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¿Vivan Siempre el Trabajo y la Paz?
Como profesor de música, pocas veces me he detenido ha pensar sobre la frase final de nuestro Himno Nacional, y quizás no solo yo, es posible que muchos costarricenses se han olvidado del significado de esta hermosa frase: ¡Vivan siempre el trabajo y la paz!
Siempre he creído que el trabajo es la obra indispensable por el cual el hombre se realiza a sí mismo en la obediencia a Dios.
Uno de los males que constantemente observamos en los noticieros es la gran cantidad de emigrantes por todo el mundo, en busca de trabajo, -unos para poder sobrevivir, otros para vivir una vida más placentera y llena de artefactos y de marcas-. Pero hay otros, emigrantes haraganes e inútiles que viven del sudor ajeno sin contribuir en general con ningún medio para ayudar a la sociedad o país que los abriga. Estos, que en su mayoría son asesinos, tachadores de autos, estafadores, sicarios y ladrones callejeros, no aportan nada – y en este caso a nuestro país- más que dolor e intranquilidad
Nosotros los costarricenses hemos generado una fobia hacia algunos de estos emigrantes que se desplazan a nuestro país para ganarse su pan cotidiano. Muchos de estos que sí vienen por sobrevivencia. ¿Pero qué de los extranjeros y costarricenses que están encarcelados?
Nuestras cárceles viven saturadas en gran parte de estos haraganes e inútiles que no contribuyen al bien social. Al contrario, después de sus fechorías, nuestro gobierno los premia dándoles toda clase de confort – seguridad, estudio, techo, alimentos y abrigo- beneficios que muchos hombres honrados y trabajadores, sean ticos o no, se esfuerzan fuertemente día tras día, para lograr vivir en precarios, sin obtener un mejor beneficio de lo que tienen estos presos.
¿Vivan siempre el trabajo y la paz? Gobernarán por esto los políticos. Cada vez que levanto la mirada por los campos de mi tierra, observo tanto trabajo por hacer, solo basta mirar nuestros cafetales, nuestros cañales, los miles de kilómetros de carreteras que necesitan ser embellecidas, y a la gran cantidad de escuelas y colegios que necesitan de mano de obra. Mano de obra que yace en las cárceles disfrutando de largas penas, -“si le podemos a esto llamar penas”- que nos cuestan a los costarricenses honrados y trabajadores, millonarias sumas.
Y qué de la paz, de la cual los ticos hacemos alarde. Esta no la encontramos en las calles y aún más ni en nuestras casas.
Siempre he considerado, que la desocupación es un flagelo social que debe ser combatido y denunciado con la mayor energía, pues quitarle el trabajo a un hombre es un verdadero crimen: equivale a quitarle la vida. Entonces ¿Cuantas vidas estamos quitando en las cárceles?
Creo que seguir teniendo a los privados de libertad en las celdas sin hacer nada, es un crimen, creo que los estamos privando de un medio necesario y dignificante - el trabajo- Si ellos trabajan, estarían devolviéndole a la sociedad que lesionaron, y que con mucho amor le abrió los brazos, parte del daño que hicieron, y no solo esto, sino que se estarían dignificando y vivificando, al mismo tiempo que nosotros tendríamos paz.
Rev. Eduardo Aparicio
Ced. 6-138-679 |

Pastor:
Rev. Eduardo Aparicio
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