Esta Confesión fue compuesta por Guido De Brés, quien se sirvió de la Confesión de las iglesias de Francia, de 1599 (la llamada confesión galiana). En la noche del 1 al 2 de noviembre de 1561 fue arrojado el texto de esta confesión, junto con una carta al Rey Felipe II, encima del muro del Castillo de Tournai. No es seguro si el Rey llegó a leer la carta y la Confesión. Fue escrita en francés y la traducción al holandés tuvo lugar en 1562.
La reunión eclesiástica de Wezel (1562) aceptó la Confesión Belga como documento que los pastores tenían que firmar. En los puntos principales todo el confesar cristiano es tratado en su orden, comenzando con la doctrina acerca de Dios y terminando con la escatología. En el famoso sínodo de Dort, en 1618-1619 se fijó el texto como autorizado y se declaró como obligatorio
Artículo 1
Todos nosotros creemos con el corazón y confesamos con la boca1, que hay un ser espiritual2, único y simple3, al que llamamos Dios: eterno4, incomprensible5, invisible6, inmutable7, infinito8, todopoderoso9, perfectamente sabio10, justo11, bueno12 y fuente superabundante13 de todos los bienes.
1. Rom.10:10. --2. II Cor.3:17; Jn.4:24. --3. Ef.4:6; I Tim.2:5; Dt.6:4; Mal.2:10. --4. Is.40:28. --5. Is.40:18-25. --6. Col.1:15; I Tim.6:16. --7. Sant.1:17. --8. Sal.145:3. --9. Is.40:12. --10. Is.40:13-14. --11. Is.40:(13)14. 12. Mt.19:17. --13. Jer.2:13.
UN SER ESPIRITUAL: La Biblia no nos proporciona una definición de Dios. La aproximación más cercana a eso, se encuentra en las palabras de Cristo a la mujer samaritana “Dios es Espíritu” (Juan 4:24). Esto indica que Dios tiene un Ser real, enteramente original y distinto del mundo, y que este Ser, verdadero o real, es inmaterial, invisible, y sin composición o extensión. En la espiritualidad se incluye el pensamiento de que todas las cualidades esenciales que pertenecen a la idea perfecta del Espíritu se encuentran en Dios; y que El es un Ser consciente por sí y determinado por sí. Puesto que es Espíritu en el más absoluto y en el más puro sentido de la palabra, no hay en El composición de partes. La idea de la espiritualidad necesariamente excluye la adscripción de cualquier semejanza de corporeidad a Dios, y de esta manera condena las fantasías de algunos de los primitivos gnósticos y de los místicos medievales, y de todos aquellos sectarios de la actualidad que adscriben un cuerpo a Dios. Ciertamente la Biblia habla de las manos, de los pies, de los ojos, de los oídos, de la boca y de la nariz de Dios, pero al hacerlo habla de El antropomórfica o figurativamente, puesto que El trasciende nuestro conocimiento humano, y de El solamente podemos hablar en forma de tartamudeos al estilo de los hombres. Al adscribirle espiritualidad a Dios afirmamos también que El no tiene ninguna de las propiedades que pertenecen a la materia, y que no puede ser discernido por los sentidos corporales. Pablo habla de El, como del “Rey eterno, inmortal, invisible (1Tm. 1:17), y en otra parte habla como el “Rey de reyes , y Señor de señores, El único que tiene inmortalidad, que habita en luz inaccesible, a quien ninguno de los hombres ha visto ni puede ver, al cual sea la honra y el imperio sempiterno” (1Tm 6:15-16)
SER UNICO: Dios existe por sí mismo. La base de su existencia se encuentra en El mismo. A veces, esta idea se expresa diciendo que El es su propia causa; pero esta expresión difícilmente puede ser acerada, puesto que Dios no tiene causa; El existe por la necesidad de sí propio y por tanto, necesariamente. El hombre al contrario, no existe necesariamente, y tiene la causa de su existencia fuera de sí mismo. (Juan 5:26)-- El es independiente de todas las cosas , y que todas las cosas existen solamente por causa de El Salmo 94:8 – Is. 40:18 – Hch. 7:25 y en afirmaciones que implican su independencia de voluntad Daniel 4:35 Romanos 9:19; Ef. 1:5 Apoc. 4:11; su independencia de poder, Salmo 115:3 y su independencia de designio Salmo 33:11
INMUTABILIDAD: Es aquella perfección, por medio de la cual, Dios se despoja de todo cambio no solamente en su Ser, sino también en sus perfecciones, propósitos y promesas. En virtud de este atributo queda exaltado sobre todos los sucesos, y esta libre de todo aumento o disminución, de todo crecimiento o decadencia de su Ser y en sus perfecciones. Su conocimiento y planes, sus principios morales y voliciones permanecen para siempre los mismos. Hasta la razón nos enseña que ningún cambio es posible en Dios. Ex. 3:14; Sal. 102: 26-28; Is. 41:4 Is. 48:12; Mal. 3:6; Rom 1:23 Heb. 1:11; Santg. 1:17
INFINITO: Es aquella perfección suya por medio de la cual queda libre de todas las limitaciones, esto implica que Dios no puede estar limitado por el Universo, por el tiempo – espacio del mundo, o confinado al Universo.
ETERNIDAD: La infinidad en relación con el tiempo se llama eternidad. La forma en que la Biblia describe la eternidad de Dios es simplemente diciendo que su duración abarca edades sin fin. Salmo 90:2; 102:12; Ef. 3:21. Esta duración infinita se prolonga tanto hacia el pasado como hacia el futuro. Nuestra existencia está dividida en días semanas, meses y años; pasado, presente y futuro; pero en la vida de Dios no cabe semejante división. El es eterno “YO Soy”. Su eternidad puede definirse como aquella perfección divina por medio de la cual El se eleva sobre todas las limitaciones temporales, todas sus sucesiones de momentos, y goza de la plenitud de su existencia en un indivisible presente.
EL CONOCIMIENTO: Se presenta en la Biblia como luz y por tanto como perfecto en su vida intelectual. Se define como aquella perfección divina por medio de la cual, El, en una manera completamente única, se conoce y conoce todas las cosas posibles y actuales en un acto sencillísimo y eterno. 1Sam. 2:3; Job 12:13; Salmo 94:9; 147:4; Is. 29:15; 40:27-28.
JUSTICIA: Es aquella rectitud de la divina naturaleza, en virtud de la cual Dios es infinitamente justo en sí mismo y también es aquella perfección de Dios por medio del cual El se mantiene en contra de toda violación de santidad y deja ver en todo sentido que El es Santo. Esdras 9:15; Neh. 9:8; Salmo 119:137; 145:17; Jer. 12:1 ; Juan 17:25; 2Tim. 4:8