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Artículo 3
Confesamos, que esta Palabra de Dios no fue enviada ni producida por la voluntad de hombre alguno, sino que los santos hombres de Dios, siendo guiados por el Espíritu Santo, la hablaron, conforme dice el apóstol Pedro1. Después, Dios, por un cuidado especial2 que El lleva de nosotros y de nuestra salvación, mandó a sus siervos los profetas y apóstoles3 consignar por escrito Su Palabra revelada; y El mismo escribió con Su dedo las dos tablas de la Ley4. Por esta razón, a tales escritos los denominamos: santos y divinas Escrituras.
------------1. II Pe.1:21. --2. Sal.102:18. --3. Ex.17:14; 34:27. --4. Dt.5:22; Ex.31:18.
Este artículo nos da un panorama más amplio en cuanto a “su Santa y Divina Palabra”, mencionado en el artículo anterior, como uno de los dos medios por los cuales Dios se nos revela. En vista de que todo nuestro conocimiento de Dios para nuestra salvación viene de esta fuente (Su Santo y Divina Palabra), y que el valor de todo lo que queda de confesión Belga, depende de ella, es muy importante saber si podemos confiar en ella, es necesario conocer el carácter de ella. Fe en la verdad de la Palabra es fundamental para nuestra creencia. Si usted no tiene la Palabra de Dios como infalible (sin error alguno), no tiene seguridad. ¿Cómo sabe si ella contiene la verdad o no? Todo sería en balde, si la Palabra no fuera verdad.
Hay dos cosas mencionadas en el artículo 3 que se puede clasificar bajo dos títulos: Revelación e Inspiración. Hay una oración aplicada a cada título. La última hace un resumen de las dos anteriores.
- LA PALABRA DE DIOS ES REVELADA: Primero que nada, la Palabra de Dios es una revelación de Dios, y en segundo lugar también un informe inspirado de dicha revelación. Eso quiere decir, que Dios nunca, ni en el principio o en ningún tiempo, le ha dado al hombre en ningún momento, una Biblia completa escrita por su dedo. Sí escribió con su Dedo la ley en dos tablas de piedra. Pero posteriormente, lo demás de Su revelación, lo tenemos por medio de la mano humana. La Biblia no calló milagrosamente como libro completo del cielo.
Ella pasó por los períodos de la historia. “Dios habló muchas veces y de muchas maneras en otro tiempo a los padres” Hebreos 1.1. La Biblia es un informe, inspirado, infalible, de la revelación de Dios. Hay que saber que las revelaciones no siempre precedieron las inspiraciones por períodos largos. A veces la revelación y la inspiración tomaron lugar al mismo tiempo. En un sentido el informe inspirado en sí mismo, es la revelación de Dios. La diferencia entre revelación e inspiración es un poco oscura pero importante.
La Biblia dice que la Palabra de Dios nos llegó para mostrarnos el camino de la salvación. Esa Palabra llegó al hombre en el Edén, y posteriormente vino otra vez, y otra vez, cada vez con más claridad y más amplia y más rica. La Biblia no es un informe de la revelación progresiva de Dios. Esta palabra revelada de Dios, nos vino en varias maneras, principalmente por medio de los profetas. Dios se reveló a sí mismo y reveló el camino de la salvación por medio de la comunicación directa, hablando en voz alta, cara a cara, por visiones, sueños, por los ángeles, y por los milagros, etc.
2 Pedro 1:21 dice:”Ningún profeta habló por su propia cuenta. Al contrario, todos ellos hablaron de parte de Dios y fueron guiados por el Espíritu Santo”. La Palabra profética de las Escrituras no llegó por medio de la interpretación privada; no nos llegó por la voluntad humana. No es algo hecho, ni inspirado por la mente humana. Pero los profetas fueron hombres santos de Dios, inspirados por El, empujados, “llevados”, por su Espíritu a hablar como hablaron. Entonces, aunque mucho de las Escrituras parece ser la palabra de los hombres, es en verdad la palabra misma de Dios, que hombres llevados por Dios hablaron.
- LA PALABRA INSPIRADA: “ Después, Dios, por un cuidado especial” Esta oración nos habla del informe escrito que tenemos de esta revelación especial de Dios para su pueblo. Que su Palabra revelada fue puesta en forma escrita y no dejada a la tradición oral (un método que hubiera sido muy inseguro) no se debe a la voluntad humana, ni a circunstancias secundarias, sino que se debe al cariño y cuido especial de Dios para con nosotros y nuestra salvación. Esto se debe a Su providencia especial.
El Espíritu Santo instruyó, dirigió y llevó a los autores de las Escrituras escribir, infaliblemente, (sin error) la Palabra de Dios. Mientras los profetas y los apóstoles fueron en un sentido los escritores de las Escrituras, en un sentido último, el Espíritu, de tal manera guió, alumbró y controló estos autores que, aunque siendo enteramente ellos mismos, escribieron algo que fue inspirado infaliblemente, un informe de la revelación de Dios, y a la vez una revelación suficiente para todas las edades, para todo el pueblo de Dios. La revelación infalible de Dios no está hecho de un informe falible, humano, donde uno necesita separar lo verdadero de los falso. La Palabra de Dios es en sí, la revelación de Dios para nosotros, lámpara a nuestros pies, lumbrera a nuestro camino, la guía que nos señala el camino infalible que nos dirige a través de este mundo hacia una ciudad mejor, celestial.
La conclusión es obvia: “Por esta razón, a tales escritos los denominamos: santos y divinas Escrituras”, santas, no manchadas por la corrupción humana ni por las mentiras del diablo; divinas, saliendo de la fuente del corazón y mente divina.
Falso o Verdadero
( ) La Biblia tiene algunos errores.
( ) La Biblia que tenemos hoy, no es la misma Biblia que tenía la gente de siglo XVI
( ) Hoy día, todo el mundo cree que la Biblia viene de la boca de Dios.
( ) Los católicos romanos consideran que la Biblia es la máxima autoridad.
( ) El término “La Palabra de Dios”, solo se refiere a la Biblia. |

Pastor:
Rev. Eduardo Aparicio
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