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EVANGELIO
SEGÚN FELIPE
1. Un hebreo hace un hebreo y se [le]
denomina de esta manera: «prosélito». Pero un prosélito
no hace otro prosélito; [algunos] son como [...] y crean otros;
[otros sin embargo] se contentan con llegar a existir.
2. El [esclavo] sólo aspira a ser libre y no ambiciona los bienes
de su señor; pero el hijo no es sólo hijo, sino que reclama
para sí la herencia del padre.
3. Los que heredan de los muertos están muertos ellos mismos y
son herederos de quienes están muertos. Los que heredan de quien
está vivo viven ellos mismos y son herederos de quien está
vivo y de quienes están muertos. Los muertos no heredan de nadie,
pues ¿cómo va a heredar el que está muerto? Si el
muerto hereda de quien está vivo, no morirá, sino que vivirá
con tanto mayor motivo.
4. Un hombre pagano no muere, pues realmente no ha vivido nunca, para
que luego (pueda) morir. El que ha llegado a tener fe en la verdad, ha
encontrado la vida y corre peligro de morir, pues se mantiene vivo.
5. A partir de la venida de Cristo, el mundo es creado, las ciudades son
embellecidas y se retira lo que ha fenecido.
6. Mientras éramos hebreos, éramos huérfanos: teníamos
(sólo) nuestra madre. Pero al hacernos cristianos surgieron un
padre y una madre para nosotros.
7. Los que siembran en invierno, cosechan en verano. El invierno es el
mundo; el verano es el otro eón . ¡Sembremos en el mundo
para que podamos cosechar en verano! Por ello es conveniente para nosotros
no hacer oraciones en invierno. Al invierno le sucede el verano; pero
si uno (se empeña en) cosechar en invierno, no hará cosecha,
sino que erradicará.
8. De la misma manera que uno como este, él [no] producirá
fruto —y no sólo [...]—, sino que incluso en el otro
sábado permanece [...] estéril.
9. Cristo vino para rescatar a algunos, para salvar a otros y redimir
a otros. Él rescató a los foráneos y los hizo suyos.
Él segregó a los suyos, pignorándolos según
su voluntad. No sólo al manifestarse se desprendió del alma
cuando le plugo, sino que desde el día mismo en que el mundo tuvo
su origen, la mantuvo depuesta. Cuando quiso vino a recuperarla, ya que
ésta había sido (previamente) pignorada: había caído
en manos de ladrones y había sido hecha prisionera. Pero Él
la liberó, rescatando a los buenos que había en el mundo
y (también) a los malos.
10. La luz y las tinieblas, la vida y la muerte, los
de la derecha y los de la izquierda son hermanos entre sí, siendo
imposible separar a unos de otros. Por ello ni los buenos son buenos,
ni los malos malos, ni la vida es vida, ni la muerte muerte. Así
que cada uno vendrá a disolverse en su propio origen desde el principio;
pero los que están por encima del mundo son indisolubles y eternos.
11. Los nombres que se dan (a las cosas) del mundo son susceptibles de
un gran engaño, pues distraen la atención de lo estable
(y la dirigen) hacia lo inestable. Y así quien oye (la palabra)
«Dios» entiende no lo estable, sino lo inestable. Lo mismo
ocurre con el «Padre», el «Hijo», el «Espíritu
Santo», la «Vida», la «Luz», la «Resurrección»
, la «Iglesia» y tantos otros: no se entienden los (conceptos)
estables, sino los inestables, de no ser que se conozca (de antemano)
los primeros. Éstos están en el mundo [...]; si [estuvieran]
en el eón, no se les nombraría nunca en el mundo ni se les
echaría entre las cosas terrenas; ellos tienen su fin en el eón.
12. Sólo hay un nombre que no se pronuncia en el mundo: el nombre
que el Padre dio al Hijo. Es superior a todo. Se trata del nombre del
Padre, pues el Hijo no llegaría a ser Padre si no se hubiera apropiado
el nombre del Padre. Quienes están en posesión de este nombre
lo entienden , pero no hablan de él; mas los que no están
en posesión de él no lo entienden. La verdad ha creado (dicersos)
nombres en este mundo, porque sin ellos es de todo punto imposible aprehenderla.
La verdad es (pues) única y múltiple por causa nuestra,
para enseñarnos a través de muchos este único (nombre)
por amor.
13. Los Arcontes quisieron engañar al hombre, viendo que éste
tenía parentesco con los verdaderamente buenos: quitaron el nombre
a los que son buenos y se lo dieron a los que no son buenos con el fin
de engañarle a través de los nombres y vincularle a los
que no son buenos. Luego —en el caso de que quieran hacerles un
favor— harán que se separen de los que no son buenos y los
integran entre los que son buenos, que ellos (ya) conocían. Pues
ellos pretendían raptar al que es libre y hacerlo su esclavo para
siempre.
14. Hay Potencias que [son] otorgadas al hombre [...], pues no quieren
que éste [llegue a salvarse] para que ellas consigan ser [...];
pues si el hombre [se salva], se hacen sacrificios [...] y se ofrecen
animales a las Potencias. [Es a éstas] a quienes se hacen tales
ofrendas, (que) en el momento de ser ofrecidas estaban vivas, pero al
ser sacrificadas murieron. El hombre, por su parte, fue ofrecido a Dios
estando muerto y vivió.
15. Antes de la venida de Cristo no había pan en el mundo. Lo mismo
que en el paraíso —lugar en que moraba Adán—,
había aquí muchos árboles para alimento de los animales,
pero no había trigo como alimento para el hombre. Éste se
nutría como los animales, pero al venir Cristo —el hombre
perfecto— trajo pan del cielo para que el hombre se nutriera con
alimento de hombre.
16. Los Arcontes creían que por su fuerza y por su voluntad hacían
lo que hacían; pero es el Espíritu Santo el que operaba
en todo ocultamente a través de ellos según su voluntad.
Ellos siembran por todas partes la verdad, que existe desde el principio,
y muchos la contemplan al ser sembrada; pero pocos de los que la contemplan
la cosechan.
17. Algunos dicen que María ha concebido por obra del Espíritu
Santo: éstos se equivocan, no saben lo que dicen. ¿Cuándo
jamás ha concebido de mujer una mujer? María es la virgen
a quien ninguna Potencia ha manchado. Ella es un gran anatema para los
judíos, que son los apóstoles y los apostólicos.
Esta virgen que ninguna Potencia ha violado, [... mientras que] las Potencias
se contaminaron. El Señor no [hubiera] dicho: «[Padre mío
que estás en] los cielos», de no haber tenido [otro] padre;
sino que habría dicho simplemente: «[Padre mío]».
18. El Señor dijo a los discípulos [...]: «Entrad
en la casa del Padre, pero no toméis ni os llevéis nada
de la casa del Padre».
19. «Jesús» es un nombre secreto, «Cristo»
es un nombre manifiesto. Por eso «Jesús» no existe
en lengua alguna, sino que su nombre es «Jesús», como
se le llama generalmente. «Cristo», sin embargo —por
lo que toca a su nombre en siríaco—, es «Mesías»
y en griego Cristos. Y todos los demás lo tienen asimismo con arreglo
a la lengua de cada uno. «El Nazareno» es (el nombre) que
está manifiesto en lo oculto.
20. Cristo encierra todo en sí mismo —ya
sea «hombre», ya sea «ángel», ya sea «misterio»—,
incluso al Padre.
21. Los que dicen que el Señor primero murió y resucitó,
se engañan; pues primero resucitó y (luego) murió.
Si uno no consigue primero la resurrección, <no> morirá;
(tan verdad como que) Dios vive, éste [morirá].
22. Nadie esconde un objeto grande y precioso en un gran recipiente, sino
que muchas veces se guardan tesoros sin cuento en un cofre que no vale
más de un maravedí . Esto ocurre con el alma: es un objeto
precioso (y) ha venido a caer en un cuerpo despreciable.
23. Hay quienes tienen miedo de resucitar desnudos y por eso quieren resucitar
en carne: éstos no saben que los que están revestidos de
carne son los desnudos. Aquellos que [osan] desnudarse son precisamente
[los que] no están desnudos. «Ni la carne [ni la sangre]
heredarán el Reino [de Dios]». ¿Cuál es la
(carne) que no va a heredar? La que llevamos encima. ¿Y cuál
es, por el contrario, la que va a heredar? La (carne) de Jesús
y su sangre. Por eso dijo Él: «El que no come mi carne y
bebe mi sangre, no tiene vida en sí». Y ¿qué
es esto? Su carne es el Logos y su sangre es el Espíritu Santo.
Quien ha recibido estas cosas tiene alimento, bebida y vestido.
Yo recrimino a los otros que afirman que (la carne) no va a resucitar,
pues ambos yerran. Tú dices que la carne no resucitará.
Entonces dime: ¿qué es lo que va a resucitar?, para que
podamos hacerte los honores. Tú dices que el espíritu (está)
dentro de la carne y que también esta luz está dentro de
la carne. Mas el Logos es eso otro que asimismo está dentro de
la carne, pues —cualquiera de las cosas a que te refieras—
(nada podrás aducir) que se encuentre fuera del recinto de la carne.
Es, pues, necesario resucitar en esta carne, ya que en ella está
todo contenido .
24. En este mundo, aquellos que se ponen un vestido valen más que
el propio vestido. En el reino de los cielos valen más (sin embargo)
los vestidos que quienes se los han puesto por agua y fuego, que purifican
todo el lugar .
25. Los que están manifiestos (lo son) gracias a los que están
manifiestos y los que están ocultos (lo son) por los que están
ocultos. Hay quienes (se mantienen) ocultos gracias a los que están
manifiestos. Hay agua en el agua y fuego en la unción .
26. Jesús los llevó a todos a escondidas, pues no se manifestó
como era (de verdad), sino de manera que pudiera ser visto. Así
se apareció [...] a los grandes como grande, a los pequeños
como pequeño, a los ángeles como ángel y a los hombres
como hombre. Por ello su Logos se mantuvo oculto a todos. Algunos le vieron
y creyeron que se veían a sí mismos; mas cuando se manifestó
gloriosamente a sus discípulos sobre la montaña, no era
pequeño: se había hecho grande e hizo grandes a sus discípulos
para que estuvieran en condiciones de verle grande (a Él mismo).
Y dijo aquel día en la acción de gracias : «Tú
que has unido al perfecto a la luz con el Espíritu Santo, une también
a los ángeles con nosotros, con las imágenes».
27. No despreciéis al Cordero, pues sin él no es posible
ver al rey. Nadie podrá ponerse en camino hacia el rey estando
desnudo.
28. Más numerosos son los hijos del hombre celestial que los del
hombre terrenal. Si los hijos de Adán son numerosos —a pesar
de ser mortales—, ¡cuánto más los hijos del
hombre perfecto, que no mueren, sino que son engendrados ininterrumpidamente!.
29. El padre hace un hijo y el hijo no tiene posibilidad de hacer a su
vez un hijo: pues quien ha sido engendrado no puede engendrar por su parte,
sino que el hijo se procura hermanos, pero no hijos.
30. Todos los que son engendrados en el mundo son engendrados
por la naturaleza, el resto por [el espíritu]. Los que son engendrados
por éste [dan gritos] al hombre desde aquí abajo [para ...]
de la promesa [...] de arriba .
31. [el que ...] por la boca; [si] el Logos hubiera salido de allí,
se alimentaría por la boca y sería perfecto. Los perfectos
son fecundados por un beso y engendran. Por eso nos besamos nosotros también
unos a otros (y) recibimos la fecundación por la gracia que nos
es común .
32. Tres (eran las que) caminaban continuamente con el Señor: su
madre María, la hermana de ésta y Magdalena, a quien se
designa como su compañera. María es, en efecto, su hermana,
su madre y su compañera .
33. «Padre» e «Hijo» son nombres simples; «Espíritu
Santo» es un nombre compuesto. Aquéllos se encuentran de
hecho en todas partes: arriba, abajo, en lo secreto y en lo manifiesto.
El Espíritu Santo está en lo revelado, abajo, en lo secreto,
arriba.
34. Las Potencias malignas están al servicio de los santos, después
de haber sido reducidas a ceguera por el Espíritu Santo para que
crean que están sirviendo a un hombre, siendo así que están
operando en favor de los santos. Por eso —(cuando) un día
un discípulo le pidió al Señor una cosa del mundo—
Él le dijo: «Píde a tu madre y ella te hará
partícipe de las cosas ajenas».
35. Los apóstoles dijeron a los discípulos: «que toda
nuestra ofrenda se procure sal a sí misma». Ellos llamaban
«sal» a [la Sofía], (pues) sin ella ninguna ofrenda
[es] aceptable.
36. La Sofía es estéril, [sin] hijo(s); por eso se la llama
[también] «sal». El lugar en que aquéllos [...]
a su manera [es] el Espíritu Santo; [por esto (?)] son numerosos
sus hijos.
37. Lo que el padre posee le pertenece al hijo, pero mientras éste
es pequeño no se le confía lo que es suyo. Cuando se hace
hombre, entonces le da el padre todo lo que posee.
38. Cuando los engendrados por el espíritu yerran, yerran también
por él. Por la misma razón un idéntico soplo atiza
el fuego y lo apaga.
39. Una cosa es «Echamoth» y otra es «Echmoth».
Echamoth es la Sofía por antonomasia , mientras que Echmoth es
la Sofía de la muerte, aquella que conoce la muerte, a la que llaman
«Sofía la pequeña».
40. Hay animales que viven sometidos al hombre, tales
como las vacas, el asno y otros parecidos. Hay otros, sin embargo, que
no se someten y viven solos en parajes desiertos . El hombre ara el campo
con animales domesticados y así se alimenta a sí mismo y
a los animales, tanto a los que se someten como a los que no se someten.
Lo mismo pasa con el hombre perfecto: con (la ayuda de las) Potencias
que le son dóciles ara (y) cuida de que todos subsistan. Por esto
se mantiene en pie todo el lugar, ya se trate de los buenos, de los malos,
de los que están a la derecha o de los que están a la izquierda.
El Espíritu Santo apacienta a todos y ejerce su dominio sobre [todas]
las Potencias, lo mismo sobre las dóciles que sobre las [indóciles]
y solitarias, pues él [...] las recluye para que [...] cuando quieran.
41. [Si Adán] fue creado [...], estarás de acuerdo en que
sus hijos son obras nobles. Si él no hubiera sido creado, sino
engendrado, estarías también de acuerdo en que su posteridad
es noble. Ahora bien, él fue creado y engendró (a su vez).
¡Qué nobleza supone esto!.
42. Primero hubo adulterio y luego (vino) el asesino engendrado de adulterio,
pues era el hijo de la serpiente. Por ello vino a ser homicida como su
padre y mató a su hermano. Ahora bien, toda relación sexual
entre seres no semejantes entre sí es adulterio.
43. Dios es tintorero. Así como el buen tinte —que llaman
«auténtico»— desaparece (sólo) con las
cosas que con él han sido teñidas, lo mismo ocurre con aquellos
a quienes Dios ha teñido: puesto que su tinte es imperecedero,
gracias a él resultan ellos mismos inmortales. Ahora bien, Dios
bautiza a los que bautiza con agua.
44. Ninguno puede ver a nadie de los que son estables de no ser que él
mismo se asimile a ellos. Con la verdad no ocurre lo mismo que con el
hombre mientras se encuentra en este mundo, que ve el sol sin ser el sol
y contempla el cielo y la tierra y todas las demás cosas sin ser
ellas mismas. Tú, en cambio, viste algo de aquel lugar y te convertiste
en aquellas cosas (que habías visto): viste al espíritu
y te hiciste espíritu; [viste a] Cristo y te hiciste Cristo; viste
[al Padre] y te harás padre. Por eso tú [aquí] ves
todas las cosas y no [te ves] a ti mismo; pero [allí] sí
te verás, pues [llegarás a ser] lo que estás viendo.
45. La fe recibe, el amor da. [Nadie puede recibir] sin la fe; nadie puede
dar sin amor. Por eso creemos nosotros, para poder recibir; pero para
poder dar de verdad (hemos de amar); pues si uno da, pero no por amor,
no saca utilidad alguna de lo que ha dado.
46. Aquel que no ha recibido al Señor es todavía un hebreo.
47. Los apóstoles antes de nosotros (le) llamaron así: «Jesús
el Nazareno, Mesías» —que quiere decir—: «Jesús
el Nazareno, el Cristo». El último nombre es «el Cristo»,
el primero «Jesús», el de en medio «el Nazareno».
«Mesías» tiene un doble significado: «el Cristo»
y «el Medido». «Jesús» en hebreo es la
«Redención», «Nazareno» es la «Verdad».
«El Nazareno» es, pues, la «Verdad». El Cristo
ha sido medido; «el Nazareno» y «Jesús»
son los que han sido medidos.
48. Si se arroja la perla a la basura, no por ello pierde su valor. Tampoco
se hace más preciosa al ser tratada con ungüento de bálsamo,
sino que a los ojos de su propietario conserva siempre su valor. Esto
mismo ocurre con los hijos de Dios dondequiera que estén, pues
conservan su valor a los ojos del Padre.
49. Si dices «soy judío», nadie se preocupará;
si dices «soy romano», nadie se inquietará; si dices
«soy griego, bárbaro, esclavo o libre, nadie se perturbará.
[Pero si dices] «soy cristiano», [todo el mundo] se echará
a temblar. ¡Ojalá pueda yo [...] este signo que [...] no
son capaces de soportar [...] esta denominación!.
50. Dios es antropófago, por eso se le [ofrece]
al hombre [en sacrificio]. Antes de que fuera inmolado el hombre se inmolaban
bestias, pues no eran dioses aquellos a quienes se hacían sacrificios.
51. Tanto las vasijas de vidrio como las de arcilla se construyen a base
de fuego. Las de vidrio pueden remodelarse si se rompen, pues ha sido
por un soplo por lo que han llegado a ser. Las de arcilla, en cambio —de
romperse—, quedan destruidas, pues no ha intervenido ningún
soplo en su construcción.
52. Un asno, dando vueltas alrededor de una rueda de molino, caminó
100 millas y cuando lo desuncieron se encontraba aún en el mismo
lugar. Hay hombres que hacen mucho camino sin adelantar un paso en dirección
alguna. Al verse sorprendidos por el crepúsculo no han divisado
ciudades, ni aldeas, ni creación, ni naturaleza, ni potencia o
ángel. ¡En vano se han esforzado los pobres!.
53. La Eucaristía es Jesús, pues a éste se le llama
en siríaco «Pharisata», que quiere decir «aquel
que está extendido». Jesús vino, en efecto, a crucificar
el mundo .
54. El Señor fue a la tintorería de Leví, tomó
72 colores y los echó en la tinaja. Luego los sacó todos
teñidos de blanco y dijo: «Así es como los ha tomado
el hijo <del Hijo> del hombre [...]».
55. La Sofía —a quien llaman «la estéril »—
es la madre de los ángeles; la compañera [de Cristo es maría]
Magdalena. [El Señor amaba a María] más que a [todos]
los discípulos (y) la besó en la [boca repetidas] veces.
Los demás [...] le dijeron: «¿Por qué [la quieres]
más que a todos nosotros?» El Salvador respondió y
les dijo: «¿A qué se debe el que no os quiera a vosotros
tanto como a ella?».
56. Un ciego y un vidente —si ambos se encuentran a oscuras—
no se distinguen uno de otro; mas cuando llegue la luz, el vidente verá
la luz, mientras que el ciego permanecerá en la oscuridad.
57. Dijo el Señor: «Bienaventurado es el que existe antes
de llegar a ser, pues el que existe existía y existirá».
58. La superioridad del hombre no es patente, sino oculta. Por eso domina
las bestias que son más fuertes que él y de gran tamaño
—tanto en apariencia como realmente— y les proporciona su
sustento. Mas cuando se separa de ellas, éstas se matan unas a
otras y se muerden hasta devorarse mutuamente por no hallar qué
comer . Mas ahora —una vez que el hombre ha trabajado la tierra—
han encontrado su sustento.
59. Si alguien —después de bajar a las aguas— sale
de ellas sin haber recibido nada y dice «soy cristiano», este
nombre lo ha recibido (sólo) en préstamo. Mas si recibe
al Espíritu Santo, queda en posesión de (dicho) nombre a
título de donación. A quien ha recibido un regalo nadie
se lo quita, pero a quien se le da un préstamo, se le reclama.
60. Lo mismo ocurre cuando uno ha sido [...] en un misterio.
El misterio del matrimonio [es] grande, pues [sin él] el mundo
no existiría. La consistencia [del mundo depende del hombre], la
consistencia [del hombre depende del] matrimonio. Reparad en la unión
[sin mancha], pues tiene [un gran] poder. Su imagen radica en la polución
[corporal].
61. Entre los espíritus impuros los hay machos y hembras. Los machos
son aquellos que copulan con las almas que están alojadas en una
figura femenina. Las hembras, al contrario, son aquellas que se encuentran
unidas con los que están alojados en una figura masculina por culpa
de un desobediente. Y nadie podrá huir de estos (espíritus)
si se apoderan de uno, de no ser que se esté dotado simultáneamente
de una fuerza masculina y de otra femenina —esto es, esposo y esposa—
provenientes de la cámara nupcial en imagen. Cuando las mujeres
necias descubren a un hombre solitario se lanzan sobre él, bromean
con él (y) lo manchan. Lo mismo ocurre con los hombres necios:
si descubren a una mujer hermosa que vive sola, procuran insinuarse e
incluso forzarla con el fin de violarla. Pero si ven que hombre y mujer
viven juntos, ni las hembras podrán acercarse al macho ni los machos
a la hembra. Lo mismo ocurre si la imagen y el ángel están
unidos entre sí: tampoco se atreverá nadie a acercarse al
hombre o a la mujer.
Aquel que sale del mundo no puede caer preso por la sencilla razón
de que (ya) estuvo en el mundo. Está claro que éste es superior
a la concuspiscencia [... y al] miedo; es señor de sus [...] y
más frecuente que los celos. Mas si [se trata de ...], lo prenden
y lo sofocan, y ¿cómo podrá [éste] huir de
[...] y estar en condiciones de [...]? [Con frecuencia vienen] algunos
[y dicen:] «nosotros somos creyentes» (a fin de escapar de
... y) demonios. Si éstos hubieran estado en posesión del
Espíritu Santo, no se les habría adherido ningún
espíritu inmundo.
62. No tengas miedo de la carne ni la ames: si la temes se enseñoreará
de ti, si la amas te devorará y te entumecerá.
63. O se está en este mundo o en la resurrección o en lugares
intermedios. ¡Quiera Dios que a mí no me encuentren en éstos!
En este mundo hay cosas buenas y cosas malas: las cosas buenas no son
las buenas y las malas no son las malas. Pero hay algo malo después
de este mundo que es en verdad malo y que llaman el «Intermedio»,
es decir, la muerte. Mientras estamos en este mundo es conveniente que
nos esforcemos por conseguir la resurrección para que —una
vez que depongamos la carne— nos hallemos en el descanso y no tengamos
que ir errando en el «Intermedio». Muchos de hecho yerran
el camino. Es, pues, conveniente salir del mundo antes de que el hombre
haya pecado.
64. Algunos ni quieren ni pueden, otros —aunque quieran— no
les sirve de nada, por no haber obrado. De manera que un (simple) «querer»
los hace pecadores, lo mismo que un «no querer». La justicia
se esconderá de ambos. El «querer» [es ...], el «obrar»
no.
65. Un discípulo de los apóstoles vio en una visión
algunas (personas) encerradas en una casa en llamas, encadenadas [con
grillos] de fuego y arrojadas [en un mar] de fuego. [Y decían ...]
agua sobre [...]. Mas (éstos) replicaban que —muy en contra
de su voluntad— [no] estaban en condiciones de salvar(las). Ellos
recibieron [la muerte como] castigo, aquella que llaman «tiniebla
[exterior]» por [tener su origen] en el agua y en el fuego.
66. El [alma] y el espíritu han llegado a la existencia partiendo
de agua, fuego y luz (por mediación) del hijo de la cámara
nupcial . El fuego es la unción, la luz es el fuego; no estoy hablando
de este fuego que no posee forma alguna, sino del otro cuya forma es de
color blanco, que es refulgente y hermoso e irradia (a su vez) hermosura.
67. La verdad no ha venido desnuda a este mundo, sino envuelta en símbolos
e imágenes, ya que éste no podrá recibirla de otra
manera. Hay una regeneración y una imagen de regeneración.
Es en verdad necesario que se renazca a través de la imagen. ¿Qué
es la resurrección? Es preciso que la imagen resucite por la imagen;
es preciso que la cámara nupcial y la imagen a través de
la imagen entren en la verdad que es la restauración final. Es
conveniente (todo esto) para aquellos que no sólo reciben, sino
que han hecho suyo por méritos propios el nombre del Padre y del
Hijo y del Espíritu Santo. Si uno no los obtiene por sí
mismo, aun el mismo nombre le será arrebatado. Ahora bien, estos
nombres se confieren en la unción con el bálsamo de la fuerza
[...] que los apóstoles llamaban «la derecha» y «la
izquierda». Pues bien, uno así no es ya un (simple) cristiano
sino un Cristo .
68. El Señor [realizó] todo en un misterio: un bautismo,
una unción, una eucaristía, una redención y una cámara
nupcial .
69. [El Señor] dijo: «Yo he venido a hacer [las cosas inferiores]
como las superiores[y las externas] como las [internas, para unirlas]
a todas en el lugar». [Él se manifestó aquí]
a través de símbolos [...]. Aquellos, pues, que dicen: «[...]
hay quien está encima [...]», se equivocan, [pues] el que
se manifiesta [...] es el que llaman «de abajo» y el que posee
lo oculto está encima de él. Con razón, pues, se
habla de la «parte interior» y de «la exterior»
y de «la que está fuera de la exterior». Y así
denominaba el Señor a la perdición «tiniebla exterior,
fuera de la cual no hay nada». El dijo: «Mi Padre que está
escondido», y también: «Entra en tu habitación,
cierra la puerta y haz oración a tu Padre que está en lo
escondido», esto es, «el que está en el interior de
todos ellos». Ahora bien, lo que está dentro de ellos es
el Pleroma: más interior que él no hay nada. Éste
es precisamente aquel de quien se dice: «está por encima
de ellos».
70. Antes de Cristo salieron algunos del lugar donde
no habían de volver a entrar y entraron en el lugar de donde no
habían de volver a salir. Pero Cristo, con su venida, sacó
fuera a aquellos que habían entrado y metió dentro a aquellos
que habían salido.
71. Mientras Eva estaba [dentro de Adán] no existía la muerte,
mas cuando se separó [de él] sobrevino la muerte. Cuando
ésta retorne y él la acepte, dejará de existir la
muerte.
72. «¡Dios mío! ¡Dios mío! ¿Por
qué, Señor, me has abandonado?» Esto dijo El sobre
la cruz después de separar este lugar [de todo lo que] había
sido engendrado por [...] a través de Dios. [El Señor resucitó]
de entre los muertos [...]. Mas [su cuerpo] era perfecto: [tenía
sí] una carne, pero ésta [era una carne] de verdad . [Nuestra
carne al contrario] no es auténtica, [sino] una imagen de la verdadera.
73. La cámara nupcial no está hecha para las bestias, ni
para los esclavos, ni para las mujeres mancilladas, sino para los hombres
libres y para las vírgenes.
74. Nosotros somos —es verdad— engendrados por el Espíritu
Santo, pero re-engendrados por Cristo. En ambos (casos) somos asimismo
ungidos por el espíritu, y —al ser engendrados— hemos
sido también unidos.
75. Sin luz nadie podrá contemplarse a sí mismo, ni en una
superficie de agua ni en un espejo; pero si no tienes agua o espejo —aun
teniendo luz—, tampoco podrás contemplarte. Por ello es preciso
bautizarse con dos cosas: con la luz y con el agua. Ahora bien, la luz
es la unción.
76. Tres eran los lugares en que se hacían ofrendas en Jerusalén:
uno que se abría hacia el Poniente, llamado el «Santo»;
otro abierto hacia el Mediodía, llamado el «Santo del Santo»,
y el tercero abierto hacia el Oriente, llamado el «Santo de los
Santos», donde sólo podía entrar el Sumo Sacerdote
. El bautismo es el «Santo», [la redención] es el «Santo
del Santo», mientras que la cámara nupcial es el «[Santo]
de los Santos». [El bautismo] trae consigo la resurrección
[y la] redención, mientras que ésta se realiza en la cámara
nupcial. Mas la cámara nupcial se encuentra en la cúspide
[de ...]. Tú no serás capaz de encontrar [...] aquellos
que hacen oración [...] Jerusalén [...] Jerusalén
[...]. Jerusalén [...] llamada «Santo de los Santos»
[...] el velo [...] la cámara nupcial, sino la imagen [...]. Su
velo se rasgó de arriba abajo, pues era preciso que algunos subieran
de abajo arriba .
77. Aquellos que se han vestido de la luz perfecta no pueden ser vistos
por las Potencias ni detenidos por ellas. Ahora bien, uno puede revestirse
de esta luz en el sacramento, en la unión .
78. Si la mujer no se hubiera separado del hombre, no habría muerto
con él. Su separación vino a ser el comienzo de la muerte.
Por eso vino Cristo, para anular la separación que existía
desde el principio, para unir a ambos y para dar la vida a aquellos que
habían muerto en la separación y unirlos de nuevo.
79. Pues bien, la mujer se une con su marido en la cámara nupcial
y todos aquellos que se han unido en dicha cámara no volverán
a separarse. Por eso se separó Eva de Adán, porque no se
había unido con él en la cámara nupcial.
80. El alma de Adán llegó a la existencia
por un soplo. Su cónyuge es el [espíritu; el espíritu]
que le fue dado es su madre [y con] el alma le fue otorgado [...] en su
lugar. Al unirse [pronunció] unas palabras que son superiores a
las Potencias. Éstas le tomaron envidia [...] unión espiritual
[...].
81. Jesús manifestó [su gloria en el] Jordán. La
plenitud del reino de los cielos, que [preexistía] al Todo, nació
allí de nuevo. El que antes [había sido] ungido, fue ungido
de nuevo. El que había sido redimido, redimió a su vez.
82. Digamos —si es permitido— un secreto: el Padre del Todo
se unió con la virgen que había descendido y un fuego le
iluminó aquel día. Él dio a conocer la gran cámara
nupcial , y por eso su cuerpo —que tuvo origen aquel día—
salió de la cámara nupcial como uno que ha sido engendrado
por el esposo y la esposa. Y asimismo gracias a éstos enderezó
Jesús el Todo en ella, siendo preciso que todos y cada uno de sus
discípulos entren en su lugar de reposo.
83. Adán debe su origen a dos vírgenes: esto es, al Espíritu
y a la tierra virgen. Por eso nació Cristo de una Virgen, para
reparar la caída que tuvo lugar al principio.
84. Dos árboles hay en el [centro del] paraíso: el uno produce
[animales] y el otro hombres. Adán [comió] del árbol
que producía animales y se convirtió él mismo en
animal y engendró animales. Por eso adoran los [hijos] de Adán
[a los animales]. El árbol [cuyo] fruto [comió Adán]
es [el árbol del conocimiento]. [Por] eso se multiplicaron [los
pecados]. [Si él hubiera] comido [el fruto del otro árbol,
es decir, el] fruto del [árbol de la vida que] produce hombres,
[entonces adorarían los dioses] al hombre. Dios hizo [al hombre
y] el hombre hizo a Dios.
85. Así ocurre también en el mundo: los [hombres] elaboran
dioses y adoran la obra de sus manos. Sería conveniente que fueran
más bien los dioses los que venerasen a los hombres como corresponde
a la verdad .
86. Las obras del hombre provienen de su potencia; por eso se las llama
las «Potencias». Obras suyas son asimismo sus hijos, provenientes
de un reposo. Por eso radica su potencia en sus obras, mientras que el
reposo se manifiesta en los hijos. Y estarás de acuerdo en que
esto atañe hasta la (misma) imagen . Así, pues, aquél
es un hombre modelo, que realiza sus obras por su fuerza, pero engendra
sus hijos en el reposo.
87. En este mundo los esclavos sirven a los libres; en el reino de los
cielos servirán los libres a los esclavos (y) los hijos de la cámara
nupcial a los hijos del matrimonio. Los hijos de la cámara nupcial
tienen un nombre [...]. El reposo [es común] a entrambos: no tienen
necesidad de [...].
88. La contemplación [...].
89. [... Cristo] bajó al agua [...] para redimirle; [...] aquellos
que Él ha [...] por su nombre. Pues Él dijo: «[Es
conveniente] que cumplamos todo aquello que es justo».
90. Los que afirman: «Primero hay que morir y (luego)
resucitar», se engañan. Si uno no recibe primero la resurrección
en vida, tampoco recibirá nada al morir. En estos términos
se expresan también acerca del bautismo, diciendo: «Gran
cosa es el bautismo, pues quien lo recibe, vivirá».
91. El apóstol Felipe dijo: «José el carpintero plantó
un vivero, pues necesitaba madera para su oficio. Él fue quien
construyó la cruz con los árboles que había plantado.
Su semilla quedó colgada de lo que había plantado. Su semilla
era Jesús, y la cruz el árbol».
92. Pero el árbol de la vida está en el centro del paraíso
y también el olivo, del que procede el óleo, gracias al
cual (nos ha llegado) la resurrección.
93. Este mundo es necrófago: todo lo que en él se come [se
ama también]. La verdad, en cambio, se nutre de la vida (misma),
[por eso] ninguno de los que [de ella] se alimentan morirá. Jesús
vino [del otro] lado y trajo alimento [de allí]. A los que lo deseaban
dio Él [vida para que] no murieran.
94. [Dios plantó un] paraíso; el hombre [vivió en
el] paraíso [...]. Este paraíso [es el lugar donde] se me
dirá: «[Hombre, come de] esto o no comas [de esto, según
tu] antojo». Éste es el lugar donde yo comeré de todo,
ya que allí se encuentra el árbol del conocimiento. Éste
causó (allí) la muerte de Adán y dio, en cambio,
aquí vida a los hombres. La ley era el árbol: éste
tiene la propiedad de facilitar el conocimiento del bien y del mal, pero
ni le alejó (al hombre) del mal ni le confirmó en el bien,
sino que trajo consigo la muerte a todos aquellos que de él comieron;
pues al decir: «Comed esto, no comáis esto», se transformó
en principio de la muerte.
95. La unción es superior al bautismo, pues es por la unción
por la que hemos recibido el nombre de cristianos, no por el bautismo.
También a Cristo se le llamó (así) por la unción,
pues el Padre ungió al Hijo, el Hijo a los apóstoles y éstos
nos ungieron a nosotros. El que ha recibido la unción está
en posesión del Todo: de la resurrección, de la luz, de
la cruz y del Espíritu Santo. El Padre le otorgó todo esto
en la cámara nupcial, Él (lo) recibió .
96. El Padre puso su morada en el [Hijo] y el Hijo en el Padre: esto es
[el] reino de los cielos .
97. Con razón dijo el Señor: «Algunos entraron sonriendo
en el reino de los cielos y salieron [...]». Un cristiano [...]
e inmediatamente [descendió] al agua y subió [siendo señor
del] Todo; [no] porque era una broma, sino [porque] despreciaba esto [como
indigno del] reino de [los cielos]. Si [lo] desprecia y lo toma a broma,
[saldrá de allí] riendo.
98. Lo mismo ocurre con el pan, el cáliz y el óleo, si bien
hay otro (misterio) que es superior a esto.
99. El mundo fue creado por culpa de una transgresión, pues el
que lo creó quería hacerlo imperecedero e inmortal , pero
cayó y no pudo realizar sus aspiraciones. De hecho no había
incorruptibilidad ni para el mundo ni para quien lo había creado,
ya que incorruptibles no son las cosas, sino los hijos, y ninguna cosa
podrá ser perdurable de no ser que se haga hijo, pues ¿cómo
podrá dar el que no está en disposición de recibir?
.
100. El cáliz de la oración contiene vino
y agua, ya que sirve de símbolo de la sangre, sobre la que se hace
la acción de gracias. Está lleno del Espíritu Santo
y pertenece al hombre enteramente perfecto. Al beberlo haremos nuestro
al hombre perfecto.
101. El agua es un cuerpo. Es preciso que nos revistamos del hombre viviente:
por eso, cuando uno se dispone a descender al agua, ha de desnudarse para
poder revestirse de éste.
102. Un caballo engendra un caballo, un hombre engendra un hombre y un
dios engendra un dios. Lo mismo ocurre con el esposo y [la esposa: sus
hijos] tuvieron su origen en la cámara nupcial . No hubo judíos
[que descendieran] de griegos [mientras] estaba en vigor [la Ley. Nosotros,
en cambio, descendemos de] judíos [ apesar de ser] cristianos [...].
Éstos fueron llamados [...] «pueblo escogido» de [...]
y «hombre verdadero» e «Hijo del hombre» y «simiente
del Hijo del hombre». Ésta es la que llaman en el mundo «la
raza auténtica».
103. Éstos son el lugar donde se encuentran los hijos de la cámara
nupcial. La unión está constituida en este mundo por hombre
y mujer, aposento de la fuerza y de la debilidad; en el otro mundo la
forma de la unión es muy distinta.
104. Nosotros los denominamos así, pero hay otras denominaciones
superiores a cualquiera de los nombres que pueda dárseles y superiores
a la violencia (misma). Pues allí donde hay violencia hay quienes
valen más que la violencia. Los de allí no son el uno y
el otro, sino que ambos son uno mismo. El de aquí es aquel que
nunca podrá sobrepasar el sentido carnal.
105. No es preciso que todos los que se encuentran en posesión
del Todo se conozcan a sí mismos enteramente. Algunos de los que
no se conocen a sí mismos no gozarán, es verdad, de las
cosas que poseen. Mas los que hayan alcanzado el propio conocimiento,
éstos sí que gozarán de ellas.
106. El hombre perfecto no sólo no podrá ser retenido, sino
que ni siquiera podrá ser visto, pues si lo vieran, lo retendrían.
Nadie estará en condiciones de conseguir de otra manera esta gracia,
de [no] ser que se revista de la luz perfecta y [se convierta en hombre]
perfecto. Todo aquel que [se haya revestido de ella] caminará [...]:
ésta es la [luz] perfecta.
107. [Es preciso] que nos hagamos [hombres perfectos] antes de que salgamos
[del mundo]. Quien ha recibido el Todo [sin ser señor] de estos
lugares [no] podrá [dominar en] aquel lugar, sino que [irá
a parar al lugar] intermedio como imperfecto. Sólo Jesús
conoce el fin de éste .
108. El hombre santo lo es enteramente, incluso en lo que afecta a su
cuerpo, puesto que si al recibir el pan él lo santifica —lo
mismo que el cáliz o cualquiera otra cosa que recibe, él
lo santifica—, ¿cómo no va a hacer santo también
el cuerpo?.
109. De la misma manera que Jesús (ha hecho) perfecta el agua del
bautismo, asimismo ha liquidado la muerte. Por eso nosotros descendemos
—es verdad— hasta el agua, pero no bajamos hasta la muerte,
para no quedar anegados en el espíritu del mundo. Cuando éste
sopla hace sobrevenir el invierno, mas cuando es el Espíritu Santo
el que sopla se hace verano.
110. Quien posee el conocimiento de la verdad es libre;
ahora bien, el que es libre no peca, pues quien peca es esclavo del pecado.
La madre es la verdad, mientras que el conocimiento es el padre. Aquellos
a quienes no está permitido pecar, el mundo los llama libres. Aquellos
a quienes no está permitido pecar, el conocimiento de la verdad
eleva sus corazones, esto es, los hace libres y los pone por encima de
todo el lugar. El amor, por su parte, edifica, mas el que ha sido hecho
libre por el conocimiento hace de esclavo por amor hacia aquellos que
todavía no llegaron a recibir la libertad del conocimiento; luego
éste los capacita para hacerse libres. [El] amor [no se apropia]
nada, pues ¿cómo [va a apropiarse algo, si todo] le pertenece?
No [dice «Esto es mío»] o «Aquello me pertenece
a mí», [sino que dice «Esto es] tuyo».
111. El amor espiritual es vino y bálsamo. De él gozan los
que se dejan ungir con él, pero también aquellos que son
ajenos a éstos, con tal de que los ungidos continúen (a
su lado). En el momento en que los que fueron ungidos con bálsamo
dejan de (ungirse) y se marchan, quedan despidiendo de nuevo mal olor
los no ungidos que tan sólo estaban junto a ellos. El samaritano
no proporcionó al herido más que vino y aceite. Ésto
no es otra cosa que la unción. Y (así) curó las heridas,
pues el amor cubre multitud de pecados.
112. Los (hijos) que da a luz una mujer se parecen a aquel que ama a ésta.
Si se trata de su marido, se parecen al marido; si se trata de un adúltero,
se parecen al adúltero. Sucede también con frecuencia que
cuando una mujer se acuesta por necesidad con su marido —mientras
su corazón está al lado del adúltero, con quien mantiene
relaciones— da a luz lo que tiene que dar a luz manteniendo su parecido
con el amante. Mas vosotros, que estáis en compañía
del Hijo de Dios, no améis al mundo, sino al Señor, de manera
que aquellos que vayáis a engendrar no se parezcan al mundo, sino
al Señor.
113. El hombre copula con el hombre, el caballo con el caballo, el asno
con el asno: las especies copulan con sus congéneres. De esta misma
manera se une el espíritu con el espíritu, el Logos con
el Logos [y la luz con la luz. Si tú] te haces hombre, [es el hombre
el que te] amará; si te haces [espíritu], es el espíritu
el que se unirá contigo; si te haces Logos, es el Logos el que
se unirá contigo; si te haces luz, es la luz la que se unirá
contigo; si te haces como uno de los de arriba, son los de arriba los
que vendrán a reposar sobre ti; si te haces caballo, asno, vaca,
perro, oveja u otro cualquiera de los animales que están afuera
y que están abajo, no podrás ser amado ni por el hombre,
ni por el espíritu, ni por el Logos, ni por la luz, ni por los
de arriba, ni por los del interior. Estos no podrán venir a reposar
dentro de ti y tú no formarás parte de ellos.
114. El que es esclavo contra su voluntad podrá llegar a ser libre.
El que después de haber alcanzado la libertad por gracia de su
señor se ha vendido a sí mismo nuevamente como esclavo,
no podrá volver a ser libre.
115. La agircultura de (este) mundo está basada en cuatro elementos:
se recolecta partiendo de agua, tierra, viento y luz. Asimismo la economía
de Dios depende de cuatro (elementos): fe, esperanza, amor y conocimiento.
Nuestra tierra es la fe, en la que echamos raíces; el agua es la
esperanza, por la que [nos alimentamos]; el viento es el amor, por [el
que] crecemos; la luz [es] el conocimiento, por el que [maduramos].
116. La gracia es [...]; el labrador son [...] por encima del cielo. Bienaventurado
es el que no ha atribulado a un alma. Éste es Jesucristo. Él
vino al encuentro de todo el lugar sin onerar a nadie. Por eso dichoso
es el que es así, pues es un hombre perfecto, ya que éste
(es) el Logos.
117. Preguntadnos acerca de él, pues es difícil enderezarlo.
¿Cómo vamos a ser capaces de realizar esta gran obra?
118. ¿Cómo va a conceder el descanso a todos? Ante todo
no se debe causar tristeza a nadie, sea grande o pequeño, no creyente
o creyente. Luego hay que proporcionar descanso a aquellos que reposan
en el bien. Hay gente a quienes aprovecha proporcionar descanso al hombre
de bien. Al que practica el bien no le es posible proporcionar a éstos
descanso, pues no está en su mano, pero tampoco le es posible causar
tristeza, al no dar ocasión a que ellos sufran angustia. Pero el
hombre de bien les causa a veces aflicción. Y no es que él
lo haga adrede, sino que es su propia maldad la que los aflige. El que
dispone de la naturaleza (adecuada) causa gozo al que es bueno, pero algunos
se afligen a causa de esto en extremo.
119. Un amo de casa se proveyó de todo: hijos, esclavos, [ganado],
perros, cerdos, trigo, cebada, paja, heno, [huesos], carne y bellotas.
Era inteligente y conocía el alimento (adecuado) para cada cual.
A los hijos les ofreció pan , [aceite y carne]; a los esclavos
les ofreció aceite de ricino [y] trigo; a los animales [les echó],
paja y heno; [a los] perros les echó huesos; [a los cerdos] les
echó bellotas y [restos de] pan. Lo mismo ocurre con el discípulo
de Dios: si es inteligente, comprende lo que es ser discípulo.
Las formas corporales no serán capaces de engañarle, sino
que se fijará en la disposición del alma de cada cual y
(así) hablará con él. Hay muchos animales en el mundo
que tienen forma humana. Si es capaz de reconocerlos, echará bellotas
a los cerdos, mientras que al ganado le echará cebada, paja y heno;
a los perros les echará huesos, a los esclavos les dará
(alimentos) rudimentarios, y a los hijos lo perfecto.
120. Hay un Hijo del hombre y hay un hijo del Hijo del
hombre. El Señor es el Hijo del hombre, y el hijo del Hijo del
hombre es aquel que fue hecho por el Hijo del hombre. El Hijo del hombre
recibió de Dios la facultad de crear, él tiene (también)
la de engendrar.
121. Quien ha recibido la facultad de crear es una criatura, quien ha
recibido la de engendrar es un engendrado. Quien crea no puede engendrar,
quien engendra puede crear. Suele decirse «Quien crea engendra»,
pero lo que engendra es una criatura. Por [eso] los que han sido engendrados
por él no son sus hijos, sino [...]. El que crea, actúa
[visiblemente] y él mismo es [visible]. El que engendra, [actúa
ocultamente] y él mismo permanece oculto: [...] la imagen. El que
crea [lo hace] abiertamente, mas el que engendra [engendra] hijos ocultamente.
122. [Nadie podrá] saber nunca cuál es [el día en
que el hombre] y la mujer copulan —fuera de ellos mismos—,
ya que las nupcias de (este) mundo son un misterio para aquellos que han
tomado mujer. Y si el matrimonio de la polución permanece oculto,
¿cuánto más constituirá el matrimonio impoluto
un verdadero misterio? Este no es carnal, sino puro; no pertenece a la
pasión, sino a la voluntad; no pertenece a las tinieblas o a la
noche, sino al día y a la luz. Si la unión matrimonial se
efectúa al descubierto, queda reducida a un acto de fornicación
. No sólo cuando la esposa recibe el semen de otro hombre, sino
también cuando abandona su dormitorio a vista (de otros), comete
un acto de fornicación . Sólo le está permitido exhibirse
a su propio padre, a su madre, al amigo del esposo y a los hijos del esposo.
Éstos pueden entrar todos los días en la cámara nupcial
. Los demás, que se contenten con el deseo aunque sólo sea
de escuchar su voz y de gozar de su perfume y de alimentarse de los desperdicios
que caen de la mesa como los perros. Esposos y esposas pertenecen a la
cámara nupcial. Nadie podrá ver al esposo y a la esposa
de no ser que [él mismo] llegue a serlo.
123. Cuando a Abrahán [le fue dado] ver lo que hubo de ver, circuncidó
la carne del prepucio enseñándonos (con ello) que es necesario
destruir la carne [...] del mundo. Mientras sus [pasiones están
escondidas] persisten y continúan viviendo, [mas si salen a la
luz] perecen [a ejemplo] del hombre visible. [Mientras] las entrañas
del hombre están escondidas, está vivo el hombre; si las
entrañas aparecen por fuera y salen de él, morirá
el hombre. Lo mismo ocurre con el árbol: mientras su raíz
está oculta, echa renuevos y (se desarrolla), mas cuando su raíz
se deja ver por fuera, el árbol se seca. Lo mismo ocurre con cualquier
cosa que ha llegado a ser en (este) mundo, no sólo con lo manifiesto,
sino también con lo oculto: mientras la raíz del mal está
oculta, éste se mantiene fuerte; pero nada más ser descubierta,
se desintegra y —no bien se ha manifestado— se desvanece.
Por eso dice el Logos: «Ya está puesta el hacha a la raíz
de los árboles». Éste no podará, (pues) lo
que se poda brota de nuevo, sino que cava(rá) hasta el fondo, hasta
sacar la raíz. Mas Jesús ha arrancado de cuajo la raíz
de todo el lugar, mientras que otros (lo han hecho únicamente)
en parte.
Por lo que se refiere a nosotros, todos y cada uno debemos socavar la
raíz del mal que está en cada cual y arrancar(la) enteramente
del corazón. (El mal) lo erradicamos cuando lo reconocemos, pero
si no nos damos cuenta de él echa raíces en nosotros y produce
sus frutos en nuestro corazón; se enseñorea de nosotros
y nos hacemos sus esclavos; nos tiene cogidos en su garra para que hagamos
aquello que [no] queremos y [omitamos] aquello que queremos; es poderoso
porque no lo hemos reconocido y mientras [está allí] sigue
actuando. La [ignorancia] es la madre del [...]; la ignorancia [está
al servicio de ...]; lo que proviene [de ella] ni existía, ni [existe],
ni existirá. [Mas aquellos que vienen de la verdad (?)] alcanzarán
su perfección cuando toda la verdad se manifieste. La verdad es
como la ignorancia: si está escondida, descansa en sí misma;
pero si se manifiesta y se la reconoce, es objeto de alabanza porque es
más fuerte que la ignorancia y que el error. Ella da la libertad.
Ya dijo el Logos: «Si reconocéis la verdad, la verdad os
hará libres». La ignorancia es esclavitud, el conocimiento
es libertad. Si reconocemos la verdad, encontraremos los frutos de la
verdad en nosotros mismos; si nos unimos a ella, nos traerá la
plenitud.
124. Ahora estamos en posesión de lo que es manifiesto dentro de
la creación y decimos: «Esto es lo sólido y codiciable,
mientras que lo oculto es débil y digno de desprecio». Así
ocurre con el elemento manifiesto de la verdad, que es débil y
despreciable, mientras que lo oculto es lo sólido y digno de aprecio.
Manifiestos están los misterios de la verdad a manera de modelos
e imágenes, mientras que la cámara nupcial —que es
el Santo dentro del Santo— permanece oculta.
125. El velo mantenía oculta en un principio la manera cómo
Dios gobernaba la creación; pero cuando se rasgue y aparezca lo
del interior, quedará desierta esta casa o más bien será
destruida. Mas la divinidad en su conjunto no huirá [de] estos
lugares (para irse) al Santo de los Santos, pues no podrá unirse
con la [luz acrisolada] ni con el Pleroma sin [mancha]. Ella [se refugiará]
más bien bajo las alas de la cruz [y bajo sus] brazos. El arca
[les] servirá de salvación cuando el diluvio de agua irrumpa
sobre ellos.
Los que pertenezcan al linaje sacerdotal podrán penetrar en la
parte interior del velo con el Sumo Sacerdote. Por eso se rasgó
aquél no sólo por la parte superior, pues (si no) sólo
se habría abierto para los que estaban arriba; ni tampoco se rasgó
únicamente por la parte inferior, pues (si no) sólo se habría
mostrado a los que estaban abajo. Sino que se rasgó de arriba abajo.
Las cosas de arriba nos quedaron patentes a nosotros que estamos abajo,
para que podamos penetrar en lo recóndito de la verdad. Esto es
realmente lo apreciable, lo sólido. Pero nosotros hemos de entrar
allí a través de debilidades y de símbolos despreciables,
pues no tienen valor alguno frente a la gloria perfecta. Hay una gloria
por encima de la gloria y un poder por encima del poder. Por eso nos ha
sido hecho patente lo perfecto y el secreto de la verdad. Y el Santo de
los Santos se (nos) ha manifestado y la cámara nupcial nos ha invitado
a entrar.
Mientras esto permanece oculto, la maldad está neutralizada, pero
no ha sido expulsada de la simiente del Espíritu Santo, (por lo
que) ellos siguen siendo esclavos de la maldad. Mas cuando esto se manifieste,
entonces se derramará la luz perfecta sobre todos y todos los que
se encuentran en ella [recibirán] la unción . Entonces quedarán
libres los esclavos y los cautivos serán redimidos.
126. [Toda] planta que [no] haya plantado mi Padre que está en
los cielos [será] arrancada. Los separados serán unidos
[y] colmados. Todos los que [entren] en la cámara nupcial irradiarán
[luz], pues ellos [no] engendran como los matrimonios que [...] actúan
en la noche. El fuego [brilla] en la noche (y) se apaga, pero los misterios
de esta bodas se desarrollan de día y (a plena) luz. Este día
y su fulgor no tienen ocaso.
127. Si uno se hace hijo de la cámara nupcial,
recibirá la luz. Si uno no la recibe mientras se encuentra en estos
parajes, tampoco la recibirá en el otro lugar. Si uno recibe dicha
luz, no podrá ser visto ni detenido, y nadie podrá molestar
a uno de esta índole mientras vive en este mundo, e incluso, cuando
haya salido de él, (pues) ya ha recibido la verdad en imágenes.
El mundo se ha convertido en eón, pues el eón es para él
plenitud, y lo es de esta forma: manifestándose a él exclusivamente,
no escondido en las tinieblas y en la noche, sino oculto en un día
perfecto y en una luz santa.
Evangelio según Felipe
Fuente: Los Evangelios Apócrifos,
por Aurelio De Santos Otero, BAC
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