mis ovejas" ; que incluye a una de "mi rebaño" (34: 6, 8, 10,11, 12, 15, 17, 19,22 y 31) dicen mucho del carácter pastoral de Jehová. El está intensamente preocupado en el estado de Sus ovejas.  De ello observaremos algún principio permanente. El resultado de la exhortación y la indagación divinas, resulta en una promesa pastoral con carácter mesiánico: "Y levantaré sobre ellas a un pastor, y él las apacentará; a mi siervo David, él las apacentará, y él les será por pastor..." (Ezequiel 34:23). Ya el rey David habla sido enterrado. Su gloriosa gesta histórica era parte del sueño nostálgico de los israelitas. La promesa en si miraba hacia el futuro. Tenía su fuente en la preocupación de Jehová por el bienestar integral de su pueblo. Aun en tiempos de juicio, la actitud pastoral de Jehová es demostrada por los profetas: "Oíd Palabra de Jehová, Oh naciones, y hacedlo saber en las costas que están lejos, y decid: El que esparció a Israel lo reunirá y guardará, como el pastor a su rebaño... (Jeremías 31:10).

Otra fuente del valor de la figura pastoral de Jehová está asociada al mismo proceso de la historia de la salvación. Estas imágenes proféticas le dan colorido y entendimiento a los gestos divinos con respecto a la raza humana aun en términos generales. En medio de la caída de Adán y Eva, Jehová se encarga de evitar que ambos seres caídos tomen del árbol de la vida. Las imágenes que surgen del texto son algo dramáticas. En la reunión celestial se concluye que el hombre es como uno de ellos (los integrantes del Elohim), "sabiendo el bien y el mal: ahora pues, para que no alargue su mano, y tome también del árbol de la vida. y coma y vida para siempre... (3:22) Jehová Dios se mira en el texto bíblico tomando precauciones para "guardar el camino del árbol de la vida..."
(Génesis 3:34). La interpretación de este texto puede ser obviamente muy variable. Revela a mi entender la capacidad de la divinidad para establecer juicios morales por encima de sus criaturas. Unida a su conocimiento total de todas las cosas, incluyendo las consecuencias fatales del pecado, son la fuente de sus decisiones protectoras para la humanidad.

Pero no seria justo con el texto bíblico, hablar de un cuidado pastoral de Jehová hasta este momento. la virtud creativa de Jehová se deshace en un consciente y cuidadoso actuar de Dios,  dirigido a la preparación del ambiente  natural propicio para la primera pareja humana. Cuando los preparativos hubiesen acabado, la conclusión del autor bíblico señala: "Y vio Dios todo lo que había hecho y era bueno y en gran manera..." (Génesis 1:31). 

Luego, las indicaciones precisadas a la primera pareja representan un cuidado anticipado de la caída misma. Dios mismo no manipuló la libertad dada a la primera pareja, consideró el libre albedrío como un aspecto constituyente de la identidad humana. Pero advirtió las consecuencias del uso indebido de la libre elección, En este contexto, la libertad personal  exigía la responsabilidad moral. El hecho mismo de la creación de la mujer representa también un cuidado de Dios respecto al hombre, como concepto genérico específico. La expresión "ser ayuda idónea" implica que Dios  pensó en el bienestar de la raza humana a partir de la presencia misma de la mujer. Pero el hecho de que la naturaleza del ser mujer provenga de la esencia del mismo hombre responsabilizaba al hombre de la condición de la existencia de la mujer y de la raza humana en general. El hombre y la mujer parten de la misma esencia y poseen la misma identidad integral y vocación,  la responsabilidad tenía una dirección mutua. Ahora si consideramos que los actos creativos últimos de Dios en cada proceso revelan cierto orden de relevancia, al hombre se le dejó consignada la responsabilidad de proteger el acto creativo de la mujer, en este caso un acto culminante y pleno.
El cuidado pastoral a partir del Génesis tiene igualmente un valor que denuncia el aspecto ontológico de lo que aquí nos ocupa. Descubre la capacidad moral de un Dios que se dispone a compartir su gloria personal y creativa con una creación que heredará su carácter y naturaleza de cierto modo, Estos como "dioses" (Génesis. 3:22). tendrían la capacidad de elegir y de ser. la tensión entre la libertad y la voluntad directiva de Dios será elemento hasta paradójico que describe el centro mismo del ser humano. Representan pistas que aclaran la actitud pastoral de Dios respecto a los suyos. En síntesis, el cuidado de Dios incluía por naturaleza moral el establecimiento de limites morales. Sólo la idea de un ser superior regidor de toda cualidad moral colocaba a Dios en un nivel superlativo ante el ser humano, aun en su estado no caído. El hombre a pesar de sus cualidades esenciales era sobre todo una criatura, como todas las otras criaturas de la creación. Aun Dios hace recordar esto al identificarse como pastor: 'Y vosotras, ovejas mías, ovejas de mi pasto, hombres sois, y yo vuestro Dios, dice Jehová el Señor" (Ezequiel 34:31). El Génesis sencillamente aclara los limites dados por Dios a los agentes de su creación. Aunque en el caso de la serpiente sea difícil entender lo concerniente a este principio, la soberanía de Dios, piénsese, debió incluir sus propios parámetros limitantes a este ser de naturaleza extraña

Para no alargar esta discusión, por motivos de espacio, se observa también otras imágenes bíblicas que refieren al cuidado de Dios con los suyos. la actitud de Caín contrasta de manera superlativa con el carácter del Dios de la creación. Dios crea, habla y actúa, siempre con acciones redentoras y hasta paternalistas sí se quiere. El hombre entra en conflicto con su creador al elegir su propia dirección moral. El resultado, el ser humano se revela y cae en la violencia y en la degeneración. Hasta a Caín se le dio una oportunidad, según se presupone del texto (Génesis 4: &7), para enmendar su actitud. El vocablo Jatttáb del verso 7 se usa para pecado y sacrificio expiatorio. Jácques Ellul hace una observancia interesante respecto a la medida protectora de Dios hacia Caín,

Caín está completamente insatisfecho con la seguridad que Dios le ha concedido, y ahora busca su propia seguridad. Sin embargo, esta búsqueda no es diferente de su primer anhelo de la presencia de Dios, y su seguridad sólo puede ser hallada en Él.. Sólo cuando crea en Dios podrá ver que la señal que ha sido colocada en él (y en realidad en cada uno de nosotros?) es una garantía efectiva, porque es parte integral de la palabra de Dios. Y en cuanto a su seguridad buscará otra manera de procurársela. Y otra manera de satisfacer su ansia de eternidad. Tratará de atender sus necesidades en esas áreas. Está por tomar el camino errado, en el cual cada paso le aleja más de Dios..." (Ellul, La ciudad, pag..18)

Sólo pasan unas diez generaciones y la raza humana está en la mayor quiebra moral  Dios se arrepiente de haber creado al hombre ( actitud explicada a través del uso del relato antropomórfico) pero salva a Noé y a su familia y se inicia de nuevo con esta el curso de la historia humana.

Volviendo a las imágenes verbales de los escritos de los profetas judíos, es notable que Dios es presentado como el pastor de Israel. Cada israelita es una oveja del rebaño que es todo Israel. Hay vestigios de una visión pastoral extraisraelita, pero parece que los judíos no perciben el alcance de tal visión pastoral. Ello tiene que ver con la inclusión de otros pueblos y familias a la familia de Israel. Personajes como Jonás y su historia misionera, la historia de Rut, Rahab, y otros sugieren que el cuidado de Dios tenía alcances que sólo ocuparon el lugar de tipos o anticipos de una evangelización posterior, en las postrimerías de los tiempos, asociada con la predicación del evangelio a los gentiles.

Volviendo a nuestra pregunta inicial, partiendo de estos elementos mencionados aun de manera no profundizada, se concluye que la tarea pastoral está representada en la imagen de cuidado. Un pastor es alguien que tiene cuidado de su rebaño, vela por el bienestar integral de sus ovejas. Establece los limites necesarios de acuerdos con las condiciones existentes. Establece los juicios personales de acuerdo con las circunstancias y de acuerdo con su propio carácter e intereses personales. Recuérdese, el carácter del pastor tiene su fundamento exclusivo en el carácter de Dios. El Espíritu Santo es el que modela el carácter de los pastores de Dios. Así, la figura del pastor tiene su mejor anticipo en la revelación pastoral de Jehová en el Antiguo Testamento y su cumplimiento definitivo en la persona de Jesús. la declaración de Jesús en los evangelios como pretensión pastoral representa la confirmación de ello. Jesús en el Nuevo Testamento es el Jehová del Antiguo Testamento. Él "Yo soy el buen pastor" (Juan  ) va de la mano con las credenciales personales de Jesús. El es singular no tan sólo en sus pretensiones. Estas son confirmadas en la singularidad de su carácter moral y personalidad. Si hay un evangelio que responde a esta vocación pastoral del Mesías es el de Juan. la vocación de cordero y pastor se presentan de manera paradójica en este evangelio. El discurso de Jesús allí tiene mucho de tono pastoral.

Ahora, ¿Cuáles son los elementos constitutivos básicos de la tarea pastoral? Esta es sin duda alguna, una pregunta muy pertinente y especifica respecto al trabajo pastoral. Demanda una respuesta bíblica concreta. Los elementos constitutivos básico de la tarea pastoral responderán a la naturaleza y vocación de la misión misma pastoral divina,  Dios tenía (y sigue manteniendo) un plan y una misión con la humanidad. El ministerio pastoral existe dado  el plan trazado por la divinidad respecto a la humanidad misma. El es la fuente y centro de todo llamamiento pastoral en tanto todo llamamiento ministerial converge con sus propósitos insondables con su creación. Cuando hay un divorcio e irreconciliación entre la tarea pastoral y los propósitos salvíficos y redentores de Dios, Él establece juicio. Por eso Dios reprocha la ausencia pastoral de los sacerdotes israelitas y establece juicios duros y contundentes respecto a ellos y su labor. No esperemos menos en el presente período de la gracia.

 

Un propósito especifico bíblico respecto la tarea del pastor es iluminado por el simple hecho de la actitud pastoral de Jehová. En la Biblia los cuidados de Dios para con Israel son innumerables. El es el autor de la creación, y se preocupa por su sustento y mantenimiento. "Los cielos cuentan la gloria de Dios", dice el salmista, pero añade además: "y la expansión denuncia la obra de sus manos..." (Salmo 91:1). Hay algo que sustenta y mantiene a la creación. Detrás de ese algo está la mano majestuosa de Jehová. El crea, habla y sobre todo actúa

Veamos a Israel por un momento. la tarea de cuidado era multifacético y entre más grande el rebano aumentaba la complejidad de esa tarea. Lo que es útil recalcar, en orden de importancia, es el hecho de que el descuido pastoral en Israel en tiempo de los profetas como Isaías, Ezequiel, Jeremías, Amós y otros, fueron sólo el resultado de la infidelidad al llamamiento, o a la falta de vocación al trabajo pastoral. Los sacerdotes no cuidaron las ovejas porque, por ejemplo, esta labor fue heredada, no dada mediando un llamamiento divino personal.  Tal es el caso del contraste entre el ministerio pastoral de los hijos de Leví y el llamamiento de Samuel.
Finalmente otro elemento se refiere a la naturaleza y vocación del llamado mismo, pero para lo cual tenemos un apartado especifico. Veamos pues, algunos pensamientos acerca del llamamiento pastoral de cara al contexto de la post-modernidad de la era presente.

Capítulo 2
El llamamiento pastoral y postmodernidad

Asumir el trabajo pastoral implica el establecimiento de la veracidad del llamamiento básico al ministerio, aun antes de iniciarlo. Hace años atrás un hombre que había abandonado el ministerio (después de predicar durante casi veinticinco años) se acercó a un joven ministro de manera casi acuciosa y en tono despectivo y auto justificativo a la vez: "A mí me engañaron al decirme que yo era pastor", al mismo tiempo que se deshacía en intentos de desanimarlo. Mantengo el criterio de desconocer esto como una excusa valedera, mucho menos después de un ministerio tan largo. El efecto fue contrario; aquella noche aquel joven sintió confirmado su llamamiento al ministerio pastoral. El pastoreado requiere permanencia y perseverancia en el contexto de crisis de valores vigente. Asumir el trabajo pastoral requiere también entonces, conocimiento certero respecta el momento (Zais im Leben) o situación de la vida que experimenta la cultura circundante. En medio de la situación de la vida referida el pastor debe preocuparse por la confirmación y veracidad de su llamado como la de los obreros que le rodean.  El aspecto más dominante de la situación de la  vida contemporánea es el surgimiento del post-modernismo. Ya me referiré al respecto.

Una vez que se confirma el llamamiento, (y tal confirmación puede durar de meses hasta algunos años) el hombre u la mujer llamados deben cuidar de sí mismos. la falta de credibilidad aminora la autoridad como siervos y pastores de Dios. No en balde el apóstol Pablo mandó a Timoteo: "Esto encarga a hombres fieles que sean idóneos para enseñar también a otros... "(Timoteo 2:2).  la falta de idoneidad para la labor pastoral perjudica ampliamente el cometido de los objetivos en el llamamiento. Esta idoneidad se comprueba, en parte, en la capacidad para la enseñanza. Todo maestro no debe ser pastor necesariamente, pero todo pastor debe ser maestro en alguna manera.  El llamamiento al pastorado, desde esta perspectiva, no tiene que ver absolutamente con la formación académica. Esto es un asunto relativo. Ya es preocupante que algunas escuelas bíblicas e institutos ofrezcan títulos de pastor. El reconocimiento pastoral es una atribución absoluta de la iglesia local que acompaña al candidato pastoral. la congregación debe animar, por supuesto, que los que evidencien llamados pastorales dediquen tiempo para su formación pastoral, inclusive académica. En el caso del modelo paulino la formación pastoral consistía básicamente en la tutoría apostólica y el lectura constante y permanente. Por cierto, el modelo de la preparación de maestros de la ley o escuela rabínica, ofreció algunos elementos rescatables para las escuelas catequistas cristianas del primero y segundo siglo de la era cristiana. Sin embargo, las escuelas seculares actuales, debe reconocerse con justicia, ofrecen la oportunidad de una educación ínter disciplinada, de lo que observaremos algunos detalles en el capitulo tercero de esta ponencia.
Finalmente el pastor debe estar claro de la naturaleza de su misión. ¿Por qué y para qué es pastor? ¿Cuál es su misión específica en medio de determinada congregación o contexto ministerial? Cada pastor ha de estar claro de su llamamiento y, debe cuidar de sí mismo a causa de ese llamamiento. Cuando Pablo establecía contactos con sus colaboradores y las iglesias que fundaba (y aun cuando no participó directamente en su fundación) dejaba bien establecido la naturaleza de su llamado. Ante los judíos declaró el haber sido escogido para ser un testigo de Jesucristo el Justo (Hechos 22:15). Su labor consistía en la predicación (anuncio o evangelización) y en la enseñanza de la Palabra de Dios o discipulado (Hechos 20:21).  Su ministerio apostólico específico consistía en el testimonio publico "del evangelio de la gracia dc Dios" (Hechos 20: 24)., como sabemos especialmente entre los gentiles.
Existe un margen muy estrecho entre la vocación pastoral y el sentido de misión. En cierta forma, la vocación pastoral es una forma, si se quiere, especializada del sentido de misión. Estoy de acuerdo con el hecho de que los cristianos, aun sin llamamiento pastoral especifico y personal, comparten con el pastor un sentido de misión común. Probablemente, la dirección, las características y la naturaleza del sentido de misión sean diferentes. Se requiere, sin embargo, que los cristianos sean profesionales o no lo sean; en el sentido estricto académico, estén impregnados de un sentido de misión estrictamente bíblico y no simplemente filantrópico y humanista. Esto quiere decir; es importante que estén plenamente convencidos de su labor como cristianos en medio de la cultura y la sociedad donde vivan. Es por este sentido de misión que ellos pueden identificar un claro propósito de Dios con sus vidas, y reconocer además la importancia de sus actividades profesionales o vocacionales para el extendimiento del Reino de Dios en la tierra. El llamamiento pastoral es, por lo tanto, la fuente que le da un sentido de misión especial a los ministros y ministras de Dios. Ya hemos visto, como ejemplo el sentido de misión testificado por Pablo en sus experiencias misioneras y documentos personales. Detrás de este sentido firme de misión estaba el llamamiento personal en el ministerio. Era tan fuerte que expresó en cierta ocasión:  "cuántas cosas eran para mi ganancia, las he estimado como pérdida por amor a Cristo...." (Filipense 3:7) Además:

"Para mí el vivir es Cristo, y el morir es ganancia. Mas si el vivir en la carne resulta  para mí en beneficio de la obra, no sé entonces qué escoger. Porque de muchas cosas estoy puesto en estrecho, teniendo deseo de partir y estar con Cristo, lo cuál es muchísimo mejor, pero quedar en la carne es más necesario por causa de vosotros..." (Filipenses 1: 21-23)

El apóstol nos confirma una razón esencial de la existencia del ministerio pastoral: se debe a un llamamiento que procede del Espíritu de Dios. Esto lo confirma en su discurso en Mileto: "Por tanto, mirad por vosotros, y por todo el rebaño en que el Espíritu Santo os ha puesto por obispos, para apacentar la iglesia del Señor. La cuál Él ganó con su propia sangre..."' (Hechos 20:28).  Podemos asegurar que la primera confirmación del llamamiento pastoral procede del mismo Espíritu Santo que ha llamado. Esta labor ejecutiva de la divinidad a través del Espíritu Santo es la que fundamenta esencialmente el trabajo pastoral. Hacerlo de otra manera es invadir un campo que sólo le compete al Espíritu Santo: es meterse en problemas. La razón de la labor pastoral es muy clara en el caso del texto que nos ocupa aquí. Apacentar la grey de Dios puede significar muchas cosas y todas ellas juntas representan el todo del trabajo y ministerio pastoral. La figura del pastor de ovejas, tan veterotestamentaria como la de las ovejas mismas, dice mucho de los diversos cuidados que se demandan de la labor pastoral. Un abandono de este significado propició la queja profética:

Cada pastor es responsable delante del Espíritu de Dios del uso de su llamamiento y labor pastoral.  Esta responsabilidad alcanza niveles insospechados en tanto el rebaño confiado ha sido comprado con la sangre preciosa del Hijo de Dios; lo que resalta aun más el carácter y naturaleza de la labor pastoral. Nos preguntamos, ¿Cómo identificar el llamado pastoral genuino? Sólo los frutos de la labor pastoral y la vida del pastor podrán dar muestras evidentes de la naturaleza del trabajo pastoral ejercido. El pastor que ha recibido el llamado del Espíritu Santo aprecia sensiblemente la confianza del mismo. Sabe que las ovejas no son suyas en el sentido estricto y real de la palabra. Depende además, de la guianza del Espíritu para el cumplimiento de la labor confiada. Recibe entonces de Él la misión y a la vez el sustento necesario para su debido cumplimiento y ejercicio. Esto produce en él la vida del pastor una espiritualidad de pastoreo que glorifica y dignifica el propósito divino restaurador en la creación, propósito que se manifiesta y reproduce en la historia de la salvación. Otra cuestión final aquí presentada es, ¿qué presupuestos bíblicos son válidos para comprender el llamado pastoral? Como hemos observado existen figuras y paradigmas suficientes en el Antiguo y Nuevo Testamento para ser una fuente extensa de valores en el sentido apuntado. Ofrecen alternativas de comprensión en cuanto a la funcionalidad y espiritualidad del liderazgo pastoral. Un resumen de algunas de ellas incluye, por ejemplo:

  1. La visión proveedora y protectora que se desprende del carácter de Jehová descrito por los profetas y los escritores sapienciales.
  2. La exhortación y los juicios hechos a los líderes o pastores de Israel durante la presencia de los profetas clásicos y la existencia de la monarquía israelita.
  3. La presentación personal que hacen los evangelistas en sus escritos respecto fa figura del Mesías, ejemplo Marcos y Juan.
  4. El papel que ejercieron los apóstoles en el cuidado y mantenimiento de las comunidades cristianas.

Sin embargo, principalmente la genuidad de un llamamiento pastoral se puede percibir en la ausencia de un sentido de misión observado en un momento.  La carencia de ese producirá muchos problemas: falta de perseverancia, motivaciones diversas no pastorales, despreocupación por las ovejas, descuido de la vida personal, etc, que al fin y al cabo, tarde o temprano, producirán crisis notables en el ministerio pastoral representado. La ausencia de vocaciones pastorales se explica mayormente al hecho de que existen muchas personas que no se han confrontado a la realidad de un llamamiento personal en sus vidas. Otros están muy ocupados en sus quehaceres "mundanos" hasta el punto que no escuchan el llamamiento impartido. Ellos han sido seducidos por la onda de la post-modernidad. En el círculo de la vivencia post~modernista no hay lugar para la pasión vocacional ni mucho menos de carácter religiosos. Esto por cuanto el pragmatismo del este mundo ha establecido y hasta oficializado la muerte de los ideales. El llamamiento pastoral y el ministerio pastoral aludido no concuerdan con la filosofía existencialista de la post-modernidad. Los que se atreven a asumir tareas de tal naturaleza no están a tono con las demandas (caprichos) de la sociedad de un mundo así. En un mundo así no hay lugar para las convicciones religiosas que no sean aquellas que forman parte de la identidad post-modernista. Están desfasados y viven en el mundo jurásico. El post-modernismo así, atenta contra el sentido de misión y sin sentido de misión no hay ni llamamiento ni trabajo pastoral.

Capítulo 3
El trabajo pastoral como disciplina ínter disciplinada.

Aquí preguntamos, ¿es el llamamiento pastoral una disciplina? ¿En qué sentido se reconocen el llamamiento pastoral y el ministerio pastoral una disciplina? Ciertamente el ministerio pastoral es una disciplina. Me da la ingrata impresión que la corriente actual de nuestro mundo post-moderno ha hecho en muchos crédulos evangélicos del ministerio pastoral una expresión light adicionada.  La falta de vocaciones pastorales por un lado, y por otro el apresuramiento y el emocionalismo han hecho de la tarea pastoral algo liviano y rápido. Cuán lejos de la verdad es esto. Por supuesto el fenómeno es más complejo de lo aquí observado. En mi opinión, con todos sus aspectos incongruentes a veces, la disciplina del discipulado pastoral que incluía la vida de seminario o del instituto influía favorablemente en el carácter del candidato a ministro. Allí, sólo los que tomaban en serio su vocación pastoral soportaban las duras disciplinas que imponían, a veces con espíritu militarista, algunos directores de esos seminarios. No debemos olvidar que los discípulos de Jesús fueron participantes de una disciplina formativa que tuvo como campo de formación y entrenamiento un territorio extenso de 120 km de largo por 50 Km. de ancho, la Palestina de entonces; terreno que tuvieron que caminar guiados por el mejor de los maestros: Jesús de Nazareth. Los pueblos y aldeas de todo este extenso territorio fueron visitadas y evangelizadas. La mayoría de las veces el recorrido se hacia de pie o caminando bajo el abrasador sol del medio oriente. No sé cuántos de los actuales pastores hubiéramos soportado tal disciplina iniciadora, aun con motocicletas. Pero de seguro de saberlo anticipadamente lo hubiéramos pensado muchas veces, o fracasado en el seguimiento a Él

El llamamiento pastoral es una disciplina porque consiste en la consagración hacia una tarea. Tal consagración demanda dedicación y esfuerzo. Se requiere disciplina para las diversas pareas de la vida del ministro de Dios. Un pastor perezoso que no le guste leer, tendrá problemas para lograr un desarrollo o crecimiento del área doctrinal o intelectual.
Tarde o temprano tales actitudes traerán prejuicio para la practica ministerial. l-a ausencia de las disciplinas clásicas: la oración, el ayuno, la lectura devocional de la Palabra de Dios, el testimonio continuo del evangelio, son para muchos pastores elementos desconocidos en la vida pastoral. Ponen en peligro nuestra práctica pastoral. Hay pastores que tienen el complejo de burbuja cibernética espiritual. Tienen la presunción que todo lo pueden recibir y conocer, y que nada, ni nadie ni ninguna tentación les va a tocar a perjuicio de su vida espiritual personal
El futuro del pastor está consignado en el llamamiento mismo. Dios es el que elige y decide el quehacer y destino de sus siervos. Cuando Pablo se rinde ante Jesús, se rinde ante el llamado que este le hiciera y recibe sin objeción alguna el destino que le ha sido preparado. Sin embargo, el llamamiento al ministerio es ante todo un llamamiento ante Él. El resultado de este encuentro da como resultado la tarea  La consagración a la tarea es el resultado inmediato de la consagración de la persona. Pablo lo dice en los siguientes términos: "Creí, por lo tanto hablé" (II Corintios 4:13). Desde esta perspectiva el ministerio pastoral es el resultado de un encuentro con Dios. Es una expresión a la vez de la soberanía de Dios, pues no a todos llama como pastores. Él sale al encuentro de los que ha asignado para labores especiales como el pastorado. De ese encuentro surge el llamamiento pastoral. El deber del ministro o ministra de Dios es el de mantener viva la llama de ese llamamiento que ha recibido; eso se adquiere solamente a través de la disciplina. La presencia del sentido de misión estimula en el pastor sincero la dedicación al llamamiento recibido.
Todo pastor debe considerarse como favorecido y dignificado por semejante llamamiento. Se trata del llamamiento del Pastor de pastores. Por otra parte, ya en relación con el trabajo pastoral mismo, la disciplina ayuda al entendimiento de esa tarea y a la perseverancia en la consecución de esa tarea, Como puede verse aquí, tanto el llamamiento pastoral como el trabajo pastoral están sujetos a la disciplina. Esta disciplina debe entenderse en términos de sujeción, consagración, preparación académica o bíblica, formal o no formal; la toma en cuenta de todos aquellos factores positivos que favorezcan el desarrollo y cumplimiento del ministerio pastoral.

Aquí surge otra cuestión adicional, ¿Qué se entiende del trabajo pastoral como una disciplina ínter disciplinada? Entiendo con ello una cualidad adicional de la disciplina en la vida pastoral más asociada con la funcionalidad del trabajo pastoral.

Debemos considerar primero, que nuestro mundo actual ha entrado a la era de la post-modernidad que se caracteriza entre otras cosas por ser un inundo ínter disciplinado. Es un fenómeno de lo que se ha llamado el mundo como aldea global. Esto significa que el nivel de crecimiento del conocimiento y de
comunicaciones han acercado las fronteras entre los diversos miembros de nuestra comunidad racial universal al punto de convertirnos en una aldea global. No hay campo de conocimiento que sea verdaderamente específico sino interrelacionado.  Las diversas disciplinas de conocimiento e investi­gación representan un patrimonio cultural insospechado en su valor. Matew Dogan lo da a entender cuando observa en su obra Las Nuevas Ciencias Sociales: "Cada disciplina posee su patrimonio, un capital acumulado gracias al trabajo de numerosos científicos. Este patrimonio ha llegado a formar parte del dominio público. .." (1991: 3~35). Esto significa muchas ventajas, por ejemplo señala Dogan "con el patrimonio a su disposición, cada investigador puede partir de un nivel mucho más elevado que sus predecesores". Él observa como la innovación es producto de esfuerzos anteriores. Conside­rando la tarea pastoral una disciplina relacionada con la teología, la ética, la administración, la psicología y hasta la antropología (especialmente cultural), se mira conveniente la asociación a otros campos de conocimiento e innovación científica con el fin, de hacer más actual y pertinente nuestro cometido misional,  Dogan mismo señala que las perspectivas diferentes permiten advertir aspectos nuevos de un fenómeno conocido desde hace mucho tiempo (Ibid, p. 179). Considerando la opinión de Dogan respecto a los paradigmas representados en las diversas disciplinas de conocimiento e investigación:

"La interacción entre paradigmas no sólo conduce a modificar el modo en que se formulan las preguntas, sino también a realizar innovaciones, mediante la confrontación de dos grandes conjuntos de teorías y descubrimientos.  Los paradigmas no son únicamente series de interrogantes, sino también series de respuestas que constituyen un patrimonio, así como un vocabulario y un conjunto de métodos... muchas anomalías provienen de un conflicto territorial entre disciplinas y de contradicciones entre paradigmas formulados de cada uno de las fronteras... tal confrontación obliga a los científicos a mejorar sus teorías, a sintetizarlas con otras, incluso a abandonarlas por completo. En este ultimo caso, cuando es necesario renunciar a los paradigmas existentes, las fronteras de las disciplinas científicas constituyen lugares privilegiados para buscar otros paradigmas... (Dogan, pag. 183-184)
Debemos estar percatados de los que significa esto en términos de nuestro campo y dominio de interés. La interdisciplinariedad en el ministerio pastora es importante para la reformulación e innovación permanente de todo lo que implica el ministerio pastoral como disciplina o campo de conocimiento. La ausencia de paradigmas pertinentes de trabajo pastoral o la presencia de paradigmas obsoletos pueden ser causa misma de la falta de visión ínter disciplinada de la tarea pastoral. Pueda ser que las preguntas no sean adecuadas o que las respuestas no sean pertinentes, en todos caso nos encontramos la necesidad de reformulación del paradigma pastoral vigente en nuestras comunidades particulares. El contacto con otras disciplinas puede iluminar aun más nuestro trabajo pastoral y darle profundizaciones insospechadas.  Un mayor acercamiento con los creyentes que tienen vocaciones en otras disciplinas, pero con sentido de misión concretos, pueden ayudar al enriquecimiento de la misma labor y disciplina pastoral. Debemos reconocer que la antropología, la psicología y la sociología son varias de las disciplinas que en las últimas décadas han interrelacionado con la disciplina pastoral en la búsqueda de respuestas y modelos pastorales pertinentes.


Pastor:
Rev. Eduardo Aparicio