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Artículo 11 Asimismo creemos y confesamos, que el Espíritu Santo procede eternamente del Padre y del Hijo; no siendo hecho, ni creado, ni tampoco engendrado, sino sólo procediendo de ambos; el cual, en orden, es la tercera Persona de la Trinidad; de una sola misma esencia, majestad y gloria con el Padre y el Hijo; siendo verdadero y eterno Dios, como nos enseñan las Sagradas Escrituras1. ------------ 1. Gen.1:2; Sal.33:6; Is.32:15; Jn.15:26; Sal.104:30; Jn.14:16;14:26; Mt.28:19; Rom.8:9; I Cor.3:16; 6:11; Hch.5:3. No creemos guardar solamente la doctrina de la deidad de Cristo sino que también la deidad y personalidad del Espíritu Santo. Porque según la Escritura, es el Espíritu Santo quien en el autor de la regeneración y fe, de conversión y santificación. Por medio del Espíritu Santo tenemos la comunión con el Padre y el Hijo. El es principio de la salvación tanto en el cristiano como en la Iglesia. Sin El, Dios estaría muy lejos de nosotros, sin alcance. Más bien, el Espíritu Santo es la persona en la Trinidad por medio de la cual la Trinidad se hace completa. Sin El, no habría unidad en la Trinidad. Entonces la doctrina de la deidad y la personalidad del Espíritu Santo es importante. A. El Espíritu Santo es una persona (que el Espíritu Santo procede eternamente del Padre y del Hijo no siendo hecho, ni creado) Esta doctrina ha sido y sigue siendo rechazada por los unitarios y muchos otros. Unos han enseñado que el Espíritu Santo es una criatura creada como el Hijo (arrianismo). Otros rechazan la Trinidad porque dicen que en ninguna parte de la Escritura es el Espíritu Santo directamente llamado Dios, ni tampoco se enseña adorarle a El, y que en todas partes de las Escrituras a El se ve como un regalo o poder de Dios, y no como una persona distinta de la Trinidad sino como a Dios mismo porque la Escritura misma le describe a Dios como un Espíritu. Contra esos rechazos mantenemos que la Escritura enseña la personalidad del Espíritu Santo, eso es, que el Espíritu Santo es una persona distinta. En 1Co. 2:10 y 1Co. 12:11, la Escritura ascribe al Espíritu una mente y una voluntad, características de una personalidad. En Juan 14:16 se distingue a El de Cristo como el Consolador. El Espíritu habla de sí mismo como “a mi”, en Hechos 13:2. El hace juicio, Hechos 15:28. El habla, enseña. guía, Juan 14:26, ora en Romanos 8:27; hace y da testimonio en Juan 15:26 y otros. Es posible resistirlo y contristarlo Hechos 7.51 y Efesios 4:30, blasfemarlo Mt. 12:28-32. A este último pecado no se puede perdonar, más terrible es que blasfemar al Padre o al Hijo. Se pone de manifiesto, entonces, que el Espíritu es en la Escritura descrito como una persona distinta. B. Es de una sola misma esencia, majestad y gloria con el Padre y el Hijo. Nombres divinos son dados a El Hechos 5.3-4; 1Co. 3:16. También Éxodo 17:7 y Números 14:11-22 donde nos dice que Israel tentó a Jehová, junto con Salmos 95:9 e Isaías 63:10 donde nos dice que tentaron al Espíritu Santo. Atributos divinos son ascrítos a El como omnipresencia, Salmo 139:7-9, omnisciencia Hechos 1.16, 1Co. 2:10, omnipotencia 1Co. 12:11, Lucas 1:35, Romanos 8:11 Obras divinas, como la creación, Génesis 1.2, Salmo 104:30, y milagros Mateo 12:28. También honor divino Mateo 28:19, 2Co.13:14, Apoc. 1:4-5. C. “Ni tampoco engendrado, sino solo procediendo de ambos” El hijo es engendrado del Padre. El Espíritu Santo no es engendrado como si fuera un segundo hijo del Padre. Ni tampoco es El engendrado del Hijo como algunos enseñaron. Sino que procede del Padre, pero no solo del Padre como sigue enseñando la iglesia griega oriental, lo cual pone al Espíritu al lado del Hijo y algo desconectado. También procede del Hijo. En la Escritura lo llama el Espíritu de Cristo, Gálatas 4:6 Filp. 1:19. El Hijo también le envía el Espíritu, Juan 14:16-26. D. En orden, es la tercera Persona de la Trinidad. Como tercera persona en la Trinidad, donde el Padre es primero y el Hijo segundo, el Espíritu completa la Trinidad. La lleva a la consumación. Sin El le faltaría a la Trinidad la unidad. Mientras en un sentido las tres personas de la Trinidad hace la misma obra, cada una tiene su orden especial en aquella obra. Esto ha sido llamado la “economía de la Trinidad”. El Espíritu es especialmente prominente en adornando (los últimos detalles), llevando todo en la naturaleza y gracia a la consumación. Hay cierto orden de prominencia en la historia de revelación también. El padre fue prominente en el Antiguo Testamento, el Hijo en la encarnación y lo que seguía, y el Espíritu Santo en el período de Pentecostés hasta ahora. E. Siendo verdadero y eterno Dios Le debemos al Espíritu Santo, tanto como al Padre y al Hijo, todo honor, adoración, culto y alabanza. |
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